Aurelio Alonso, feliz testigo de este momento

La Jiribilla • La Habana, Cuba

“Respuestas con prontitud a preguntas que no debieran ser respondidas con prontitud”. Así encabezó el reconocido intelectual Aurelio Alonso sus apreciaciones sobre los recientes acontecimientos que ha vivido Cuba enviadas a nuestra revista: el regreso de sus tres Héroes ausentes, y el restablecimiento prometedor de relaciones diplomáticas entre nuestro país y EE.UU.

No deja de ser cierta su acotación: la magnitud de los hechos es demasiado grande, y muy complejas sus posibles concreciones futuras, como para hacer valoraciones premeditadas. No obstante, La Jiribilla no podía dejar de ofrecer a nuestros lectores la visión instantánea de este estudioso sobre lo sucedido; su parecer signado por la emoción de los hechos.

 ¿Cómo valora desde el punto de vista humano el regreso de los tres antiterroristas cubanos a nuestra Patria?

Desde el punto de vista humano vivo la misma carga de emociones que todo nuestro pueblo por el regreso glorioso de los tres hermanos. La alegría no me hace olvidar, sin embargo, los años que pasaron en prisión injustamente; que la injusticia se repara solamente después que les han hecho pagar un precio arbitrario y cruel. Esto no hay que olvidarlo. Creo que la movilización sostenida dentro de Cuba y en el plano internacional ha tenido un papel en su liberación y sobre todo en que la misma se produzca como un hecho público, con resonancia mundial. Podría decir muchas cosas más, como que el intercambio de los prisioneros pudo darse como un acontecimiento aislado y nos hubiera hecho felices por igual, pero no fue así. Se ha vinculado a la decisión de iniciar un proceso de normalización de relaciones con Cuba y esto nos obliga a no pasar por alto la conexión de estas dos decisiones.

¿Qué significado piensa que tendrá, sobre todo en el ámbito artístico, intelectual y político del país, el acercamiento entre Cuba y EE.UU.?

El anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas, planteado por Obama dentro de una atmósfera de normalización después de más de medio siglo de hostilidad de Washington, podrá quedar como el acontecimiento más significativo para Cuba después de la victoria de la Revolución 1959. No digo que lo sea ya, porque se trata del comienzo y los pasos que sigan deben mostrar la coherencia esperada. No se puede olvidar que el centro de la anormalidad en las relaciones lo hace el bloqueo, que no ha dejado de actuar, incluso con severas sanciones recientes a la banca europea que ha participado en el financiamiento de operaciones económicas con Cuba. En pocas palabras, que lo primero a considerar es, a mi juicio, el significado político de los avances en la normalización, que va a condicionar el alcance en todos los terrenos sociales. Sería ingenuo plantearse posibles avances, avances significativos más allá de lo que hoy se consigue, en el plano del intercambio artístico y literario, científico, educativo, o sea, cultural, en el sentido más amplio.

Según Obama, llevará la propuesta del cese del bloqueo contra Cuba al Congreso norteamericano, entidad que al final es la que debe decidir derogar las legislaciones que lo aparan; sin embargo, ahora está frente a un aparato de mayoría republicana, ¿cree que eso no será un obstáculo?

Para la presidencia de los Estados Unidos existe una franja de posibilidades en la toma de decisiones que no requieren ser aprobadas por el órgano legislativo. ¿Las recorrerá Obama consecuentemente con lo expresado el 17 de diciembre? Quiero pensar que sí, pero esto está por suceder. Además, lo que llamamos bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba es un sistema complejísimo de regulaciones represivas montado durante más de cincuenta años; una madeja de nudos, algunos de los cuales podrán cortarse de golpe, pero otros tendrán que ser desenmarañados sucesivamente. Pienso, y he expresado más de una vez, que cuando en la cúpula del poder en los Estados Unidos lleguen a la decisión de terminar con el bloqueo a Cuba lo harán porque para ellos representa un interés sustantivo (que tendrá que ser defendido frente a los monstruos que el propio poder creó para mantenerlo). Y que lo hará mediante una flexibilización progresiva diseñada o construida a partir de los intereses que subyacen esa decisión. Dicho en criollo, que el bloqueo lo aflojarán por donde a ellos les convenga y no necesariamente como queramos nosotros. De todos modos, me siento feliz de haber podido llegar a ser testigo de este momento de nuestra historia, y de poder asomarme a los nuevos desafíos que tocarán a las generaciones que siguen a la mía.

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