Contigo pan y…. familia

Cristian Alejandro Kadry • La Habana, Cuba

En la historia del cine no han sido pocas las producciones que son resultado de emblemáticas piezas teatrales y que constituyen filmes de alto valor estético. Shakespeare quizás tenga el mérito de ser el autor más perpetuado en el Séptimo Arte, su Romeo y Julieta es, sin dudas, una tragedia inmortalizada y más de una vez versionada tanto en las tablas como en el celuloide.

Imagen: La Jiribilla

Juan Carlos Cremeta vuelve abrir y cerrar paréntesis en Cuba al realizar la versión cinematográfica de un clásico de las tablas, Contigo pan y cebolla, de Héctor Quintero, uno de los más grandes dramaturgos de la Isla de todos los tiempos. Esta es la sexta entrega del cineasta y con la cual quiere rendir homenaje al dramaturgo y, como un acto de justicia cultural, promover la obra del reconocido tragicómico cubano, como declaró el cineasta durante la premier realizada  el 20 de noviembre en la sala Chaplin.
Cremata vuelve a arriesgarse, ahora mismo él es en Cuba el director que más recaba en el teatro para construir sus películas. Antes lo hizo con  Chamaco, de Abel González Melo y El premio flaco, del propio Quintero. Ahora lo retoma y lo  hace con su obra insigne: Contigo pan y cebolla, una  pieza que no por costumbrista ha dejado de tener vigencia.

Ambientada en La Habana de los 50, la cinta dialoga con los cubanos de la actualidad. Se trata de una familia clásica cubana que se mueve en las alegrías y penurias, y dirimen su suerte de bienestar con un refrigerador, móvil del conflicto en el  matrimonio integrado por Lala Fundora, interpretado por Alina Rodríguez y Anselmo, encarnado por Enrique Molina, uno de los puntos plausible de la cinta por la organicidad de ambos actores, donde dieron una vez más credenciales de buena escena.
Rodríguez se pasea en el personaje previas experiencias en las tablas y la televisión, incluso fue considerada por el propio Quintero como la segunda mejor Lala de Cuba; por su parte, Anselmo no podría ser otro que Molina como pareja de Alina, capaz de transitar por los diferentes estados de ánimos sin exabruptos dramáticos.

Completan el reparto actoral Eddith Massola, como la vecina; Alicia Bustamante, la tía y en el rol de la hermana de Anselmo (personaje que también abordó en el teatro y que Quintero escribió para ella); Carlos Solar y Natalia Tápanes como los hijos del matrimonio, Osvaldo Doimeadiós, Roberto Viña y el debut en el cine de Leoni Torres, todos demostrando dominio del texto y bajo una dirección de actores convincente que Cremata compartió con su madre Iraida Malberti, con la que ya había realizado ¡Viva Cuba! y El premio flaco.

A propósito el día del estreno el también guionista de la cinta expresó que Contigo… es una película dedicada a las madres cubanas y de todo el mundo, en especial a la suya, quien participó como codirectora del filme.

Como ha declarado el cineasta y director teatral, la obra cinematográfica respeta el texto original escrito por Quintero, pero le supo impregnar la atmósfera del Séptimo Arte. La película no pesa como teatro, se siente el cine a la manera de Cremata y eso acentúa el logro.

Es un filme convencional, tranquilo, sin grandes pretensiones de querer innovar lenguajes, se centra en la obra misma con el propósito de llegar al gran público; pero, subrayo, sí está cuidadosamente realizada, por lo que sin dudas ya constituye un tesoro del celuloide por atrapar una de las piezas cardinales del teatro cubano. Es, además, la intención del realizador.

En ese logro artístico destacan la edición realizada por Adrian García y la producción de Lourdes García. Complementan la fotografía de Yamil Santana y la música original de Aldo López Gavilán.  Contigo pan y cebolla en resumen, versa sobre la familia, un tema recurrente en el cine y visto desde varias aristas, con claros signos de comicidad, sus presupuestos dialogan sobre el valor del amor, la comprensión y la felicidad.

Imagen: La Jiribilla

No obstante, la presentación ante los espectadores de este filme —de mayor trascendencia por estar inspirado en un clásico del teatro cubano—, ha sido significativamente inferior al nivel profesional de la obra cinematográfica.

En dos ocasiones consecutivas se han introducido comentarios ajenos a la necesaria orientación primaria al público de Contigo; en su lugar se han impuesto sendos comentarios performáticos con el único propósito de promover de manera muy elemental la ansiada Ley de Cine. Es un flaco favor a la película y a la Ley misma.

La película, que se presentó durante el Festival de Cine de La Habana, en la categoría Fuera de Concurso, estará en la capitalina sala del Chaplin a partir del 19 de diciembre.

Imagen: La Jiribilla

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