Paco León

“El éxito rotundo de un personaje es peligroso,
pero vale la pena”

Yeneily García • La Habana, Cuba

Pasaban las diez de la mañana. Por un momento temimos que pudiera haber pasado algo, que por algún torcido revés de la suerte hubiera surgido otro compromiso. Tres largas vueltas del minutero pasaron y ahí estaba, sin un pelo de tonto, el Luisma, o mejor dicho, su alias, Paco León.

Imagen: La Jiribilla

Y es que el español no sabía que en Cuba perdería su nombre de pila y pasaría a ser otra vez el protagonista de Aída, la serie que curiosamente no ha pasado la televisión nacional y que sin embargo se ha hecho inmensamente popular en los diez años que estuvo al aire. Todavía se queman discos y se llenan memorias con capítulos de la saga.

Hasta este lado del Atlántico llegó off the record, no así uno de sus actores principales, quien como invitado del 36 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, mantuvo revuelta a La Habana durante la semana en que fijó residencia en el Hotel Nacional.

“Es como si estuviera caminando una estrella de rock por las calles de La Habana Vieja. Me llamaban Luisma, Luisma, y no pude evitar sentirme orgulloso”, nos comentó cuando le preguntamos, para romper el hielo, que tal le había ido a su llegada y cómo lo habían recibido los habaneros.

“Es una ciudad preciosa, ya había estado, pero nunca en tiempo de Festival y déjame decirte que es fabuloso, tiene un programa enorme. ¡Qué cantidad de películas, de cines, de actividades!”, nos mira y entonces creemos ver un asomo de su famosa mirada de no saber qué está pasando, y la risa sube sin esfuerzo a la garganta.

Podría no conocer nada de su obra y basado en su carisma solamente, disfrutar de la conversación. Por eso cuando nos habla de su segundo intento como director, no podemos dejar de notar la pasión con la que habla de su madre, “la prota” de sus pininos como cineasta. “Sólo espero que aquí se entienda el humor y las referencias”, dijo sobre la cinta con que viajó al Festival y que presentó, con gran éxito de público, en el cine La Rampa.

“Es que toda madre se merece una película, la mía ya tiene dos, aunque esta va a ser la final, todo esto lo he pensado como un díptico. Comencé por Carmina o revienta, de manera casi artesanal, financiada por mí, con mi mamá y mi hermana que es actriz también”, nos contó.

“Casi me pareció una actividad extraescolar. Tenía una idea que contar alrededor de mi madre y con una especie de falso documental, o documental ficcionado y salió este experimento, que ganó premios. De repente conecté con una cosa ahí y dije bueno, esto puede llegar más lejos, y eso hicimos. Creo que esta segunda: Carmina y amén, es algo más película, ya sabes, más sofisticada, menos experimental, pero creo que mantiene lo que tenía de bueno el principio, lo que tenía de buena la primera, esa energía, esas ganas de querer hacer algo distinto”.

Lo de trabajar en familia se le dio bien, aunque nos confesó que más de una vez le pareció extraño estar desde una silla ordenándole a su madre qué hacer.

“Estábamos encantados los tres. Además qué mejor que conocer de toda la vida a tus actrices principales. La primera cinta tardamos 11 días con dos cámaras de fotos, y esta segunda fueron 20 días, pero muy poco para ser unos largometrajes, y creo que lo básico es el entendimiento entre nosotros”, apuntó.

“Es una comedia trágica, si tuviera que clasificarla. La comedia me parece un territorio muy amplio, donde me resulta muy difícil sentir claustrofobia. Ni he intentado no voy a intentar zafarme de eso, porque tengo mucho orgullo de cómico, y lo que sí reivindico es que no tiene por qué ser frívola, ni solamente tonterías, que se pueden contar cosas profundas, y realmente tener poesía y estética y muchas más cosas, que desde Shakespeare, a las parodias del Homo zapping, hasta Aída, no se me acaba”.

Paco prefiere tomárselo con calma y filosofía cuando le preguntamos si no le molesta que todos lo sigan llamando Luisma a pesar de haber interpretado a muchos otros personajes en el cine y la televisión.

“Es algo peligroso tener un éxito tan rotundo así durante diez años, pero creo que merece la pena el riesgo. Es muchísimo peor estar en tu casa sin trabajo. Justo antes del Luisma yo estaba en un programa que se llama Homo zapping, donde se hacían parodias e interpretaba un par de personajes que se hicieron súper famosos y que todo el mundo me llamaba para hacerlos”.

“Nadie pensaba que yo pudiera hacer algo más que lo que hacía antes del Luisma, pero ya ven, se pudo. Ojalá vengan otros y que tenga una galería de papeles de esos que otros creen que ya no serán superados”.

La Habana es preciosa, cuando nos reunimos con algunos amigos, me preguntaron si veía una historia de Carmina ambientada aquí, y les dije, no, porque ya la Carmina cerró su capítulo, pero sí me gustaría filmar en este país”.

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