Fernando Alonso, su impronta

Regina Balaguer • La Habana, Cuba
Fotos: Cortesía de Mayuli Guilarte
 

Cuando hablamos de ballet es imposible no mencionar al Maestro de maestros Fernando Alonso Rayneri, un ser humano extraordinario que no solo fue un creador y un gran pedagogo, sino además, un paradigma de la danza en Cuba y el mundo.

Imagen: La Jiribilla

Amante de la música clásica, el teatro y la pintura, poseía una sensibilidad y un ojo sagaz, cualidades que le permitieron no solo ver donde estaba el verdadero talento, sino también el error cometido por un bailarín en la ejecución de un paso determinado, para dar la corrección exacta y justa con explicaciones acertadas.

Amante de la música clásica, el teatro y la pintura, poseía una sensibilidad y un ojo sagaz, cualidades que le permitieron no solo ver donde estaba el verdadero talento, sino también el error cometido por un bailarín en la ejecución de un paso determinado, para dar la corrección exacta y justa con explicaciones acertadas.En 1975, al asumir la dirección del Ballet de Camagüey, el creador por excelencia de la Escuela Cubana de Ballet, inicia una nueva etapa en su vida realizando junto a jóvenes bailarines un arduo trabajo por perfeccionar el estilo de la compañía. Es así que nutriéndose de su experiencia como pedagogo, esta institución danzaria se abre a la palestra nacional e internacional, comienza a participar en concursos y festivales internacionales, auspicia su propio festival de danza en Camagüey, que crea el Maestro en 1982 por la necesidad  de que las compañías del país intercambiaran experiencias para beneficio de este arte.

Fernando comenzó a enriquecer el repertorio con la creación de los talleres coreográficos, donde surgieron importantes figuras como: Francisco Lang, Lázaro Martínez, Osvaldo Beiro y José A. Chávez, quien es en estos momentos, el coreógrafo de la compañía camagüeyana.

Preparó el futuro de la compañía y a un público conocedor, a través de la creación de la escuela nocturna, donde pueden recibir clases de ballet, danza contemporánea y baile español niñas y niños desde los cinco años en adelante. Este proyecto, próximo a sus 25 años de fundado, sobrepasa las expectativas para las cuales se organizó, y ha devenido simiente del proceso educacional en la provincia de Camagüey. Por eso con toda justeza, en la actualidad recibe el nombre de Centro de Promoción Fernando Alonso Rayneri, como digno homenaje a quien fuera su máximo exponente.

Comprendiendo las necesidades del Ballet de Camagüey, crea la fábrica de zapatillas y los talleres de vestuario y escenografía para realizar in situ las producciones artísticas, lo que le otorga a la institución una vitalidad artística, renovadora y diferente hasta ese momento. Así comienzan a trabajar con la compañía dramaturgos, artistas de la plástica, diseñadores, coreógrafos y músicos, convirtiéndose en colaboradores permanentes del Ballet de Camagüey, figuras como Otto Chaviano, Menia Martínez y Jorge Lefebre, por solo mencionar algunos.  

Comprendiendo las necesidades del Ballet de Camagüey, crea la fábrica de zapatillas y los talleres de vestuario y escenografía para realizar in situ las producciones artísticas, lo que le otorga a la institución una vitalidad artística, renovadora y diferente hasta ese momento. 

Como bailarina primero, y regisseur después, tuve la oportunidad de estar cerca del Maestro, no solo en clases y ensayos, sino en contextos diferentes donde aprendí cómo defender siempre lo mejor para la compañía.

Como directora, compartí momentos en clases y ensayos, no solo en los salones camagüeyanos, sino también en diferentes países en los que coincidimos participando en festivales en Perú y Colombia. En ambas naciones le solicitaron al Maestro dictar clases magistrales y él amablemente me pidió que asumiera esa responsabilidad, mientras daba las correcciones a los bailarines. Nunca olvidaré lo que esto significó en mi carrera. Constituyeron para mí esos momentos exámenes importantes para mi desarrollo profesional.

Coincidí también en varias oportunidades como jurado de los Concursos Internacionales del Encuentro de Academias para la Enseñanza del Ballet, etapas que atesoro con gran cariño pues no solo aprendí, también disfruté del consejo preciso y las conversaciones variadas, amenas y didácticas del eterno Maestro.

Me satisface inmensamente que se le recuerde y se le rinda homenaje y que aunque algo tarde, comencemos a darle su justo lugar en la historia del ballet en Cuba, en la creación de la Escuela Cubana de Ballet y en la cultura de nuestro país.

Me satisface inmensamente que se le recuerde y se le rinda homenaje y que aunque algo tarde, comencemos a darle su justo lugaren la historia del ballet en Cuba, en la creación de la Escuela Cubana de Ballet y en la cultura de nuestro país.

No quiero terminar sin recordar importantes consejos del maestro Fernando Alonso que debemos tener presentes profesores, bailarines profesionales y estudiantes. Fernando señalaba…”en este mundo donde los medios masivos dirigen, regulan la voluntad, condicionan las actitudes y se pretende homogenizar al hombre, clonarlo, convertirlo en estéril probeta de las corrientes globalizadoras para lejos de independizarlo y hacerlo más humano, insertarlo como masa inerte y propicia para la manipulación más sofisticada e imperceptible; debemos cuidar en la danza que muchos bailarines, además de bailarlo todo de igual modo, pierdan su identidad en aras del efectismo o del fácil éxito o peor, la imitación de modelos que por idiosincrasia y tradición le son ajenos, hoy si aún se recuerda a María Taglioni, Ana Pavlova, Vasla Nijinsky, Mijail Fokin o a George Balanchine, no es por haberse parecido a otros sino por haber sido especiales.  No podemos acabar con años y siglos de saber acumulado, es necesario conocer y respetar el pasado, cuidemos las características de una identidad que es parte de nuestras almas, hay muchos corazones puestos en esta forma de hacer Danza. Cuidemos nuestra identidad danzaria. Justifiquemos nuestro breve paso por la historia con el amor y el respecto a quienes nos precedieron, para los que nos sucedan, nos amen y nos respeten”.

Imagen: La Jiribilla

Usted maestro, es amado y respetado; usted se ganó un espacio en nuestros corazones, tiene su lugar en la historia por derecho propio. Muchas gracias por su legado, por sus enseñanzas. Estaremos siempre en deuda.

Testimonio brindado por Regina Balaguer en el Aula Magna del Instituto Superior de Arte. Universidad de las Artes, en el panel “Fernando Alonso. Centenario de un maestro”, el 28 de noviembre de 2014

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