Intersecciones

Fértil y hermoso encuentro crítico
con el teatro pinareño (II)

Omar Valiño • La Habana, Cuba
Fotos: Sonia Teresa Almaguer
 

Tres grupos de Pinar del Río se presentaron en la muestra del Primer Taller de la Crítica, celebrado allí entre el 27 y el 30 de octubre. Polizonte abrió con Morir dos veces, Titirivida ofreció dos montajes, Adonde van los ríos y Sueños de payasos, mientras Alas Teatro lo hizo con Pepe y la Chata. De estos dos últimos colectivos, que enfocan su trabajo a los niños, nos ocuparemos en un próximo comentario.

Imagen: La Jiribilla

Polizonte, en tanto, es un grupo de reciente creación. Nacido de las entrañas de Teatro Rumbo, donde Lisis Díaz Díazse desempeñó como actriz y comenzó a practicar la dirección escénica. A propósito vale la pena recordar Cualquier lugar menos este, de Caridad Svich, producido allí, y más adelante, firmado ya por Polizonte, El pato salvaje, de Ibsen. El típico camino de quien se prueba sobre los escenarios, paso a paso, tras un norte estético propio.

Definir esa búsqueda es difícil, pero me arriesgo. Lisis dibujaba una escena acariciada por la des-teatralización como antípoda a la espectacularidad inherente o exagerada del teatro, insoportable a veces con los subrayados de comportamientos “cubanos”. Presentaba un marco realista, casi naturalista si se quiere, pero atravesados por una condición conceptual que los aleja del realismo o el naturalismo a ultranza en el sentido histórico del ochocientos. En esa travesía, ella pondera y explicita su referente en el trabajo de Carlos Celdrán con Argos Teatro.

Imagen: La Jiribilla

En mi opinión, además, a ella como actriz, le interesaba un marco más vívido, más cercano para el contacto entre el actor y el espectador que, al mismo tiempo, acercara los paisajes temáticos de los autores escogidos al diálogo con el contexto pinareño; otro de los ángulos fundamentales para mirar y describir su pauta escénica.

Ese trayecto continúa con Morir dos veces, una versión libre de la directora sobre Las tres hermanas, de Antón Chejov. El título del clásico ruso se transforma para acentuar la muerte inscrita en los sueños humanos que se esfuman o no llegan a cumplirse nunca. Arrimado a Pinar del Río, a una instancia pueblerina de cualquier parte, es elpanorama en el cual se desenvuelven las hermanas Olga (Lisis Díaz), Masha (EmerisSarduy) e Irina (YadelyYong o Ainelys Ramírez), y su cuñada Natasha (Alina Valido).

El ahogo aldeano, el aburrimiento, la falta de expectativas, la mediocridad de la vida, el sueño puesto en la partida a la gran ciudad lejana encuadra las resonancias más próximas del nuevo grito de “A Moscú” en Morir dos veces.

El montaje enfoca tambiénlo superfluo de la educación, de la cultura adquirida, de saber cuatro idiomas para las exigencias del contexto. Sí muy a tono con este, Natasha, la novia, luego la esposa del hermano Andrés, más tarde quien las convertirá en tías. Kitsch, “chea” entre cubanos, con sus impuestos toques de “inglish”en la norma de habla,ella es “espectacular” y colorida al lado de las hermanas. Objeto de burlas de las mismas, pero su vista pragmática pasará por encima de la cultura y el “buen vivir”, de antiguo aristocrático, antes pequeñoburgués, acaso educado o culto hasta hace poco. Ese interesanterecodo de lo conveniente para imponerse frente a los cambios situacionales, no será aprovechado del todo por la puesta.

Imagen: La Jiribilla

Porque a la versión le interesa más el paulatino proceso de usurpación de la casa por Natasha y la confrontación cultural entre ambos polos que el núcleo de la desesperación cotidiana y el desánimo por las esperanzas una y otra vez rotas de Olga, Masha e Irina. Es atrevido y lícito en la operación de síntesis de la rescritura, pero reequilibrar la balanza entre ambos pesos, en mi criterio, dotaría de mayor efectividad a Morir dos veces.

También acompañar ese conflicto y su transcurso en el tiempo con un mejor discurso objetual, así como “rebajar” la espectacularidad de Natasha, hacerla menos caricaturesca en función de una confrontación más ambigua e interesante con las hermanas. Por igual, afinar las actuaciones al tono marcado por la propia Lisis Díaz con su Olga.

De continuar activo este proceso abierto, el golpe frente a este trozo vacío de la Vida que se va, se convertiría en mazazo.

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