Saldar la deuda con las mujeres mambisas

Gisela Arandia • La Habana, Cuba
Lunes, 15 de Diciembre y 2014 (4:43 pm)

Con una exhortación a reivindicar, investigar y visibilizar el papel de las mujeres mambisas, negras y cubanas en general durante la independencia de Cuba, concluyó en La Habana la Primera Jornada Cubana Contra la Discriminación Racial. En una conferencia magistral impartida por del Doctor Eduardo Torres-Cuevas dedicada al paradigma Maceo-Grajales, el director de la Biblioteca Nacional de Cuba comentó aspectos poco conocidos de Antonio Maceo, en ocasión del 118 aniversario de su muerte.

En su intervención, el profesor Torres-Cuevas nos convocó a una acción futura inmediata para pagar la deuda histórica con las mujeres mambisas y con Mariana Grajales como su representación excepcional, en el Bicentenario de su nacimiento en el 2015. “Existe la oportunidad de reivindicar el papel de las mujeres mambisas y de las mujeres cubanas en general en la lucha por la independencia de Cuba”.

En un sencillo acto a teatro lleno en la Casa del Alba Cultural, el público escuchó absorto las raíces históricas de una figura que a veces imaginamos conocida, pero sobre la cual queda mucho por hurgar aún. El historiador Torres-Cuevas explicó que no es posible hablar de Maceo sin tener en cuenta las raíces familiares que desde su niñez fueron diseñando su conciencia social. Comentó que desde su punto de vista personal, la formación educacional está compuesta por una triada inseparable donde se articulan el hogar, la escuela y el barrio.

Desde esa perspectiva habló de algunas costumbres de Maceo que hicieron de él una personalidad única donde la enseñanza del hogar fue incluso más importante que la escuela. Explicó el papel decisivo que tuvo la disciplina familiar y como eso influyó en su gestualidad, el modo de hablar pausado y bajo, dando las órdenes sin gritar. Contó aspectos de su vida cotidiana, como que al concluir cada combate tomaba un baño, se ponía ropa limpia y se perfumaba.

Comentó Torres-Cuevas la visión que tenía José Martí de Maceo, a quien definió como “hijo de leona y de león”, porque había sido amamantado con leche y sangre de una estirpe de familia donde se había forjado al unísono un sentimiento y pensamiento emancipador que se fusionaron en una práctica cultural insólita para esa época.

Narró el conferencista detalles conmovedores de la famosa frase dicha por Mariana Grajales, en víspera de la contienda armada, al pedir a toda la familia que se arrodillara, diciendo con la cruz en la mano: “…Juramos ante Cristo que fue el primer hombre liberal, liberar la patria o morir por ella…” El doctor Torres-Cuevas explicó la significación conceptual del uso de la terminología liberal, al definir a Cristo con una categoría epistemológica desconocida aun en el siglo XIX. “Al clasificar a Cristo como un liberal, Mariana Grajales se adelantaba a su época conceptualmente mostrando con sus palabras la dimensión de un conocimiento humanista poco frecuente en aquel momento”.

“No era una mujer ignorante -recalcó Torres-Cuevas- porque organizaba tertulias hogareñas donde se leían a los pensadores y literatos más reconocidos de la época, lo que desmiente algunos enfoques popularizados sobre la supuesta condición iletrada de esta mujer excepcional”.

Habló también de Marcos Maceo, el padre de Antonio y de su membresía masónica afiliada al independentismo. “Se trata de un modelo de familia que se va estructurando desde líneas paralelas para crear un modelo de conducta, en un proceso de continuidad que se enriquece más tarde con la presencia de María Cabrales, la esposa de Maceo, y el resto de hijas e hijos”.

Torres-Cuevas calificó su presentación esa tarde como una conversación con el público, a través de la cual explicó la influencia que ejerció Antonio Maceo en poetas como Rubén Darío y Julián del Casal, y en Enrique Loynaz del Castillo, autor de la letra del Himno Invasor, originalmente compuesto como Himno a Maceo, pero que la modestia del líder cubano declinó más tarde. “Sin embargo –agregó- es posible apreciar en la lectura de esa letra una semblanza directa del general Antonio”.

En ese recorrido histórico, el Dr. Torres-Cuevas abordó diversos planos de lo que él considera la trascendencia de Antonio Maceo, donde todavía existe un vacío historiográfico sobre su protagonismo como líder latinoamericanista y su impacto no solo en la independencia de Cuba sino en Colombia, en la Revolución Mexicana, en las luchas en Costa Rica y Guatemala. En esa parte de su análisis explicó lo que algunos textos definieron como “hombre modelo”, en un folleto conocido también como “El manual de la lucha” o “Código Maceo”.

