Metáforas de Alain Cabrera

Virginia Alberdi • La Habana, Cuba

Del ejercicio de la crítica a la creación, fotografía mediante, el tránsito de Alain Cabrera Fernández (La Habana, 1980) no es fortuito ni ocasional. Desde que expuso Mondrian en La Habana, en la agenda del Noviembre Fotográfico del 2011 que organiza la Fototeca de Cuba, el actual editor de la revista Artecubano puso de manifiesto su intención de intervenir en la construcción de un punto de vista sugerente en la visualidad insular contemporánea.

Ahora termina el 2014 con la exposición Diario íntimo, en la sala Martínez Villena de la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, un ensayo fotográfico del cual el crítico Rafael Acosta de Arriba ha dicho que “bien elaboradas, estas fotografías dan prolongación a una obra personal que crece inspirada por un autor que cree en el arte y en las ideas que lo sustentan”.

Imagen: La Jiribilla

En efecto, la cámara y las herramientas digitales son para Alain lo que la espátula o el creyón para el pintor, y la superficie de impresión un soporte semejante al lienzo o la cartulina.

Se inscribe, por tanto, en una saga donde han escrito páginas relevantes en nuestro medio, artistas como Marta María Pérez Bravo, René Peña, Cirenaica Moreira, y sobre todo, José Manuel Fors.

El aporte de Alain no va, sin embargo, por el lado de las complejidades discursivas, ni por ese tipo de planteo en el que la especulación formal es tan importante, o más, que los resultados significantes.

Lo suyo pasa por la plasmación de metáforas visuales de impacto directo y, eso sí, una progresiva digestión. Aunque en Diario íntimo, una y otra vez, desde diversos ángulos y posibilidades, se yuxtapongan zonas del cuerpo humano y caracoles, la asimilación de la experiencia visual por parte del espectador requiere de un ejercicio reflexivo reposado.

Imagen: La Jiribilla

Todo ello inducido por la distribución de la luz —o su ausencia— que opera, en cada una de las piezas, como un mediador que matiza la densidad conceptual de las imágenes.

El carácter ensayístico de la exposición se refuerza por la interrelación sucesiva de una composición que puede percibirse a la manera de variaciones temáticas, y en esto tiene que ver el discernimiento de un artista que no se deja arrastrar por impulsos.

Sin lugar a dudas, el camino emprendido por Alain Cabrera se torna retador en la medida que el artista ha superado los tanteos prometedores de sus inicios. Debemos esperar mucho más de su trato con el lenguaje tropológico de la fotografía y el arte digital. 

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