Esfuerzo intelectivo en la Bienal

Gretel Acosta • La Habana, Cuba
Foto: Cortesía del artista
 

El humor gráfico, una estrategia con altas potencialidades comunicativas en espectadores de variados niveles de entendimiento artístico, ha sido recurso recurrente en la carrera de Lázaro Saavedra. Sin embargo en esta edición de la Bienal de La Habana el creador ha sido elitista (en su sentido positivo, sin enfermedades prejuiciosas del lenguaje), ha escogido dar un guiño a aquellos que conocen su obra.

Descanso visual para espectador de la Bienal casi no es independiente; es una propuesta que debe leerse en su conexión con Dr. Jeckyl y Mr. Hide, la obra que el artista presentó en otra edición anterior, la Tercera, allá por difícil año 1989. Entiendo a ambas creaciones como un conjunto problémico que desestructura desde dentro, desde la participación y la pertenencia, los intereses y las reales proyecciones de la Bienal de La Habana1. Pero este análisis proviene de mi “participación” y “pertenencia” al mundo de aquellos que estudian la obra de Saavedra, no es un enunciado categórico, aunque lo parezca.

Imagen: La Jiribilla

Dr. Jeckyl y Mr. Hide consistió en dejar vacía la pared que le fue asignada en el Museo de Bellas Artes y colocar en un pedestal dos hojas que eran versiones del mismo texto: una cuidada hoja con tipografía digital lo mostraba en inglés —para visitantes extranjeros por supuesto— mientras la otra, maltrecha y en máquina de escribir lo reproducía en español2. Este juego con lo incorpóreo se conecta con el cuento de los sastres que piden hilos de oro al rey para confeccionarle un traje que solo podría ser visto por aquellos de origen limpio. Los sastres roban el oro y realizando pantomimas de alabanza a los bordados de la “tela” invisible (para aquellos de oscuros orígenes) “visten” al rey para el desfile real. Por el temor de declararse impuros todos fingen deleite ante la maravilla del hilvanado, incluso el rey, quien desfila ante el pueblo desnudo, hasta que un niño se atreve a exclamar: ¡El rey anda en cueros!

Más que una crítica a si la Bienal lograba o no, en su tercera edición, ser realmente una alternativa de creación desde un óptica tercermundista Saavedra nos enfrenta a la disonancia entre lo que se plantea el evento en términos teóricos y los intereses fácticos de los artistas hacia el mercado y el mainstream; es la sinceridad del niño.

Por su parte Descanso visual para espectador de la Bienal siguiendo una atinada lógica obra-espacio expositivo se sitúa en La Cabaña (Bóveda 12, Pabellón D) como receptáculo perfecto para su dimensión física y conceptual.

La Cabaña, espacio exhibitivo colateral reúne la mayor muestra de arte cubano contemporáneo del certamen. El antiguo complejo militar devenido en enorme espacio galerístico, ofrece una visualidad variada integrada por propuestas en las se incluye desde una exhibición de arte abstracto cubano (Abstracción 2012 integrada por figuras ya clásicas de nuestra historiografía como Salvador Corratgé y Jorge Godoy) hasta En mala forma, colectiva de creadores jóvenes entre los que podría mencionar al recién constituido grupo Stainless. De esta manera, La Cabaña se erige como una gran cartografía de la producción artística cubana contemporánea, para y desde la Bienal de La Habana.

Salvo excepciones como No hay otra salida de Carlos Montes de Oca y la colectiva Estrictamente impersonal, tanto en las bóvedas como en los espacios exteriores es aplastante la presencia de arte en su objetivación material, del objeto. Es este el motivo por el que el espacio se revela exacto para Descanso visual….

Siempre se asocia el descanso visual a la contemplación de algo bello y relajante; en este caso es todo lo contrario, se trata de una pieza donde la ambigüedad te aguijonea desterrando cualquier posibilidad de disfrute facilista. Es literalmente, y no a la manera metafórica en que solemos emplear la frase, un descanso visual, con muy poco para ver. La pieza está compuesta por siete pequeños marcos blancos con su cristal en los que han sido encuadradas hojas de papel, no con la calidad requerida para el dibujo o la acuarela, sino las más comunes hojas blancas para texto, dejadas en blanco. Debajo de cada marco, en la pared, están escritas con pigmento negro sentencias de caligrafía descuidada que han sido cubiertas con pintura de cal, pero solo lo indispensable para que aun así sea posible la lectura3. Es la exclusión del hedonismo sensorial para potenciar cualidades comunicativas, del deleite formal en pos del esfuerzo intelectual. Se trata de una praxis autorreflexiva que se engloba a sí, al evento que la contiene y al cual constituye (la Bienal) y creo que en cierta medida al sistema y la sociedad a la que este tributa. Intentaré explicarme.

