Benicio del Toro:

“Cuba está entre los lugares
que cambiaron mi vida”

Y. G. • La Habana, Cuba

Yara. 8.00 pm. Domingo. El cine más grande de Cuba hierve. Fuera la cola rodea la cuadra y llega hasta la famosa esquina de 23 y M, y la bordea, casi hasta llegar a 21. Es Festival, las líneas de personas esperando para ver una película son casi obligatorias. Dentro el bullicio se apaga y de pronto se escuchan aplausos: Benicio del Toro ha entrado en la sala y saluda amablemente a todo el que se le acerca.

Imagen: La Jiribilla

En el Hotel Nacional también tiene difícil pasar desapercibido. Su estatura y la barba —en la que no podemos dejar de ver al Che— hacen que situarlo en los pasillos sea muy fácil. Ganador del Oscar por Traffic en el 2000, ya Benicio se había labrado una reputación en el mundo del celuloide, pero después de interpretar a Ernesto Guevara a las órdenes del director norteamericano Steven Soderbergh, en el imaginario del cubano se quedó grabado como el eterno guerrillero, vestido de verde y con la mirada brillante.

Llegamos a la ya tradicional sede del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano ansiosos de encontrarlo, y allí estaba, taza de café en mano, con una gorra, y una sonrisa. Seis horas después nos acomodábamos juntos en uno de los butacones del patio del Hotel Nacional.

Que el Festival decidiera homenajearlo con un Coral de Honor por su trayectoria, sólo fue una razón más para venir a un evento, “al que respeto y que siento que tiene una calidad y una responsabilidad tremendas”, nos dijo cuando le pedimos la entrevista.

Sin embargo, el actor puertorriqueño no solo llegó a La Habana para aceptar premios, sino también para presentar dos películas: una de ellas, Los Guardianes de la Galaxia, la primera cinta de los estudios norteamericanos Marvel en incluirse en el programa de la cita, y la otra, Escobar: paraíso perdido, donde encarna al conocido capo colombiano de la droga, Pablo Escobar, acento paisa incluido.

Imagen: La Jiribilla

¿Qué le hizo interesarse por trabajar en esta cinta? ¿Fue por interpretar el personaje de Escobar?

El interés empieza por el libreto, el escritor y director Andrea di Stefano hizo algo interesante al crear un cuento de ficción, basado en momentos reales, y  un tipo de thriller usando el personaje de Pablo Escobar como el villano. Al principio no me interesó mucho, pero cuando supe que Josh Hutcherson (Los juegos del hambre), con el que comparto una buena amistad y con el que trabajé en el cuento de “El Yuma”, de 7 días en La Habana, estaba interesado, pues le eché otro vistazo y la verdad, me llamó la atención. Conversé bastante con el director y nos pusimos de acuerdo para filmar.

No podemos dejar de notar que como en el caso del Che, Escobar es un personaje real, muy polémicos, con admiradores y detractores. ¿Le seduce el reto de interpretar este tipo de personajes? ¿Fue difícil?

Son difíciles, pero son películas distintas, son personajes distintos, son historias distintas. El Che no es solamente la historia de una persona, sino de un país, y el trabajo de investigación tomó años.La de Escobar, que también fue una persona real, no tiene esa profundidad para la investigación por el tipo de película que es, distinta. No se centra en su figura, sino que lo utiliza como uno de los personajes. De la manera en que funciona el cuento, pues a mí me atrajo intentar hacerlo.

Encontramos a Pablo en el momento en que comienza a envolverse en la política, con el gobierno, no es una biografía suya, pero creo que dice bastante de él.

Todos los personajes basados en una persona real, no importa en qué película, van a ser algo difíciles porque han vivido, son de carne y hueso, hay que hacer trabajo de investigación, uno aprende mucho y es divertido, ¿no crees?

¿Cuánto hay de Benicio en los papeles que interpreta?

38.8888… (Ríe) No sé. ¿Cuánto hay de Benicio? Pues depende, como actor yo trato de dar el ciento por ciento, pero de persona a persona, se hace una interpretación, esa es una pregunta para los psicólogos.

Imagen: La Jiribilla

En 7 Días… dirige, ¿seguirá por ese camino o sólo fue por esa vez?

Dirigí un corto en 7 días en La Habana, y sí, me gustaría intentar contar una película entera, a lo mejor pronto, hacer un largometraje, pero por ahora no he hecho nada.

He estado muy ocupado, tengo cuatro o cinco películas en las que he actuado, como esta de Escobar, otra que se llama Incoherent Vice, dirigida por Paul Thomas Anderson. También tengo otra, que trajimos al Festival: The guardians of the galaxy, dirigida por James Gunn. Tengo otra que se llama A perfect day, que rodé en España, con Fernando León como director y Tim Robbins como actor. Además, tengo otra película, Sicario, que hice con Emily Blunt, y se rodó en Nuevo México… realmente he estado trabajando mucho.

Va a donde estén las buenas historias…

Bueno sí, sí, lo intento.

El Festival lo honra con un Coral por su trayectoria…

Cuba es clave en mi carrera, la verdad es que no miro mucho lo que he hecho como puedes hacerlo tú, con distancia, lo veo muy de cerca. Cuba significa mucho, lo de la película del Che ha marcado y marcará siempre mi vida, y no solamente del Che, esa es una película cubana, es la historia de Cuba.

El recibir este premio es un honor que se hace difícil decir en pocas palabras. Que me reconozcan por mi trabajo en este Festival, que tiene tanta historia, en un sitio como Cuba que tiene una cultura de cine, a nivel universal, es un honor.

Yo miro la carrera de momento cuando me dan este premio y me hace sentir orgulloso del trabajo realizado y lo mucho que he aprendido, por los personajes, y por toda la gente con la que he trabajado, muy bueno escritores, muy buenos actores. Soy afortunado, de verdad…

Además, lo he dicho varias veces, a mi Cuba me llena de energía, la gente por la calle me da su cariño. En Cuba nunca me he sentido solo, está entre los lugares que han cambiado mi vida.

Con tantos actores de cine haciendo televisión, ¿ha pensado en pasarse a las series?

Tengo ideas, estoy envuelto en un proyecto con (Martin) Scorsese sobre Cortés, sobre la conquista de México. Esa historia es un trabajo grande y todavía está empezando, y eso va a durar un tiempito. Hay muchas historias que en dos horas se hace muy difícil contarlas. La película del Che fueron cuatro horas, faltan muchos pedazos de su vida, pero ahora con las series de televisión hay más posibilidad de desarrollar cuentos épicos, y contarlos con más libertad.

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