Vestido de novia: un drama de poca premiado

Soledad Cruz • La Habana, Cuba

Vestido de novia, largometraje de la cubana Marilyn Solayamerecióel Premio Sara Gómez, de la Red de las realizadoras cubanas,que se propuso reconocer el tratamiento de género en el filme que mejor lo expusiera a partir de presupuestos artísticos convincentes entre las diez competidoras del 36 Festival delNuevo Cine Latinoamericano.También el filme fue congratulado con el Premio Caminos del Centro Memorial Martin Luther King y por el Premio Ópera Prima del Cibervoto del Portal del Cine y el Audiovisual Latinoamericano y Caribe o, de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, entre los reconocimientos colaterales del Festival.

Este primer largometraje de ficción de la realizadora fue uno de los sucesos en las jornada festivaleras,—resultó premiado con el voto de la popularidad— donde laspelículas cubanas resultaron acogidas con particular interés por espectadores de muy diferentes exigencias estéticas, desde los que prefieren las cintas cubanas porque, como tendencia, validan y certifican artísticamente las más altas expresiones de la marginalidad en el lenguaje y la gestualidad, hasta los que esperan una más elaborada visión de esa cubanía reducida a las manifestaciones más externas de la procacidad y a una mirada parcial de una realidad que se asume con los códigos del llamado realismo sucio. Pero también los que buscan en los filmes nacionales información sobre hechos, sucesos, problemáticas que no se exponen en otros escenarios.

Las otras cintas dirigidas por mujeres se enfocaron en muy diversos temas y no pocas de ellas mediante los recursos que llaman postmodernos, de recrear atmósferas en la que el espectador debe encontrar los sentidos ocultos fuera de los modos narrativos tradicionales o clásicos a los que apela el filme de Marilyn Solaya, quien con esos medios alcanza una amplia comunicación.

Vestido de novia no escapa de algún que otro lugar común sobre todo en las escenas de violencia que basan su eficacia en reiterar los mismos vocablos soeces sin verdadera fuerza dramática y que se sustenta en el precario concepto de que asíson en la realidad, argumento sostenido en el facilismo y no en la búsqueda de profundidad en los dramas que generan los conflictos.

Vestido de novia destaca por los aciertos al aproximarse a una arista del tema de la diversidad sexual con gran aliento humanista.

Pero más allá de esos desaguisados y ciertos estereotipos a la hora de trazar algunos personajes, Vestidode novia destaca por los aciertos al aproximarse a una arista del tema de la diversidad sexual, con gran aliento humanista basándose en la estructuración de una historia que comienza con gran suavidad y paso a paso, escena tras escena, va ganando intensidad hasta lograr mostrar un drama particular de esta época en que ha aparecido la posibilidad de escoger el sexo como rectificación identitaria a los desajustes de la naturaleza, lo cual crea no pocos desconciertos en algunos al no entender como clasificar a esa ser humano que surge por definición propia y desata la intolerancia de quienes no quieren respetar la identidad que ha asumido.

En buena medida el 36 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano ha sido también una muestra de la visibilidad a la importancia que el Siglo XXI ha concedido a disfrutar de la sexualidad en sus muy diversas variantes, y de la asunción de su práctica como un acto emancipador personal según la elección de cada cual, pero Vestido de novia ahonda en los conflictos que se generan a escala individual y social cuando un ser humano femenino ha nacido en un  envase de varón y decide asumir su feminidad total.

Es la primera vez que esta novedad a la hora de tratar sobre géneros es objeto de atención artística en Cuba, donde hace tiempo se produjo el "destape" respecto a los temas sexuales, comenzando, con la ya mítica Fresa y chocolate, que con particular maestría puso en pantalla los dramas de la homosexualidad en un contexto machista y patriarcal, que como se sabe prima en el mundo.

Luego, tanto en la televisión como en el cine aparecieron diferentes "productos" con mayores y menores resultados pero que sirvieronpara motivar la polémica de dónde pueden surgir los discernimientos imprescindibles ante los cambios de mentalidad que exigen los tiempos.

En el cuerpo equivocado fue el documental de Marilyn Solaya, que, con mucho  éxito también, sirvióde antecedente a la película que tardódiez años en poder llegar a la pantalla, pero le permitiómadurar un enfoque distanciado del tratamiento efectista que suele darse a temas como este, y contextualizar los conflictos particulares en los generales del momento, situado en la Cuba de 1994.

Aunque el filme intenta aproximarse a varios aspectos de la realidad, la historia de amor que lo atraviesa es el aspecto más sólido porque intencionadamente o no, llama la atención sobre aquella concepción polémica de la gran escritora Margarita Youcenar de que se ama a las personas y el género a que pertenezcan es un asunto secundario.Y eso es uno de los valores de la cinta, que se centra en una historia de amor contrariada por las circunstancias.

La pareja protagónica, interpretada por Laura de la Uz  y Luis Alberto García, sufre la fragmentación de la armonía conseguida por la manifiesta crueldad de personajes de su entorno. Para él es demasiada la presión de que convive con alguien que antes ha sido varón, pero a pesar de que se tambalea ante el descubrimiento, la película tiene el gran acierto en el trazado del personaje de mantener sus sentimientos amorosos en medio de las contradicciones en que se debate, lo cual produce escenas verdaderamente conmovedoras por su humanidad que calan en el espectador y contribuyan a que tenga otra mirada sobre el asunto.

Y ese es sin duda el gran mérito de la película, acentuado por el diseño del personaje femenino que defiende su identidad de una manera muy digna y encuentra en la actuación de Laura de la Uz los matices imprescindibles para los momentos de plenitud y los de angustia.

Esos elementos en el tratamiento de un tema de transexualidad marcan la diferencia con otras cintas, que lejos de contribuir a la mejor comprensión sobre esas nuevas complejidades,
...no aportan nada esencial a un asunto que requiere de esfuerzos de comprensión, como sucede con todos los prejuicios enraizados.

Esos elementos en el tratamiento de un tema de transexualidad marcan la diferencia con otras cintas, que lejos de contribuir a la mejor comprensión sobre esas nuevas complejidades de la vida contemporánea que convocan a trascender los tabúes de la sexualidad y las discriminaciones consustanciales a la historia de eso que llamamos civilización, no aportan nada esencial a un asunto que requiere de esfuerzos de comprensión, como sucede con todos los prejuicios enraizados.

No alcanzan la misma lucidez expresiva, ni la hondura en el tratamiento las circunstancias que rodean la trama central, como el rechazo a los homosexuales, en el cual, sin embargo, la actuación de Isabel Santos en su rol de travesti aporta particular fuerza dramática. Tampoco sucede en las concepciones más bien simplistas de las escenas y diálogos de los ambientes laborales de los protagonistas, ni  en el reflejo de aquel convulso verano de 1994  de masivas balsas echada a la mar e inconformidades manifiestas en las calles.

En esos aspectos hay mucha cercanía a enfoques, que han repetido otras muchas películas y que no aportan otra mirada inquietante, como si ocurre con la trama central y como esa es la columna vertebral del filme lo convierte en una obra verdaderamente meritoria, muchos más siendo el primer largometraje de ficción de Marilyn Solaya.

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