¡En noviembre, la Segunda Bacanal
de Títeres para Adultos!

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

Debo confesarlo, y es algo que saben los colegas que me conocen y tratan con el mismo respeto y consideración que yo les manifiesto a ellos: me encantan los encuentros teatrales. Reunir a la estirpe escénica por dos, tres días o durante una semana, es una posibilidad única para quienes trabajan sin denuedo cada día que aparece el sol en el cielo. Por eso y porque creo firmemente en el intercambio sano, transparente y provechoso, nacido del diálogo auténtico de estos encuentros, he apostado por eventos como el Taller Internacional de Títeres de Matanzas, el Festival Nacional de Teatro de Camagüey, el Festival Nacional de Teatro de La Habana, la Temporada Mayo Teatral de Casa de Las Américas, la desaparecida Trienal de Títeres de la UNEAC que organizaba el Teatro Nacional de Guiñol, la Feria Titiritera 26 de julio, convocada por esta misma institución, el entrañable Encuentro de Teatro Profesional para Niños y Jóvenes de Guanabacoa, humilde y valiente, nacido en 1991, el Festival de Teatro Yorick de la Asociación Hermanos Saíz, otra cita desvanecida del panorama dramático nacional por disimiles circunstancias o el populoso y familiar Festival Nacional de Teatro de Pequeño Formato de Santa Clara, organizado por el Centro Cultural El Mejunje, que dirige ese hombre especial, fuera de toda clasificación, nombrado Ramón Silverio.

En todos ellos, durante los 20 años de vida artística que llevo al frente de Teatro de Las Estaciones, he colaborado con algo más que propuestas titiriteras para ser incluidas en la programación de espectáculos; lo mismo hemos presentado un libro, un audiovisual cubano o extranjero sobre la especialidad del retablo, una exposición, una charla o un taller de adiestramiento, entre otras acciones que provienen de una fe infinita en el conocimiento, la voluntad de diálogo y el entendimiento entre los creadores, los cuales generan posteriormente la necesaria comunicación cultural y social que se extiende allende los mares. Por todo esto, la noticia en 2011 de que se convocaría para 2012 una nueva fiesta nombrada Bacanal de Títeres para Adultos, me hizo soñar con su realización y colaborar con la lectura interpretada de Burundanga, lío para muñecos y actrices de Luis Enrique Valdés Duarte, un montaje que fue estrenado seis meses después de la primera edición de la llamada Bacanal y que llegará ahora, ya como puesta en escena completada, en la esperadísima segunda edición de este acontecimiento teatral titiritero a celebrarse entre el 16 y el 23 de noviembre.

Nada puede ser tan suficientemente fuerte como para renunciar al llamado de Dionisos o Baco para celebrar con muñecos para adultos las festividades mistéricas consagradas al Dios del vino; es más, hemos preparado El irrepresentable paseo de Buster Keaton, una nueva producción inspirada en un texto original de García Lorca, escrito en 1928, concebida especialmente para asistir a este carnaval de la imaginación y la alegría de vivir.

Este año se ha recibido el eco de varios grupos nacionales y una atendible presencia internacional conformada por el maestro Bruno Leone, de Italia y el Grupo Telba Carantoña, de Venezuela ―aplaudidos anteriormente en Matanzas y la capital―, el Teatro Comunidad, de Colombia, conocido también por precedentes visitas a la Isla y las sorpresas que serán para nuestro público la Fundación Ernesto Aronna y Producciones Adentro, igualmente de tierras colombianas. Esta última con el sugerente título Títeres Porno, espectáculo donde la crítica destaca el curioso juego teatral de esta oferta, donde no existen medias tintas, ni mojigatería alguna, aderezada por la maestría en la animación de las figuras y segmentada por pequeños números donde la trama es lo menos importante.

Las sedes oficiales serán la sala Teatro y Museo de Títeres El Arca, situada en el casco histórico de la capital y el Teatro La Edad de Oro, del municipio 10 de octubre, dos nuevas adquisiciones de la Bacanal, más los reconocidos espacios del Teatro Nacional de Guiñol, la Sala Adolfo Llauradó y el Café Cantante del Centro Cultural Bertolt Brecht, todos ubicados en el céntrico Vedado.

