VI Encuentro Latinoamericano de Experiencias de Educación Popular Ambiental

Educación popular ambiental: una concepción a favor de la vida

Miriela Fernández • La Habana, Cuba

Fotos: Alejandro Rosales. Equipo de Comunicación

Del 9 al 12 de diciembre se celebró en Pinar del Río el VI Encuentro Latinoamericano de Experiencias de Educación Popular Ambiental, coordinado por el Centro de Promoción para el Desarrollo Sostenible (CEPRODESO), con el apoyo del Centro Memorial Martin Luther King (CMLK). Proyectos comunitarios, organizaciones, redes de Cuba y diversas experiencias de otros lugares de América Latina como México, Nicaragua, Guatemala, Colombia, Argentina convergieron en el espacio. En esta entrevista, María de los Ángeles Pérez, integrante de CEPRODESO, transita por los principales resultados de estos intercambios desde el 2002 y los desafíos de las luchas sociales y ambientales, en las que comunidades de Cuba también se insertan, por una transformación emancipatoria.

Imagen: La Jiribilla

“Recuerdo a un carbonero que me dijo: ´yo soy tan del bosque como lo es el ébano, la yana, cualquier árbol maderable de allí. Nadie mejor que yo puede saber hasta dónde usarlo, para beneficiarnos o para depredarlo y dejar sin hábitat a las especies que ahí viven”. La anécdota quedó de uno de los viajes a la Península de Guanahacabibes, en la zona más occidental de Pinar del Río. Hace algunos años, cuenta María de los Ángeles, educadores y educadoras populares ambientales, a partir de un proyecto de desarrollo sostenible en el Parque Guanahacabibes, trabajaron en estas comunidades en aras de construir junto a sus habitantes alternativas de protección a ese ecosistema. La labor trascendió la acción de saneamiento o limpieza de las costas. La participación popular evidenció el valor de la autogestión, de los saberes culturales para la conservación de la vida en aquel sitio.

“Fue interesante percatarnos de las buenas prácticas en esos lugares. La gente se reconocía integrada al ecosistema, que somos parte también de la naturaleza. Recuerdo además el caso de Carambola, una comunidad de premontaña en la Reserva de la Biosfera en Sierra del Rosario. Allí se conformó un grupo que fue capaz de visibilizar problemáticas que antes no se lograban identificar y darles solución de manera colectiva. Estos ejemplos llenan de aliento y muestran la necesidad de levantar las voces de quienes viven en comunidades como estas pertenecientes a áreas protegidas y de rescatar sus valores culturales y los modos en que dialogan con la flora y la fauna, son saberes que no se han socializado totalmente”, subraya.

Imagen: La Jiribilla

En 1999 surge el Centro de Promoción para el Desarrollo Sostenible, como una experiencia acompañada del CMLK. Según María de los Ángeles, “se venían desarrollando acciones desde la comisión provincial de educación ambiental en Pinar del Río, pero los educadores y educadoras populares ambientales teníamos la inquietud de superar el activismo, de desarrollar procesos en las comunidades más participativas, y la formación en el Centro Martin Luther King nos ayudó a construir una propuesta de educación popular ambiental más allá del conservacionismo. De ahí desarrollamos un programa de formación dentro del Centro de Investigación y Servicios Ambientales ECOVIDA del CITMA en Pinar del Río dirigido primero a las áreas protegidas que eran muchas en la provincia, pero se amplió a partir de nuestro quehacer y de las visiones que se fueron integrando”.

La concepción emancipatoria de la educación popular, la interdisciplinariedad de acuerdo con la procedencia de los educadores y educadoras ambientales, las prácticas diversas en las comunidades, las teorías y luchas ecologistas en América Latina han permeado la educación popular ambiental, diseminada desde el CMLK, pero también hoy con mucha fuerza y sistematicidad desde Ceprodeso. Una opción principalmente política, pues se propone la construcción de sujetos colectivospara transformar su territorio a favor de la vida, lo que puede significar un cambio físico, pero sobre todo una praxis de relaciones sociales que superen la dominación múltiple y se armonicen con la naturaleza.

Precisamente, este es uno de los ejes clave del VI Encuentro Latinoamericano de Experiencias de Educación Popular Ambiental, cuyo objetivo es abordar la participación popular en la gestión ambiental para el desarrollo local, lo que se considera, por sus organizadores y participantes, un salto cualitativo. Las discusiones de este intercambio miran al contexto y a las posibilidades reales de transformación que aportan las estrategias de gestión ambiental.

