Concurso de Animación

Apto para todas las edades

Aline Marie Rodríguez • La Habana, Cuba
Fotos: Cortesía de la Casa del Festival
 

La animación ha dejado de ser, hace mucho tiempo, un género dedicado solo al público infantil. Actualmente los también llamados muñes son consumidos por niños, jóvenes y adultos en cualquier rincón del orbe.

Pequeños y grandes disfrutan por igual de una buena cinta de animación y, cada año, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano se convierte en el escenario ideal para mostrar lo mejor del cine de este género creado en la región. Esta vez se exhiben en los cines de la ciudad 23 obras, provenientes de siete países del continente.

Imagen: La Jiribilla
Erotango
 

“Cada día es más difícil producir y hacer un proyecto animado, pues el paso del tiempo y las realidades del mundo moderno permiten que los espectadores vean producciones de diferentes niveles —asegura el cineasta Braulio Rodríguez, quien integra el jurado de animación. Ese director que se sentaba en una computadora, solo en un cuarto, y hacía una película animada es un modelo que está llegando a su fin. Latinoamérica está buscando esa producción colectiva”.

Pese a las dificultades, los realizadores demuestran las posibilidades de lograr, gracias a ese esfuerzo múltiple, las producciones que hoy optan por el Premio Coral. Cintas de gran calidad estética y artística, muestra de cuánto se ha avanzado en las cinematografías regionales.La nación argentina destaca como una de las principales competidoras en este certamen. Cinco obras que descubren el amplio panorama de técnicas,  temáticas y realizadores del género en el país.

Confluyen creadores de diversas generaciones, estilos y tendencias. Aparecen así los experimentados Jorge Benedetti y Mariano Villegas González, con su corto Erotango; junto a noveles, como Nicolás Conte, quien trae a La Habana su corto ¡Yo te quiero!, obra merecedora, entre otros reconocimientos, del Premio Especial del Jurado en TAFFNY, en Nueva York.

Completan la lista de audiovisuales argentinos los cortos Ciclos, de MaXi BearZi, y La fuga, de Fernando Primavera, Ignacio Lavizzari y Mauricio Medina, así como el largo El último mago o Bilembambudín, de Diego Cacique Rodríguez.

Imagen: La Jiribilla
Meñique
 

En el apartado cubano en concurso coinciden también realizadores avezados con jóvenes promesas. Largos y cortos que el púbico ha podido disfrutar durante todo el año, pero que tienen merecido espacio dentro del certamen.

La aclamada y multipremiada Meñique, dirigida por Ernesto Padrón es la única película de la Isla participante en la competencia. Se unen a esta los cortos Camarosidades, de Jorge Luis Mendoza Machín; Otro animado que no es para niños, de Harold Díaz-Guzmán Casañas; Amor a mordidas, de Camila Carballo Rodríguez, y Huesitos, de Gabriela Leal Carrazana, este último merecedor del Premio de Animación de la Muestra Joven ICAIC 2014.

Chile es otra de las naciones que también propone una amplia variedad de audiovisuales, con diversas temáticas. Vanidades, de Camila Andrea Valenzuela Oyarzú, y La nota muda y Años por segundo, de Ernesto León Moreira evidencian la más joven creación animada de ese país. Lista en la que se incluye, además, El don, de Julio Pot, quien durante varios años se ha desempañado como director de arte y animación.

Las historias animadas, de manera especial las realizadas en el continente latinoamericano, se alejan cada vez más de los cánones clásicos impuestos por Walt Disney.El género, en palabras de la joven mexicana Karla Castañeda, presidenta del jurado en este apartado, “se convierte en el retrato de cada sociedad y de lo que se está viviendo. Es reflejo de las realidades de América Latina”.

El largo colombiano Desterrada, de Diego Guerra y el corto venezolano Chirino, de Jean-Charles L’Ami son fiel ejemplo de que las realidades de las naciones latinoamericanas constituyen también punto de mira para las creaciones audiovisuales del género.

Imagen: La Jiribilla
Chirino
 

Historias completamente diferentes, que proponen tramas mucho más fantasiosas e imaginarias, son las presentadas por José Márquez en Perpetoom (Venezuela) y Dairo Cervantes en Tábogo (Colombia). Piezas que completan las muestras de ambas naciones sudamericanas.

“La animación —asegura Braulio Rodríguez— es para el mundo. Cada día, con el desarrollo de Internet y las nuevas tecnologías, el público necesita imágenes que sorprendan y el éxito de la obra animada es ese. Ahora cualquiera puede ver una película de animación”.

El uso de determinadas técnicas es otro de los imperativos de los cineastas que trabajan la animación. Las obras en concurso abarcan desde el clásico stop motion pasando por el 2D hasta el novedoso 3D.

Sobre el uso del stop motion en la región, Karla Castañeda confiesa su preferencia por esta técnica. “Me gusta manchar la pared donde va a estar un personaje, tener recuerdos de su paso por el set, qué hizo y, por supuesto, también tenerlos físicamente. La computadora me parece demasiado fría, algo alejada. Además, también siento que en México todavía no existe un 3D tan perfecto, no hemos llegado a un nivel muy alto”.

La casa triste, de Sofía Carrillo y El trompetista, de Raúl «Robin» Morales Reyes son los cortos mexicanos concursantes, que revelan la diversidad de técnicas empleadas por los animadores en la nación azteca.

Algo similar sucede con las obras provenientes del gigante sudamericano: Castillo y el armado, de Pedro Harres; Edificio Tatuapé Mahal, de Fernanda Salloum y Carolina Markowicz Bastos, y Faroeste, un auténtico oeste, de Wesley Rodrigues, esta último galardonada con el Premio al Mejor Corto Brasileño en el certamen Anima Mundi 2013.             

Imagen: La Jiribilla                Edificio Tatuapé Mahal
 

Además del empleo de las técnicas, un aspecto imprescindible en la construcción de las historias es el guion. “Puedes tener la mejor técnica —afirma Karla Castañeda—, pero si no hay una historia de fondo la técnica queda de lado. Lo principal es el guion. Puedes animar con palitos, bolitas, con cualquier cosa, pero lo esencial en una historia es el guion”.

Cada año llega diciembre y con el arribo al último mes del año los amantes del arte de las imágenes en movimiento llenan las salas de cine para disfrutar también, por qué no, de esos muñequitos aptos para todas las edades.

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