Entrevista a Jorge Martell

Cartel para un final

Mayté Madruga Hernández • La Habana, Cuba

Jorge Martell “chocó los cinco”. Este maestro de la gráfica cubana es también uno de los protagonistas  de estos históricos días. El artista lo tiene muy claro: “el ideal para un diseñador es ver multiplicada su obra millones de veces”, así finalizaba en una entrevista publicada en La Jiribilla en 2012.

Dos años después regresa a la revista con el deber cumplido: su cartel es la pieza de propaganda gráfica más reproducida a nivel mundial de nuestro país y la razón por la que surgen estas preguntas y respuestas no pudo ser otra: la causa que defendía tuvo un final “maravilloso y justo”, según sus propias palabras.

Diseñar un cartel es un proceso creativo, de prueba y error, de intentar varias formas. ¿Cómo fue el proceso de creación de Obama… Give me five!?

No es solo un cartel, es toda una gran campaña que consta de varios carteles: el primer cartel con la mano de un hombre; después fue la mano de un niño; más tarde la mano de una mujer negra y la mano de un obrero. También contiene piezas de todo tipo, como camisetas y pullovers, emblemas para la vestimenta, vallas, tarjetas para enviar por correo, anuncios en importantes revistas y periódicos, como por ejemplo, Granma Internacional, en las ediciones de seis idiomas diferentes y muchas piezas colaterales más. Mi trabajo no fue solo el diseño de un cartel, es la creación del concepto total, de los titulares y del diseño de la campaña.

En mi práctica, el proceso creativo de nuestra especialidad, que es el Diseño Informacional, consta de dos grandes grupos de  “tiempo”, el trabajo de mesa y su ejecución. El primero consume el 80% del tiempo, el segundoel 20%. El total de estos tiempos, junto a un talento que nace con el especialista y los suficientes años de experiencia, son los que conforman lo que podemos llamar el proceso creativo. En el caso de la campaña internacional, el trabajo de mesa que produce “la idea”, la razón de ser de nuestra profesión, lo hice desde los propios Estados Unidos. Fue bastante intenso por más o menos año y medio, después de esto la “idea perfecta”, vino en un chasquido de dedos, porque lo más difícil de encontrar es lo que está más a la vista. Por eso fluyó hacia mí después de una larga búsqueda, ese saludo tan típicamente norteamericano, más aún que la Coca-Cola o Mickey Mouse, donde se brinda la mano con sus 5 dedos, esperando que te los devuelva tu interlocutor para cerrar la acción, como así hizo el Presidente Obama el 17 de diciembre.

¿Cómo se ajusta este cartel a la obra de Martell?

Se ajusta como la realización óptima, debido al éxito internacional, de un proyecto de propaganda. La propaganda y la publicidad se hacen con las mismas “armas”, solo que cuando promueves una idea, en este caso política, el creador tiene la oportunidadde dar ese paso extra, que puede resultar maestro, lo que por lo general no sucede con la publicidad, porque casi nunca, se pone “el corazón” cuando tratas de hacer “vender” un producto o un servicio, por mucho que tenga que ver con su creador. Creo que ahí se basa el éxito creativo del concepto de la campaña.

La cartelística cubana contiene piezas que son consideradas grandes obras de arte, ¿en el caso de un cartel con mensaje político o para una campaña de estos fines, cuán difícil puede ser lograr ese elemento artístico?

Partiendo de lo que decía anteriormente, una cosa ya difícil es llenar la necesidad de una gran masa receptora, tratando de “venderles” un producto o servicio, así que cuando tratamos de promover una idea, que tiene que ver con el criterio del pensamiento, la mayor carga social de un ser humano en todos los aspectos de su vida en comunidad, se convierte en algo “superdifícil”, donde el creador, no muchas veces, puede sentirse satisfecho de su creación.

Obama… Give me five!, ha pasado de cumplir su cometido a ser una pieza importante de la  historiografía nacional. ¿Cómo le gustaría que las personas recuerden el cartel?

Como lo que ha sido, la pieza de Ppopaganda gráfica más multiplicada a nivel mundial de la historia de nuestro país, junto a la foto del Che de Korda, claro que cuando aquello no existía internet; también como un producto de nuestra maravillosa profesión, que es capaz de influir en los criterios del receptor al que nos dirigimos.

¿A lo largo de estos años existen anécdotas o experiencias con esta obra que quisiera comentar…?

Tengo muchas historias al respecto, la principal:la satisfacción del deber cumplido honrando mi profesión, que ejerzo hace 47 años, con un proyecto que me ha permitido satisfacer el sueño que muy pocos diseñadores gráficos en el mundo han podido realizar: ver su obra multiplicada por millones —literalmente— y además para una causa justa. Recuerdo una fecha cualquiera, cuando ya la campaña no estaba en su pleno apogeo ni mucho menos, marzo 29 de 2014, tú ponías en Google, Obama… Give me five! y te daba en titulares: 385 millones de resultados, y en imágenes: 235 millones de resultados, y se le debe agregar lo visto en los medios de comunicación, que no aparecían en internet. Miles de piezas impresas con la imagen, que no eran solo el cartel, sino infinidad de otras que componen la campaña.Todas conforman cifras muy difíciles de imaginar, siendo de tal magnitud que el efecto visual de su penetración en la gran masa receptora lo seguiremos viendo por muchísimo tiempo.

El evento fue de tal magnitud, que el ICRT realizó un documental, Gritos en la pared Historia de un cartel—, donde explico todo el proceso creativo y el desarrollo de la campaña, junto a las personalidades más importantes en la lucha para le excarcelación de los Cinco.

Recuerdo también con gran satisfacción, cuando los Cinco Héroes me escribieron, dejándome saber el éxito de la campaña y lo complacidos que estaban con el trabajo.

Algo muy agradable e interesante para mí fue cuando me llamaron de la UNEAC, diciéndome que había alguien que quería conocerme, y cuando llego era el gran actor Danny Glover, que saludándome con “Give me five” y dándome un fuerte abrazo, me felicitó por el concepto con palabras llenas de agradecimiento, gentileza y emoción.

Está además la experiencia de recibir el El Premio Especial en el Salón de Propaganda Gráfica 26 de Julio 2013, por la campaña. Por último, las decenas de llamadas telefónicas a mi casa en estos días, de amigos y compañeros, aplaudiendo por lo que debe haber influido la campaña, en este maravilloso y justo final.

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