El paseo representable de Buster Keaton

Ulises Rodríguez Febles • La Habana, Cuba

Siempre me fascinaron los Diálogos irrepresentables de Federico García Lorca, compuestos por El paseo de Buster Keaton, La doncella, el marinero y el estudiante, y Quimera, entre otros.

El paseo de Buster Keaton (agregándosele el irrepresentable, que viene de los Diálogos) acaba de ser estrenado por Teatro de Las Estaciones, en su sala Pepe Camejo, de la ciudad de Matanzas.  Un homenaje, como aclara el programa de mano, al estreno, en 1964, de este mismo texto por los hermanos Camejo y Pepe Carril con el Teatro Nacional de Guiñol.

Imagen: La Jiribilla

Teatro de Las Estaciones, en menos de dos meses,  ha estrenado dos  espectáculos muy diferentes, primero Cuento de amor en un barrio barroco [1] y ahora El irrepresentable paseo de Buster Keaton. En este último, es importante apuntar la colaboración de Johann E. Trujillo en el diseño gráfico, el debut como coreógrafo teatral de Yadiel Durán y la asistencia de dirección del joven actor Luis Toledo.

Generalmente, leo los textos de nuevo antes de ir a verlos en escena. En esta ocasión lo  hice a la inversa. En El paseo de Buster Keaton escribe Lorca: “Entre las viejas llantas de goma y bidones de gasolina, un negro come su sombrero de paja”. Es solo un ejemplo  de un texto inusual, un teatro para hacer “¿en las nubes?”, una imagen para ser leída y representada, cargada de sugerencias, exaltación lírica, de conmovida visión interna, preñada de palabras caóticas, de lecturas posibles, un resorte para la imaginación de cualquier director y de los espectadores.

Rubén Darío Salazar, agrega diversos fragmentos al texto original, provenientes de poemas de Rafael Alberti, Pablo Neruda, María Laura Germán Aguiar (dramaturga y actriz de Teatro de Las Estaciones), del propio García Lorca; también comentarios escritos por Luis Buñuel. 

Esta mixtura textual nos lleva a estilos y tendencias donde siempre se mantiene vivo lo alucinante del surrealismo, conjugado en el escenario con la música, lo coreográfico y lo eminentemente teatral, para lograr desde la dinamitación lo representable de la propuesta de Federico.

Darío Salazar crea un poema visual que destruye la gramática de la lengua, solo importan los sonidos, las palabras inconexas, lo chirriante de una sílaba, que juegan con objetos y artefactos que se transforman en signos y nos bombardean múltiples significantes, la mayoría de las veces “raras”, que llegan desde Lorca y se alejan de él.

Zenén Calero, como un poeta de la imagen,  hace representables situaciones fugaces, que parecen volar, y sin embargo nos dejan desconcertados y atrapados al salir a la calle, por la fuerza de los objetos y especialmente de los artefactos. Eso es  lo que muchas veces busco en el teatro.  Un poema auténtico sobre el escenario gris,  que me abofetee el rostro y las vísceras, especialmente la del lado izquierdo del pecho.   

Imagen: La Jiribilla

En lo ilógico está la esencia de lo que fue Buster Keaton, icono de los surrealistas y sobre ello se afirma Lorca (para desafiarlos) y también Teatro de Las Estaciones.

Lo esencial es lo sugestivo que viene de lo transgresor. Las emociones estéticas nos  llegan —desde lo inerte de las butacas— a lo confuso del espíritu humano y estallan dentro de nuestras sensibilidades, sediciosas, desafiándonos aún.

Es hermoso lo cruel, lo onírico que se revela ante nuestros ojos y alma. Los actores, con precisión y limpieza, crean versos, metaforizando movimientos y gestos que inundan la desnudez del escenario.

Lo coreográfico es esencial, la música más que proponernos, presagia lo posible de lo que se representa. Lo irrepresentable se desmorona, incluso se arriesga a buscar más allá de lo que el poeta nos legó como una partitura alucinada.

Lorca debe estar contento. Los espíritus inconformes deben estar contentos.  Es cierto que muchos en las butacas deben haber quedado desarmados, sin saber qué hacer con las bofetadas que la escena emite. Otro día se repondrán de la belleza, el dolor, la alegría y lo desconcertante que nos llega, como gotas destiladas desde el escenario.

Hace tiempo soñé ver El paseo de Buster Keaton. Muchas veces imaginé que eso fuera posible.

Escribiendo este texto siento un placer enorme y aplaudo en soledad. 

Ver en escena por Teatro de Las Estaciones  El  (¿irrepresentable?) paseo de Buster Keaton  es, sin duda, un enorme orgasmo estético.

Próximas funciones:

Sala Pepe Camejo, en Matanzas, Sábado 15 (8:30 pm), Domingo 16 (5:00 pm)

Sala Adolfo Llauradó, en La Habana, Sábado 22 (6:00 pm y 8:30 pm) 2da Bacanal de Títeres para Adultos

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