“En esa parte de su trayectoria -dijo Torres-Cuevas- Maceo encarna la aparición de un pensamiento americanista de emancipación nuevo, algo que es posible apreciar en los textos escritos sobre sus encuentros con otros líderes de la región.

“Diversos testimonios afirman que su muerte no significó solamente un duro golpe solo para la revolución cubana, sino que también fue calificado como el descabezamiento y la pérdida del liderazgo de un movimiento continental creado a partir de él. El objetivo final de Antonio Maceo no era solo ganar la guerra, sino transformar la realidad imperante, para él la revolución significaba el cambio social indispensable y necesario”.

Un aspecto pendiente que todavía hay que explorar son sus cartas, expresó el historiador, porque en ellas Antonio Maceo demuestra el conocimiento de la literatura más ilustrada de la época, incluyendo a Víctor Hugo y otros escritores notables de la llamada Ilustración.

Torres-Cuevas explicó cómo a través de la correspondencia de Maceo es posible apreciar tres momentos importantes de su pensamiento siempre en evolución.  El primero cuando dijo: “Yo soy el ciudadano que viste el traje de guerrero”, ahí es posible encontrar al creador de la patria, al ciudadano. Una segunda etapa cuando escribió: “Yo soy un obrero de la libertad”; en ese texto está presente el carácter masónico de su proyección social.  En tercer lugar están aquellas cartas donde está presente su concepción latinoamericanista, que expresa su visión sobre la importancia de la unión de las fuerzas políticas para cambiar a la oligarquía latinoamericana de ese momento por una América Latina libertaria.

A manera de resumen quisiera comentar finalmente que la Jornada surgió como una propuesta que tenía como objetivo llamar la atención sobre la urgencia de visibilizar un programa antirracista en el contexto cubano, en víspera del Decenio Afrodescendiente a partir del 1 de enero del 2015.

La coincidencia de fechas con la conmemoración anual sobre Antonio Maceo el 7 de diciembre y del inicio del Bicentenario del nacimiento de Mariana Grajales, de la mujer negra más importante de la historia de Cuba, propició una perspectiva que enriqueció políticamente el programa.

La reflexión sobre el impacto del paradigma Maceo-Grajales, devolvió con claridad la génesis de conceptos y comportamientos donde están ancladas las bases recurrentes del racismo histórico antinegro en la sociedad cubana.

Sin lugar a dudas ese acercamiento permitió repasar esa etapa decisiva de la sociedad cubana, de la mano del profesor Torres-Cuevas, que sirvió para adentrarnos en un enfoque ideológicamente más preciso sobre la lucha actual contra la discriminación racial, sin historicismos retóricos, desde una secuencia social que no por repetitiva ha perdido su fundamentación. 

La decisión de concluir esta cita desde el paradigma Maceo-Grajales tendió un puente hacia la realidad actual en la medida en que brindó la posibilidad de visualizar zonas aún ocultas de nuestra historia, donde sobreviven actitudes contemporáneas discriminatorias por razones raciales. Esas reflexiones ofrecieron la oportunidad de analizar con un enfoque pragmático las estrategias y tácticas de ese modelo de familia negra en el siglo XIX. Y preguntarnos entonces cuáles de esos métodos conservan vigencia, por ejemplo, el papel de la educación y la ética familiar como metodologías para contribuir a la deconstrucción estructural del racismo actual.

Se trata de historias no bien contadas todavía, donde permanecen ocultos acontecimientos y personajes que enriquecen el discurso actual, como el papel de las mujeres negras que combatieron por la independencia junto a sus compañeros y  prefirieron morir antes de abandonar a la patria.

En la clausura fue leída una síntesis del impacto de la Primera Jornada Cubana Contra la Discriminación y la convocatoria para el próximo año.  Señala el documento que se trató de un esfuerzo modesto que permitió colocar al tema de la lucha contra el racismo en el espacio público, donde se realizaron acciones ya tradicionales de la agenda antirracista en el contexto cubano para fortalecer el proyecto de la revolución cubana.

Tuvo lugar además una presentación del trovador Gerardo Alfonso en el Pabellón Cuba, y un Bailable de Adalberto Álvarez, en el Salón Rosado de la Tropical.

En la clausura fueron leídos mensajes de solidaridad, de parte de la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe, ARAAC, Cuba, hacia otros movimientos en lucha social como el que está ocurriendo en México por los 43 estudiantes normalistas desaparecidos.

También se envió un mensaje de solidaridad con la población afroamericana que sufre actualmente nuevas expresiones de racismo extremo. El cierre del evento concluyó con la participación de la Academia de Canto Mariana de Gonitch con un repertorio de canciones como El mambí, Rosa Blanca, las Claves Martianas y La Lupe, de Juan Almeida…

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