Las calles habaneras con sus parques y plazas, mezclas de pavimentos y vegetación recibirán esta vez a colectivos de Guantánamo (Teatro Opsis), Cienfuegos (El carro de Tespis) y Artemisa (Los cuenteros), todos con propuestas atractivas que rozan el arte titiritero, lo mismo a través de la animación de muñecos diferentes a los que comúnmente pueblan los retablos, desde la interpretación metafórica de personajes transformados en estatuas o ataviados con elementos como los zancos, las máscaras y el fuego que redimensionan la figura del hombre.

Si algún atractivo fundamental trae esta segunda edición, es la que proponen los conjuntos de nuestro territorio. A los montajes ya conocidos Romance en charco seco, de Teatro La Proa (La Habana); Tragedia, de Teatro sobre el camino (Villa Clara); La noche, por el Teatro Tiempo (Granma); Milanés, por el Teatro Nacional de Guiñol (La Habana) o El Túnel, de Títeres Retablos (Cienfuegos), se suman los estrenos de Petición de mano, por Títeres Polichinela (Ciego de Avila); De la gran escena con títeres, por la Compañía de marionetas Hilos mágicos (La Habana), Shangó de Imá, por Teatro Océano (La Habana) y Macbeth, por el Teatro Papalote (Matanzas). La presencia de autores como Chejov, Lorca, Jodorowski o Shakespeare, entre otros, junto a dramaturgos cubanos consagrados como Virgilio Piñera, Pepe Carril, Abilio Estévez y jóvenes autores como Luis Enrique Valdés o Erduyn Maza, nos hacen pensar en sugerentes aproximaciones titiriteras para adultos que no podremos olvidar.

Novedad añadida será la entrega este año del Premio PopulBaco, un trofeo concebido por el ceramista Fuster, para cuyo otorgamiento el comité organizador se regirá por el apoyo del público mediante votos a las diferentes puestas en escena, las cuales competirán en condiciones desiguales por el favor de los espectadores asistentes, dada la diferencia en cuanto a la cantidad de butacas existentes en los diferentes teatros y la cantidad de funciones que ofrecerán los grupos seleccionados.

Una variante diferente integrará esta vez la sección teórica Ejercitando el cerebelo y el hipocampo, organizada  por la Cátedra Freddy Artiles de la Facultad de Arte Teatral del Instituto Superior de Arte de La Habana. A los talleres “¡Arriba las manos como queriendo tocar el cielo!”, “La dramaturgia espectacular en el arte de la figura animada” y el “Taller para inventar Pulchinellas”, impartidos por los maestros René Fernández, Armando Morales y el italiano Bruno Leone, se une el “Taller de títeres de sombras”, que asumirá el Teatro La comarca, de Camagüey. Cierre de lujo de esta sección será el reencuentro, no venía a Cuba desde 1996 [1], con la colega  Concha de la Casa, directora del Centro de Documentación de Títeres de Bilbao y activa movilizadora del arte titeril en España y el mundo desde la organización de un festival histórico en el panorama ibérico y una labor destacada en pro de la visibilización de la labor femenina en el teatro de títeres. La inquieta promotora  ofrecerá una conferencia-video, apoyada por una exposición de fotografías y películas sobre el uso de materiales y objetos en el teatro de títeres europeo contemporáneo.

Hay más, por supuesto, pero lo que palpita insistentemente en todos  es la ilusión enorme de rescatar aquel  tiempo de oro del retablo cubano, donde las obras de Zorrilla, Valle Inclán o Moliere alternaban con textos de José Ramón Brene, Abelardo Estorino o Lidya Cabrera, iluminando un arte que nunca ha sido exclusivo del público infantil. Sea entonces el mes de noviembre un camino limpio para clamar por la fiesta consciente de los cinco sentidos, dirigidos desde lo mejor de nosotros a hacer crecer la profesión, soñándola cada vez más digna y múltiple en poéticas de creación y tendencias estéticas.

 

[1] En 1996, fue una de las personalidades invitadas a la segunda edición del Taller Internacional de Títeres de Matanzas.

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