En el 2002, apunta esta educadora popular, “CEPRODESO convocó al I Encuentro Latinoamericano de Educación Popular Ambiental, con la intención de recuperar resultados de nuestros espacios de formación en los que ya había egresados cubanos y también latinoamericanos, y para compartir nuestras prácticas de gestión ambiental en contextos diversos. Trabajábamos temáticas relacionadas con el programa formativo de CEPRODESO como comunicación popular ambiental, participación, gestión ambiental comunitaria, medio ambiente y género, entre otros.

“A partir del III encuentro en el 2006 nos proponemos ir más allá del evento y dar continuidad a las discusiones, aún desde la distancia, en esos  dos años entre cada encuentro. Lo hicimos desde listas por correo electrónico y así pudimos abordar nuestros conflictos y luchas ambientales que se dan en el día a día. Era importante mantenernos actualizados y conectar las vivencias del contexto cubano con el latinoamericano, a través de la Red de Educadores y Educadoras Populares promovida por el Centro Martin Luther King, y la Red de Educación Popular Ambiental que intencionamos desde CEPRODESO. Ya nos habíamos articulado con experiencias de Chiapas, con la Red Repachi; con otras experiencias en América Latina por donde pasábamos.

“Para este año pusimos el énfasis en la construcción de los poderes locales en la gestión ambiental comunitaria, en cómo construir esos poderes locales desde la diversidad de prácticas y contextos, pero también guiando la membresía a un sujeto colectivo para fortalecer nuestras luchas. Se trata de poner en diálogo la experiencia que represento, pero como parte de ese sujeto colectivo, y trabajar desde ámbitos definidos para devolver sentidos, luchas y desafíos comunes sin que se pierda, por supuesto, la diversidad que nos enriquece. Esto nos coloca a repensar nuestro andar, nuestras estrategias”.

¿Por qué esta intencionalidad del VI Encuentro en profundizar en lo local, en lo comunitario, cuando se trata de luchas antisistémicas que se diseminan a nivel global?

Realmente la comunidad es nuestro ámbito de actuación cotidiana y la ambición de actuar globalmente tiene que ser aterrizada y construida con un sustento desde las bases, desde la vida de la gente, desde las formas en que nos organizamos para exigir derechos, para tener una lucha con sentidos y alcances políticos que se traduzcan en bienestar, en calidad de vida, en un desarrollo local, pero no reduciendo el desarrollo al crecimiento, ni colocando los énfasis en la productividad, el mercado, sino concibiéndonos como una especie más dentro de las que habitamos la Tierra.

Por ello trabajamos estos ámbitos en el encuentro: formación, gestión ambiental comunitaria, sensibilización y comunicación popular, justicia ambiental y políticas públicas. Desde una feria de experiencias profundizamos en los sentidos comunes transformadores para volver a nuestras prácticas y seguir construyendo un proceso que, en nuestro caso, tejemos a través de las redes que reúne a diversos sujetos colectivos en espacios locales de Cuba y América Latina.

Imagen: La Jiribilla

Con respecto a lo que planteas, las luchas ambientales en América Latina, sobre todo en las últimas décadas son muy vívidas, y evidencian la emergencia de un sujeto colectivo en el que convergen campesinos y campesinas, mujeres, pueblos originarios, jóvenes, pequeños productores urbanos, cooperativistas. ¿Cuáles son los retos de la formación en Cuba para la conformación y participación activa, desde la diversidad, de un sujeto colectivo?

A medida en que se es consciente de la realidad se van desarrollando las capacidades críticas para diagnosticar problemas ambientales que están afectando la vida en un lugar determinado, pero que muchas veces son naturalizados. Sus consecuencias y efectos también son negativos para las comunidades humanas.