“El silencio cómplice/ el vacío es forma/ la forma es vacío», «El arte ya no está en el arte” o “Cuando se hace arte con algo que no se conoce lo que da es el vacío” son enunciados pertenecientes a un registro de discusión académica sobre el arte, y que tienen un aliento a conceptualismo ortodoxo. La obra se explica y se valida desde un enfrentamiento, a mi entender conflictivo, con la visualidad tendiente a lo objetual de la Cabaña. Pero el mayor ruido en el proceso de recepción lo introducen otras frases: “El que no la debe no la teme” y “Si no sabes no te metas”. Aquí ha cambiado radicalmente el registro de la comunicación hacia lo popular. Si algo no se asocia con el arte conceptual es lo popular. Saavedra rompe hacia lo externo con códigos generales de visualidad de la Cabaña como exposición general y con la propia lógica interna que podría estar rigiendo la obra. Los distintos registros del lenguaje no constituyen oposiciones, sino que tributan a una misma idea del desconocimiento sobre el arte y la vacuidad que esto supone. Enfrenta la sosería formal y la retórica clásica del conceptualismo, que puede ser igualmente facilista. Hay otra lectura que me sugiere la temática de la Bienal: Prácticas artísticas e imaginarios sociales, y una experiencia vivencial en la Cabaña. Vi Descanso visual… junto a un amigo ajeno al mundo del arte que no le interesó y siguió de largo pero viró a esperarme. Cuando leyó a mi lado: «Si no sabes no te metas», sentí su molestia y me preguntó: ¿este tipo es fula? Sonreí y afirmé.

Lo que la obra produce es un discurso contrario a la utopía de arte para todos y al tema de la Bienal que engloba las prácticas artísticas y los imaginarios sociales. Esta obra no pretende relacionar arte-vida o seducir a un amplio público; parte del apriorismo de que vamos a ver arte a La Cabaña, no está saliendo a nuestro encuentro como el Paisaje itinerante de Rafael Villares. Los cuadros son pequeños y vacíos, las frases están tachadas y un lienzo que muestra gradaciones tonales no ha sido colgado sino colocado en el piso. Todo apunta al abandono formal que en este caso es una potenciación de la validez conceptual.

Tanto en Descanso visual para espectador de la Bienal como en Dr. Jeckyl y Mr. Hide hay un interés por ser la participación apática, la intervención desmarcada. La mínima expresión objetual en lo formal es la postura que utiliza para estos fines. La legitimidad de su propuesta funciona en relación con el espacio legitimador; su sentido se vislumbra totalmente solo dentro del marco que cuestiona. Esta cualidad de pertenencia les posibilita utilizar los mismos códigos comunicativos que ella establece para subvertirlos de un modo mucho más efectivo.

Esperemos, será interesante, paradójico –y muy posible– que algún visitante compre el Descanso visual… que propone Saavedra.

 


Notas:
1. La Primera Bienal de La Habana surge en 1984 proponiéndose ser el espacio que: « (…) favorecía una nueva forma de percepción de nuestras creaciones desde una óptica discrepante, paralela a la que regía el mainstream (…) De esta manera, la Bienal consiguió convertirse en una alternativa para la mayoría de los eventos organizados en el mundo, con una plataforma propia, dinámica y plural. » Tomado de Rubén del Valle Landarón. Presentación, en Catálogo de la Décima Bienal de La Habana. Versión digital sin datos editoriales.
2. «La obra que se encuentra expuesta aquí, ante usted, es una obra mágica. Todas aquellas personas que tengan una conciencia estética subordinada a: las grandes bienales del Primer Mundo (en vivo o a través de catálogos); el arte mercantil; a los medios de difusión del arte del Primer Mundo; al arte neocolonizado, no podrán ver esta obra. Sólo será visible y comprendida por aquellas personas que tengan en su cerebro los gérmenes de la nueva conciencia estética que necesita el arte del Tercer Mundo. Gracias por su visita».
3. - El arte ya no está en el arte
    - Cuando se hace arte con algo que no se conoce lo que da es el vacío
    - El que no la debe no la teme
    - Si no sabes no te metas   
    - El silencio cómplice
    - El vacío es forma la forma es vacío
    - Excusatio me petita Acusatio manifesta
    - Prefiero callar de pie antes que hablar de rodillas
Reseña sobre Descanso visual para espectador de la Bienal, exposición personal de Lázaro Saavedra como parte de las colaterales de la Oncena Edición de la Bienal de La Habana, 2012.

 

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