Clima de respeto mutuo, dice Fabelo

Estrella Díaz • La Habana, Cuba

Este 17 de diciembre —en el calendario religioso cubano el día de San Lázaro o de Babalú Aye— tenía concertada desde hace días un cita con el pintor, dibujante, ilustrador, escultor Roberto Fabelo, Premio Nacional de Artes Plásticas 2004.

Como es costumbre, llegué unos minutos antes —la entrevista sería a las 11:30 de la mañana— y ya me había comentado la eficaz y delicada Suyú que “solo disponían de una hora” porque otros asuntos demandaban atención urgente: en apenas unas horas saldrán de La Habana para cumplir algunos compromisos internacionales.

Estábamos al tanto de que al mediodía el presidente cubano, Raúl Castro, haría una alocución y Fabelo prefirió, antes de comenzar la entrevista,  escuchar esas declaraciones que esperamos se centraran en el regreso a la patria de los tres cubanos encarcelados en Miami. Eso pensábamos, pero la primera reacción de todos fue de sorpresa: ¡cuando se vive medio siglo de bloqueo uno se acostumbra y, aunque el sentido común dicta lo contrario, casi todos nos adaptamos a la idea de que será para siempre!; Alain, el fotógrafo, no pudo controlar su emoción y sus ojos enrojecieron, Suyú, asentía, se ponía las manos en la cabeza y sonreía sin parar y su celular comenzó a sonar de inmediato, y yo, cauta y pragmática dije: “empezó el juego de ping pong”. Pero, como el periodismo siempre gana, no pude evitar, grabadora en mano,pedirle a Fabelo su testimonio, apenas a unos minutos de concluida la alocución.

“Hoy es un día histórico, memorable, y debemos ser serenos. Es muy emocionante que comience un nuevo período que puede llegar a ser prometedor y que era necesario, muy necesario.

“Empieza a producirse un cambio cierto, pero hay que mantener una postura de soberanía, de independencia y de autonomía que nos son muy caras y que hay que siempre preservar.  Pero, al mismo tiempo, hace falta el diálogo, la comunicación, estamos urgidos de paz, y en este mundo hace mucha falta la fraternidad y el amor. Todo tiene que darse en un clima de respeto mutuo.

Estoy alegre, y pienso que todos los cubanos honestos tenemos que estarlo porque nos encontramos a las puertas de un período complejo, pero prometedor. Somos vecinos muy cercanos y culturalmente creoque vamos a tener una intensidad de intercambios y de relaciones que me parecen extraordinarias; lo que está sucediendo era insoslayable. Espero que pongamos lo mejor de ambas partes para que estas iniciativas cristalicen y se consumen como algo verdaderamente histórico y trascendental”.

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