La Habana huele a cine y punto

Cristian Alejandro Kadry • La Habana, Cuba
Miércoles, 10 de Diciembre y 2014 (1:03 pm)

Por estos días el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana es noticia entre apologéticos y detractores. Lo cierto es que el Festival regresa cada diciembre con lo mejor y más reciente de la cinematografía de la región, como regalo para quien más lo agradece; el público habanero que se viste de invierno para lucir a cine.

Imagen: La Jiribilla

La actual edición (36) del evento, dedicado, al Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez vuelca el cine en la literatura y viceversa para homenajear a uno de sus fundadores, pero claro eso no es noticia tampoco para algunos medios, que prefieren hablar, y repito solo hablar. Ahora, por ejemplo, “resaltan” como una gran parte de los cines de barrio cumplen otras funciones, como sedes de compañías teatrales o danzarias, o simplemente de grupos de aficionados o comunitarios. Eso claro, no es noticia para ellos, quizá, también por desconocimiento, pero lo importante para ellos es la crítica acérrima y lacerante contra la institucionalidad.

No importa la tendencia universal a un replanteamiento estético-funcional de los cines, de su desaparición acelerada por las nuevas tecnologías, y que a pesar de ello, La Habana eterniza su-nuestro Festival y lo hace en una veintena de salas —y enumero— el Chaplin, Yara, Riviera, 23 y 12, La Rampa, Infanta, Acapulco y Cinecito, así como el Pabellón CUBA. La programación también se extiende a los teatros Carlos Marx, América y Miramar; el Anfiteatro Varona de la Universidad de La Habana; y las salas Glauber Rocha de la Fundación de Cine, Charlot y Walfredo Piñeira del Centro Cultural Félix Varela. El cine teatro América, fuera del circuito de 23, se sumó a la programación los días 8, 9 y 10 de diciembre

Según, esos medios, medios para….ya sabemos qué y quién, lo que también debería ser noticia es la pantalla móvil que lleva el Festival a los barrios. Todo bien hasta ahí, pero no cuando se explica que esta pantalla llega para suplir los cines de barrios, cuando en realidad lo hacen para llevar el cine latinoamericano a las interioridades de la ciudad.

No pocas han sido las sin-perspectiva críticas a la donación recibida de Venezuela permitirá usar una pantalla móvil de 6×6 en un itinerario de 12 presentaciones en diferentes municipios de la capital cubana: La Habana Vieja, San Miguel del Padrón, Regla, Cerro, La Lisa, Habana del Este, entre otros.

Esos medios voceros de las ausencias tampoco hablan de que gracias a la colaboración entre el Ministerio de Cultura y el ICAIC, se adquirió un proyector con tecnología DSI con resolución 4K, que fue usado por primera vez en la proyección inaugural del Festival.

Tampoco se habla de las más de 1600 películas recibidas, y la calidad de las 116 en concurso, tampoco de las muestras de cine alemán, canadiense y español, de producciones estadounidenses independientes y presentaciones especiales. Eso es el Festival. La gente en la cola, subiendo y bajando 23 entre tandas para disfrutar del filme programado y señalado para ver. Ni bien, ni mal. La Habana huele a cine y punto.

 

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