Becas y Premios de la AHS: del dicho al hecho...

Jueves, 18 de Diciembre y 2014 (12:48 pm)

A veces la proximidad entre el lenguaje articulado y la articulación del hecho que lo hace efectivo se encuentran, paradójicamente, en el corto plazo y a la mínima distancia. Si hace algún tiempo la Asociación Hermanos Saíz (AHS) se reñía con la clandestinidad —según el lanzamiento del tabloide que convoca a sus Becas y Premios— ayer anunciaba el Acto Nacional en su edición de 2014, donde reconocía a jóvenes miembros y no con los galardones. La noticia no solo es agua que sigue moviendo molino, sino auto de fe que negocia nuevos sentidos: “entre el dicho y el hecho… no siempre hay un buen trecho”.

Sobre la hora 17 del memorable 17 de diciembre se daban cita los afortunados núbiles que, en representación y sobre los aspirantes, recibían el premio o la beca que los distingue como tales hasta que cese por similar fecha del próximo año su condición, seguidores mediante. La ceremonia estuvo presidida por Rubiel García González, Presidente Nacional de la AHS, Abel Prieto Jiménez, Asesor del Presidente, Luis Morlote Rivas, Vicepresidente Primero de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y los Vicepresidentes de la AHS: Yansert Fraga, Samuel Fonseca y Rafael González.

Imagen: La Jiribilla

En la manifestación de Música configuró la nómina José Víctor Gavilondo Peón, quien recibiera por fallo unánime del maestro y compositor puertorriqueño Manuel Ceide, la musicóloga Liliana González y el compositor Javier Iha, la más antigua de las Becas de Creación Musical, Conmutaciones. La beca supone el financiamiento durante el segundo semestre de 2015 de la producción y el montaje de su proyecto Sueños al cierre del año y, como valores agregados a la promoción, se inscribe la posibilidad de realizar un videoclip o grabar el concierto. La Ignacio Villa, defensora de los cultivos populares, recayó en Andy Rubal Bello por su proyecto Yo vivo en Cuba.

La literatura fue otra de las manifestaciones que conoció a sus actuales laureados a través las Becas de Creación La Noche y Fronesis. La Noche, especializada en proyecto de libros inéditos que tienen como público meta a los infantes, reconoció al espirituano Maikel José Rodríguez Calviño con su proyecto Fantasmacromía y, Fronesis, encargada de poner el género novela desde su esqueleto a disposición de lectores adultos, recaía en Yonnier Torres Rodríguez con el proyecto Círculos de cal. Dos promesas de libros que seguramente aguardarán los lectores para ver terminados por las mismas manos que los proyectaron.

Los nuevos escenarios de producción artística determinaron no solo para la música la aparición de la Beca Ignacio Villa, sino que endosaron a la realización audiovisual, las Becas de Creación Chicuelo que medran una de las zonas del audiovisual más afectadas por la baja creativa: el guion. Con el objetivo de promover su creación entre los más jóvenes, Chicuelo reconoció en igualdad de condiciones tres proyectos: Los malamuerte, Patria Blanca y Tierra Roja, de las autorías de Irán Hernández Castillo, Leandro de la Rosa y Fernando Fraguela Fosado, respectivamente. El jurado integrado por Luciano Castillo, Alejandro Ramírez y Leslie Salgado Arzuaga determinó el equilibrio existente entre los tres cuerpos dramatúrgicos, a pesar de las distintas temáticas que abordan.

Los ensayistas y críticos también tuvieron su instante de revelación a través de la Beca de Pensamiento Che Guevara, que coronó por mayoría simple a Fernando Luis Rojas López por el proyecto ¿Cambios en Cuba? La política sindical ante la actualización del modelo económico cubano, teniendo en cuenta la gran actualidad y relevancia del tema seleccionado, su acertado diseño investigativo y la visión crítica de una de las formas de organización social más fuertemente ligadas al proceso de cambios sociopolíticos en la historia de nuestra nación. Los jueces actuantes fueron, para este caso, Ariel Camejo Vento, Carelsy Falcón y Jorge Ángel Hernández.

El jurado de las Becas de Creación de las Artes Visuales Antonia Eiriz y Juan Francisco Elso, constituido por Mabel Poblet, Lesbia Vent Dumois y Caridad Blanco, destacó con el premio en la primera de las mencionadas a Dania González Sanabria de la provincia de La Habana con el proyecto Memoria. En tanto que Aluán Argüelles Leal, por su proyecto de creación Souvenirs, merecía la Elso. La propia junta subrayó la concesión de esta Beca, pero en el apartado investigativo, a Yuricel Moreno Zaldívar por su investigación en proceso: Las artes visuales holguineras en el nuevo milenio. Una aproximación a la década 2000-2010.

Y las artes escénicas se revelaron como la manifestación que más lauros relacionaba en atención del capital de Premios y Becas que instituye. Por su proyecto El fantasma, de puesta en escena, recibían la Beca Milanés los villaclareños Abel Acosta Aguiar y Erik Benavides Gómez, pertenecientes a la escuadra Teatro sobre el camino que dirige Rafael Martínez Rodríguez. El teatrólogo Roberto Gacio, y los dramaturgos Blanca Felipe y Roberto Viña, basaron su criterio para el otorgamiento en la calidad del trabajo presentado, la clara solidez de sus propósitos, así como la posible viabilidad, evolución y desempeño en y para la escena cubana.

Que Cuba es una Isla que danza quedó refrendado en la entrega del Premio Ramiro Guerra de Interpretación Danzaria. El jurado compuesto por la profesora y vicedecana de la Facultad de Danza del ISA Lilliam Chacón Benavides como presidenta, por la crítica y especialista Marilyn Garbey Oquendo, la Primera bailarina y profesora Perla Rodríguez Capote, el folclorista y maestro Isaías Rojas Romero y el profesor y asesor de danza del Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE) Noel Bonilla Chongo, como miembros, decidió en la categoría de “Mejor intérprete femenina de Danza Contemporánea” otorgar el premio a Alcilaidys Crespo Ramírez, bailarina de la Compañía Rosario Cárdenas. En igual apartado, pero de interpretación masculina, resultó el bailarín Esteban Aguilar Domínguez, de la Compañía Danza Fragmentada de Guantánamo, mientras que compartían Justo Javier Ceruto Rosado, bailarín solista de la compañía folclórica Ban Rarrá, y Yoanis Reinaldo Peláez Tamayo, Primer bailarín de la Compañía Rakatán, como “Mejores intérpretes masculinos de Danza Folclórica”.

A la altura de los dos últimos Premios, Aire Frío y Llauradó, el barómetro cultural se disparaba, pues se estaban anunciando la mejor puesta en escena joven de 2014 y las muchas categorías jóvenes también que, en cine y teatro, habían sido visitadas por Llauradó y derivaban en Premios homónimos de Actuación Masculina y Femenina por auspicio de la AHS. El Premio Aire Frío correspondió en definitiva a la puesta Semen, de Teatro El Portazo de Matanzas, bajo la dirección de Pedro Franco. Fue la decisión de un jurado integrado por Luciano Castillo, Omar Valiño, Osvaldo Cano, Ysmercy Salomón y Yerandy Fleites.

El Llauradó —como la tradición indica— cerraba la entrega de los Premios y Becas de la AHS en la jornada. Con la misma composición de jurado que el Aire Frío, fue subrayada para todos los nominados su destacada labor como actrices y actores jóvenes en sus respectivos medios, y valorizado particularmente el desempeño de aquellos que obtenían los premios. Fueron ellos en Cine: Milton García Álvarez, por su intervención en La partida y Yudith Castillo Borrell, por su participación en Boccaccerías habaneras. En Teatro para niños y jóvenes, se alzaron con los galardones: Yaneidys Echavarría  Gómez (Teatro Tuyo) por Gris, y en la rama masculina, Julianner Suárez Vázquez (Teatro Andante) se lo arrogaba con Ay, Margarita. En Teatro para adultos conquistaron el máximo escaño dos actrices: Lida Morales Cepero (Teatro El Público) y Giselle Sobrino Leiva (Los Impertinentes) por los desempeños para las tablas en Tacón Tacón (acumulaciones para la creación de un espectáculo) y Kassandra, respectivamente. Entre los hombres lo hacían Yasel Rivero Iturria y Yosett Rafael Posada Puentes, por su participación en Idomeneo, Delirio habanero, El camino de las hormigas —el primero— y Bent —ambos. El tan esperado Premio Especial resumía la labor del experimentado Iván Lázaro García Díaz, actor de Teatro Las Estaciones, en las obras Cuento de amor en un barrio barroco y El irrepresentable paseo de Buster Keaton.

Quedaba así oficialmente habilitado el próximo régimen de concurso (vigente hasta el 31 de octubre de 2015). La tinta, la investigación, la música, el pensamiento, la actuación y el desarrollo (audio)visual jóvenes emprenden nuevo viaje a la búsqueda de sus representantes. Para los que resultaron abonados de la ambrosía de los jurados en esta ocasión, seguramente el saludo y respeto de su público. Para los que estuvieron a milímetros y a otras distancias —aunque mayores—de los premios y becas, la exhortación a proseguir fertilizando por la vía del talento en formación, el raudal que es la cultura cubana, siempre dependiente, como la nación misma, de la obra y el obrar de la juventud.

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