CEPRODESO ha puesto su formación en función de la transformación de conflictos socio-ambientales. Eso nos lleva a un primer nivel relacionado con la motivación de cubanos y cubanas a preocuparse por el ambiente del que somos parte. Eso ha sido una de las estrategias nuestras en la formación en educación popular ambiental, de igual forma en la de ecología política.  Tenemos ejes temáticos en torno a una ética para la sustentabilidad, donde abordamos el rol de la comunidad, cómo insertarse en un proceso participativo, en el que se supere la concepción de que la naturaleza es una canasta proveedora de recursos para nuestro beneficio, incluso, a costa de su depredación o el desequilibrio de su biodiversidad. Es también una manera de problematizar, por ejemplo, sobre si bien la inversión en un área determinada puede mejorar las condiciones económicas del país, puede  igualmente estar dejando impactos negativos en la salud de los ecosistemas. Esto implica la necesidad de conocer las evaluaciones sobre los impactos medioambientales en las comunidades, valorar relaciones costo-beneficio, los perjuicios que se ocasionan en la calidad de vida de los pobladores locales y dereflexionar sobre cómo los servicios ambientales de un ecosistema ayudan a mejorar las condiciones de vida de ese espacio.

Vivimos hoy en diversos escenarios, conflictos complejos y esto amerita que sean visibilizados para poder incidir, y que sean repensados entre muchas personas, entre quienes conformamos las comunidades, organizaciones, e integramos instituciones, la sociedad civil. Es la manera que tenemos de contribuir y también construir poder en nuestra vida, y empezar a incidir en las políticas ambientales, que muchas veces se trazan desde arriba. 

En ese sentido, ¿cuáles son las posibilidades, desde esas estrategias locales, de incidir en las políticas públicas e insertar ahí las voces de nuestras comunidades?

Uno de los principios en los que se ha ido configurando nuestra gestión ambiental comunitaria, es decir, la praxis que ha venido desarrollando CEPRODESO a nivel de consejos populares, incluso, cuando se trata de demandas de gobiernos municipales, es no tener solo un rol en la coordinación de diagnósticos socioambientales ni únicamente en la formación de un grupo de gestión ambiental alternativa o grupo gestor, lo cual es muy bueno, pero es preciso contribuir con la gestión participativa del gobierno. Esto posibilitaría dotar de contenido ambiental las discusiones que tienen lugar a nivel comunitario, de consejo popular. Se trata, digamos, de abrir una agenda ambiental para participar como ciudadanos y ciudadanas, quienes no debemos permanecer indiferentes ante las problemáticas que vivimos.

La incidencia como tal en las políticas públicas más abarcadoras es, creo, un camino más lento. Tenemos que resignificar la formación política en la que hemos sido educados. Es preciso ofrecer esa mirada de que la política tiene un sentido integrador en la vida que nos implica a todos y que podemos participar en la toma de decisiones.

Hay que desmontar, revertir los mitos en torno a que la política es algo que no nos corresponde y apropiarnos de una formación que nos permita ver con claridadcómo insertarnos en la políticas, saber cómo se construyen e implementan. Hay que tener claridad de que como ciudadanos tenemos el derecho de ejercer poder y construir poder. Estas son cosas que hay que recuperar en hechos diarios para contribuir con una cultura política más participativa, abierta, en la que cada cual puede actuar.

Este encuentro coincidió con la Cumbre de los Pueblos en Lima, Perú, una iniciativa alternativa a la vigésima Conferencia de la Partes (COP) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. La Cumbre ha mostrado la fuerza de los movimientos sociales y la presión que ejercen frente a concepciones desarrollistas actuales. El llamado del presidente Evo Morales en el 2010 a la Cumbre de Cochabamba fue significativo para este proceso de justicia social y ambiental gestado desde la sociedad civil, como han sido importantes encuentros más recientes en Brasil (Cumbre de los pueblos de Río más 20) y Venezuela. La Red de Educadores y Educadoras Populares y la Red de Educación Ambiental no han estado lejos de estas dinámicas. ¿Qué ha aportado la participación en estos espacios?

Para nosotros las luchas en América Latina son una referencia inagotable. Necesitamos beber de las fuentes de movimientos sociales porque hay modos muy diversos de construir, de hacer, de movilizar a la ciudadanía. Tenemos la posibilidad de dialogar con estas luchas y tenemos que hacerlo con un sentido muy desprejuiciado y abierto. Es verdad que hemos tenido logros en Cuba, pero hay muchas innovaciones en América Latina, que son experiencias socialistas de diversos tipos que debemos mirar como una necesidad de los tiempos actuales, son experiencias antihegemónicas, anticapitalistas, contra el patriarcado, y a favor de la naturaleza.

Imagen: La Jiribilla

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