Cine cubano de paseo por
los jardines del mundo

Joel del Río • La Habana, Cuba

El 2014 concluyó con una andanada de cine cubano fuera y dentro de la competencia del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Semejante abundancia, y un nivel promedio de calidad notable, junto con el premio Coral máximo otorgado a Conducta, de Ernesto Daranas, han ocasionado que algunos certifiquen, tal vez con excesivo entusiasmo, la reanimación del cine cubano. Pero los triunfos  en el Festival de diciembre (Premio Coral de actuación masculina en papel protagónico: Armando Valdez Freire, por Conducta; Mención de honor en ópera prima y premio del público: Vestido de novia, de Marilyn Solaya; Premio al Mejor Largometraje de animación: Ernesto Padrón por Meñique; guion inédito: Santa y Delfin, de Carlos Lechuga) se añaden a la relevancia internacional conquistada por algunas de nuestras películas a lo largo del año.

Imagen: La Jiribilla

Además de ser elegida como la mejor por un jurado internacional en La Habana, aspirante cubana a una candidatura a los premios Oscar, de Hollywood, y Goya, en España, Conducta obtuvo el Premio por la Preferencia del Público en el 18 Festival de Cine de Lima, que se celebró entre el 8 y el 16 de agosto en la capital peruana. Apenas transcurrido unos días después de este galardón, se dio a conocer que el filme, dirigido por Ernesto Daranas y coproducido por RTV Comercial, el ICAIC y el Ministerio de Cultura de Cuba, inauguraba la novena edición del Festival de Cine Latinoamericano de Sidney, en Australia, por su capacidad para hablar de la gente y llegar al corazón, y contar, desde un punto de vista distinto, lo que está sucediendo en Cuba, según aseguró la jefa de programación de aquel evento.

Conducta tiene la capacidad para hablar de la gente y llegar al corazón, y contar, desde un punto de vista distinto, lo que está sucediendo en Cuba, según aseguró la jefa de programación del  Festival de Cine Latinoamericano de Sidney.

Conducta tiene la capacidad para hablar de la gente y llegar al corazón, y contar, desde un punto de vista distinto, lo que está sucediendo en Cuba, según aseguró la jefa de programación del  Festival de Cine Latinoamericano de Sidney.

Como si fuera poco, Conducta resultó triunfadora en el Festicine de Bogotá, recibió el premio al Mejor Guion en el Festival Internacional de Cine de Brasilia, el Premio de Mejor Película y el de Mejor Actriz en el Festival de Cine de La Habana en Nueva York, y el galardón Biznaga de Plata al Mejor Largometraje en el XVII Festival de Cine de Málaga (España), y participó exitosamente en el festival de Toronto, junto con Venecia, de Enrique Álvarez.

En España también fue presentado exitosamente uno de los filmes que constituyó éxito popular en la taquilla cubana durante el verano. Meñique, de Ernesto Padrón motivó la presencia de alrededor de 100 mil espectadores en sus primeros días de exhibición. Luego, Padrón fue a España con su Meñique para hacer el máster de la película en DCP (Digital Cinema Projet) y participar en el Festival de Cine de Sevilla, donde Meñique y el espejo mágico, que es como se llama la versión castellana para España, tuvo su pre estreno y ha participado en la sección Europa Junior. En Santiago de Compostela, se exhibió la versión en gallego, Maimiño, en la Fundación Neira Vilas.

Imagen: La Jiribilla

Y aunque todavía no se trata de una película, también podemos resaltar el premio de Santa y Delfín, de Carlos Lechuga, un guion que ha resultado ganador del XI Premio Julio Alejandro, que convoca la Fundación SGAE. El autor obtuvo un galardón dotado con 25 mil euros, cuyo objetivo es fomentar la producción de nuevos contenidos audiovisuales y potenciar la calidad de la literatura cinematográfica. Santa y Delfín nos sitúa en el año 1992 en Cuba. Delfín es un escritor cincuentón que años atrás fue considerado un “homosexual con problemas ideológicos”. Santa, es una campesina de solo 30 años de edad que está encargada de vigilarlo. Santa y Delfín son completamente opuestos; no se supone que simpaticen, pero lo que ellos no saben es que tienen muchas cosas en común y muy pocas que los diferencian. Lechuga expone que, además de llevar a la gran pantalla el trabajo ganador del XI Premio SGAE de Guion Julio Alejandro, quiere hacer un filme de terror en La Habana: “Una película de vampiros que se llamará Habana: territorio vampiro. Y seguiré haciendo video clips y escribiendo guiones para otros”, concluye el realizador al ser interrogado al respecto.

Sin embargo, los triunfos del cine cubano trascendieron con mucho el territorio de habla hispana. Luego de varios años sin elegir ningún filme cubano, puesto que en los últimos tiempos solo contaron con ese privilegio La edad de la peseta y Juan de los muertos...

Sin embargo, los triunfos del cine cubano trascendieron con mucho el territorio de habla hispana. Luego de varios años sin elegir ningún filme cubano, puesto que en los últimos tiempos solo contaron con ese privilegio La edad de la peseta y Juan de los muertos, el Festival Internacional de Toronto eligió dentro de la sección llamada Contemporary World Cinema, dedicada a “las voces más provocadoras e importantes del cine mundial”, a Venecia, que varias publicaciones locales incluyeron entre las películas indispensables del Festival.  La revista especializada norteamericana Hollywood Reporter le dedicó una crónica en la que puede leerse lo siguiente: “Rodada en términos independientes, un fenómeno todavía extraño en el contexto del cine cubano, Venecia presenta una dureza descarnada inhabitual en las películas procedentes de la Isla. El elenco femenino improvisó la mayor parte de los diálogos y le suministraron al filme un apreciable realismo. Pero más importante que todo ello resulta el espesor y profundidad de la atmósfera femenina construida por el director, quien se aproximó a estos temas desde una tierna comprensión capaz de trascender cualquier límite o prejuicio”. En los primeros 15 días de septiembre, el Festival de Toronto se convierte en la vitrina más abarcadora y completa del cine hecho en cualquier latitud geográfica y longitud estética, de modo que un trío de embajadoras del cine cubano lograron algo así como tres goles en un partido del mundial de fútbol a favor de la selección nacional.

Y el rodaje más internacional del año seguramente correspondió al documental Playing Lecuona, nuevo proyecto de Pavel Giroud (La edad de la peseta) coescrito y codirigido con el español Juanma Villar Betancort. El rodaje se inició en La Habana y concluyó en Santa Cruz de Tenerife, porque el documental describe una suerte de viaje que redescubre la obra y los espacios vitales habitados por el pianista y compositor Ernesto Lecuona, uno de los más famosos y reconocidos artistas nacidos en la Isla. Playing Lecuona es un proyecto que puntualiza en el performance más que en lo biográfico. Según su director, se trata de una “reinvención” de la obra del Maestro que en Cuba “pasó de estar censurado a escucharse todos los días, a todas horas y en todos los momentos”. A la espera de que se complete la financiación e inicie el rodaje de su nuevo largometraje de ficción El acompañante, Giroud acometió este ambicioso proyecto que contempla tres momentos protagonizados por igual número de geniales pianistas. El primer pasaje se filmó en La Habana, la ciudad natal de Lecuona (quien era oriundo de Guanabacoa) y está protagonizado por Chucho Valdés, el segundo momento incluye como figura líder al pianista cubano Gonzalo Rubalcaba, en Sevilla, mientras que Michel Camilo protagoniza el tercer segmento. La lista de invitados incluye a Omara Portuondo, Ana Belén, Raimundo Amador y Los Muñequitos de Matanzas. Luego de larga etapa de posproducción Playing Lecuona ha sido seleccionado para estrenarse en EE.UU. en el marco del Miami International Film Festival (MIAMIFF).

Si Playing Lecuona contó con el apoyo del Programa IBERMEDIA, ICAA (Ministerio de Cultura de España), Gobierno de Canarias y Canal Sur de Andalucía, entre otros organismos, el filme tampoco ha sido la única propuesta cubana en ganar apoyo internacional a la producción. En la categoría de proyectos en desarrollo de Encuentros Cinergia 2014 se premiaron la ficción Entre perro y lobo (Cuba) dirigido por la española Irene Gutiérrez, y Soles de invierno, propuesta también documental de Marcel Beltrán que clasificó para el Rotterdam Lab 2015 del Festival Internacional de Cine de Rótterdam. Este año compitieron, además, dos proyectos cubanos en desarrollo: El extraordinario viaje de Celeste García, de Arturo Infante, y Espejuelos oscuros, dirigida por Jessica Rodríguez. Cinergia (Fondo de Fomento al Audiovisual de Centroamérica y Cuba) aspira a fomentar el  audiovisual centroamericano y del Caribe. Marcel Beltrán fue premiado en la más reciente edición de la Muestra Joven del ICAIC en tanto mejor documental en competencia, con Digna guerra.

Y hablando de jóvenes realizadores, Carlos Machado Quintela continuó acumulando reconocimientos para su ópera prima La piscina. El jurado del Festival Internacional de Cine de Nara, en Japón, otorgó un Premio Especial a esta película cubana con el fin de destacar la excelencia de esa obra. El galardón alcanzado en Japón se añade a otros como el premio del jurado en Marrakech y en Ámsterdam, el premio de ópera prima en Miami y Gibara, y el Découverte de la Critique Française, en el Toulouse Latin American Film Festival. La piscina se rodó como cine independiente después de haber ganado el premio de guion en la Muestra de Cine Joven de La Habana, en el 2007. Recibió apoyo del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y luego hubo un impulso decisivo del World Cinema Fund (WCF), que favorecen a los nuevos cineastas. La piscina fue presentada mundialmente en la prestigiosa sección Panorama del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale).

Un reconocimiento muy notable en el Extremo Oriente conquistó también Y sin embargo…, de Rudy Mora. El filme musical, pensado para los niños, recibió el Premio del Público a la Mejor Película Extranjera en el China Golden Rooster and Hundred Flowers Film Festival. Esta obra también figuró entre las elegidas para una muestra de cine cubano que tuvo lugar en el cine moscovita Ilusión, donde se exhibieron en otras tandas La película de Ana, de Daniel Díaz Torres; Esther en alguna parte, de Gerardo Chijona; Conducta, de Ernesto Daranas; Havanastation, de Ian Padrón, y José Martí, el ojo del canario, del consagrado Fernando Pérez. Mientras tanto, Rudy Mora concluía la filmación de Leontina, su segunda cinta, que le da continuación a Y sin embargo

De China y Japón, a España, Colombia, Rusia y EE.UU., el cine cubano lentamente va recuperando su prestigio internacional. Seguramente el 2015 traerá nuevas sorpresas en este sentido cuando comiencen su recorrido festivalero, entre otras, La pared de las palabras, de Fernando Pérez.

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