Opiniones de intelectuales cubanos 2014

La Jiribilla • La Habana, Cuba

Roberto Fernández Retamar,
poeta y ensayista. Presidentente de Casa de las Américas

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

 

1._ En 2015, si los dioses son propicios, cumpliré 85 años, y celebraré varios aniversarios redondos: 65 años de mi primer cuaderno de versos (Elegía como un himno); 60 de ser profesor de la Universidad de La Habana; 50 de comenzar a dirigir la revista Casa de las Américas. Como se ve, mi pasado es numeroso. En cuanto al porvenir, espero dar a la imprenta el noveno tomo de mis obras, que está publicando la Editorial Letras Cubanas. Se trata de La poesía, reino autónomo, que conoció una salida anterior, pero esta vez será mucho más abundante. