2014, el año de las 20 estaciones

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

Un ser humano de 20 años es una persona en plenitud, llena de sueños y esperanzas, por lo tanto, una agrupación teatral que cumple dos décadas no tiene por qué ser menos vital, aunque a algunos les parezca demasiado tiempo vivido, o a otros les parezca que el aroma creativo ya tiene su poco de añejo. La realidad es que en el transcurso de esos siete mil doscientos ochenta y cinco días, han sucedido infinidad de cosas. Entre los niños actores de aquellos primeros montajes de Teatro de Las Estaciones encontramos hoy lo mismo un ingeniero, una cantante lírica, que el director auxiliar de la Orquesta Sinfónica Nacional. Algunos hasta tienen hijos de la misma edad en que comenzaron ellos en nuestro naciente colectivo. Llegamos al número que significa lo mismo renovación que el despertar  de los muertos, verdad, salud y fe inquebrantable. De todo eso nos hemos nutrido y aquí estamos, prestos a despedir un 2014 colmado de gratas sorpresas e inolvidables momentos.

Imagen: La Jiribilla

¡A celebrar los 20!

El mes de enero recibió el día 10 con un entrañable encuentro. En la Casa de la Memoria Escénica acogimos al poeta, dramaturgo y crítico teatral Norge Espinosa, autor de buena parte de los textos más aplaudidos del grupo matancero (En un retablo viejo, 2001; La caja de los juguetes, 2003; La virgencita de bronce, 2005; El patico feo, 2006;  Federico de noche, Por el monte carulé, 2009; Pinocho corazón madera y Canción para estar contigo, 2011). Los colegas Marilyn Garbey y Jaime Gómez Triana, lo acompañaron en la mesa y disertaron sobre sus obras para niños y adultos, escritas especialmente para Las Estaciones. Un nutrido público escuchó después, las experiencias de Espinosa con cada uno de esos espectáculos.

En ese mismo ámbito, se celebró el 21 de febrero un nuevo encuentro para celebrar la veintena alcanzada. Esta vez los invitados fueron Osvaldo Doimeadiós, actor, humorista, director artístico, galardonado con el Premio Nacional del Humor, con una amplia carrera dentro del teatro, el cine y la televisión, y Carlos Díaz, director de Teatro El público, una de las compañías nacionales que marcan la vanguardia de nuestras tablas, siempre con propuestas novedosas.

Acerca de los vínculos de Doimeadiós y Díaz con Las Estaciones, se habló mucho en la entrevista que condujo el dramaturgo y narrador Ulises Rodríguez Febles; la relación de Doimeadiós con Rubén Darío Salazar, el director artístico y general de Las Estaciones, desde la infancia hasta las aulas del Instituto Superior de Arte, donde ambos estudiaron y se graduaron con diploma de oro en 1987, más la asistencia del actor humorístico a los espectáculos del colectivo matancero con sus tres hijos. Para Doimeadios el mejor legado de quien decida asistir a una puesta en escena de los yumurinos, es la posibilidad de volver a ser niño, una etapa de la vida tan especial y definitiva en la personalidad de cada ser humano. Carlos Díaz, se refirió al teatro de títeres y específicamente al  trabajo de Las Estaciones, como teatro y nada más. … “Dígase teatro y ya no se estará hablando de divisiones ni de casualidades, el resultado durante una década de los titiriteros que comanda Salazar, junto al imprescindible Zenén Calero, ha sido fruto de un empeño, consagración y talento enorme, que los ha hecho ser queridos y reconocidos por creadores de todas las manifestaciones culturales.Díaz fungió de productor en espectáculos como Los zapaticos de rosa, La virgencita de bronce o Federico de noche. En cada nuevo montaje de Darío Salazar, el director de El público halla... “una convocatoria nunca desechable, un llamado que incluye a todos los que anden buscando un poco de espiritualidad producida con arte”.

Abril fue el mes ideal para inaugurar la exposición Títeres para todas las estaciones, un recorrido por las diferentes técnicas de animación utilizadas por la agrupación en sus dos décadas de vida. La galería El retablo se llenó de soles, hojas, copos de nieve y flores, mientras ocurrían las jornadas del XI Taller Internacional de Títeres de Matanzas. El público fiel del colectivo y otras personas que no los conocían, se acercaron para asistir metafóricamente al paso del tiempo a través de las figuras realizadas entre 1994 y 2014.

En mayo les tocó el espacio de homenaje a los músicos que han trabajado con Las Estaciones: Nelson Maragotto, Jorge Luis Montaña, Raúl Valdés, Maricusa Menéndez, Reynaldo Montalvo, Elvira Santiago, Ernesto Perdomo, Bárbara Llanes y William Vivanco. Todos fueron evocados a través de entrevistas, audiciones e imágenes comentadas por el profesor Ernesto Martínez en una tarde para el recuerdo.

En junio se fueron los titiriteros matanceros a celebrar su aniversario en Sancti Spíritus, invitados por la Sociedad Cultural José Martí de esa provincia, que auspicia la tertulia Junto a la fuente, en uno de los hermosos patios interiores del museo de artes decorativas.

En agosto, días antes de la fecha de celebración, se sucedió en la escena de la sede del grupo yumurino el encuentro De 15 y de 20, un intercambio amistoso entre Teatro Tuyo y Las Estaciones, donde ambos conjuntos dialogaron sobre sus aniversarios cerrados y acerca de experiencias artísticas y personales en el terreno de la creación, ligados a la convivencia cotidiana. El 12 de agosto fue el jolgorio principal, la Sala Pepe Camejo reabierta en abril, con nuevas condiciones técnicas, fue inmensamente pequeña para todos los que decidieron participar del cumpleaños. Bajo el título XX años en el camino de los títeres, se escucharon las voces de Freddy Maragotto, fundador de Teatro de Las Estaciones, de regreso a casa, Reynaldo Montalvo y sus tres hijos músicos, los bailarines Liliam Padrón y Yadiel Durán de Danza Espiral y William Vivanco. Norge Espinosa, responsable de la conducción del agasajo, entrevistó a Mercedes Fernández, quien fuera presidenta del Consejo Provincial de Artes Escénicas en Matanzas, durante más de 20 años, y madrina en el nacimiento del colectivo festejado; a Lilita Padrón y Zenén Calero, coreógrafa y diseñador del grupo desde 1994, y a los actores fundadores y continuadores de este sueño real.

En noviembre fue lanzado el libro Travesía poética en 4 estaciones, de la joven actriz y dramaturga María Laura Germán Aguiar. Publicado por Ediciones Matanzas, el ejemplar pasea por la intensa  trayectoria del conjunto, a través de críticas, cartas, testimonios y fotografías.

Imagen: La Jiribilla

Giras, festivales, estrenos y premios en el camino del teatro

Hasta Guantánamo nos fuimos a celebrar los 20 años. Fuimos invitados al encuentro Titereando en la ciudad, que organiza el guiñol de la provincia de conjunto con la Asociación Hermanos Saíz de la región. Entre colegas, talleres, conferencias y funciones vivimos al calor de una ciudad muy especial.

Por quinta vez estuvimos en la temporada Mayo Teatral, que organiza Casa de Las Américas, con el espectáculo Alicia en busca del conejo blanco. Las funciones fueron en las míticas tablas del Teatro Nacional de Guiñol. Ese mismo montaje viajó en octubre al XV Festival Nacional de Teatro de Camagüey, y luego a la Semana de la cultura británica en La Habana.

Cerramos la trashumancia estacionera en la capital, con funciones los meses de noviembre y diciembre en la Sala Llauradó, en el contexto de la 2da Bacanal del Títere para Adultos y luego en el céntrico Teatro Raquel Revuelta, como despedida de 2014.

Más de 100 funciones ofrecimos en el año 20 de Las Estaciones; tiempo en el que repusimos los montajes La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón (1996); Cuento de navidad y Pedro y el Lobo (2002); El patico feo (2006); Una niña con alas y Por el monte carulé (2009); Burundanga y Pinocho corazón madera (2012) y Alicia en busca del conejo blanco (2013).

Viajamos hasta México, Distrito Federal, en septiembre, invitados al Festival Iberoamericano de Teatro para Niños y Jóvenes organizado por Iberescena, para después emprender rumbo en octubre hacia el Uruguay, donde se realizaron presentaciones en el 7mo Festival Internacional de Títeres de Maldonado, dedicado a los 80 años de la visita del poeta Federico García Lorca a ese país del sur.

¡Al fin! Estrenamos el acariciado proyecto Cuento de amor en un barrio barroco, con las intervenciones del trovador santiaguero William Vivanco y la orquesta matancera Miguel Failde. El 27 de septiembre la Sala Pepe Camejo se vio obligada a realizar funciones dobles ante la afluencia de un público deseoso de entrar al barrio barroco donde se desarrolla esta estampa caribeña, accesible a toda la familia. Para los adultos estrenamos el ocho de noviembre El irrepresentable paseo de Buster Keaton, un acercamiento escénico y titiritero al surrealismo, a través de la visión que tuvieron Lorca, Buñuel y Rafael Alberti sobre la imagen de la estrella hollywoodense, émulo en la época del genial Charles Chaplin. El irrepresentable… ya había presentado credenciales en forma de work in progress en Uruguay.

Imagen: La Jiribilla

Los premios Villanueva de la crítica teatral a los mejores espectáculos del año volvieron a la casa de Teatro de Las Estaciones. Como un regalo de cumpleaños obtuvimos el galardón en la categoría de teatro para niños con el estreno Cuento de amor en un barrio barroco, y en  teatro para adultos con El irrepresentable paseo de Buster Keaton. Es la duodécima vez que este polémico reconocimiento toca las puertas de la tropa del sol y la luna; y es que el camino del teatro está hecho tanto de luces como sombras, igual que el paso continuo de las estaciones. Zenén Calero se alzó con el Premio nacional de diseño Rubén Vigón de la UNEAC, en la categoría de teatro de figuras, por su trabajo para la obra Cuento de amor en un barrio barroco. El actor Iván García fue reconocido con el Premio especial del Concurso de interpretación Adolfo Llauradó, que distingue la carrera de un joven artista hasta los 35 años.

Como se enuncia en el Manifiesto Teatro de Las Estaciones: Proa hacia el nuevo siglo, publicado en enero de 2000, el grupo ha sido fiel en su decisión de abrir las puertas en estos 20 años a pintores, músicos, escritores, coreógrafos, poetas, realizadores de cine y video, investigadores, arquitectos, maestros y a todos los que encuentran en los títeres la luz que sugiere e ilumina. La máxima principal ha sido hacer, convirtiendo nuestros deseos y posibilidades artísticas en algo real, que deje señales en el camino emprendido, huellas de nuestro paso escénico en la cultura cubana y del mundo. No nos importan los posibles choques con las realidades creativas y sociales, para eso estamos, el teatro es también una revolución de energías y voluntades, fundamentadas en la necesidad de luchar por un mejor arte futuro desde el presente.

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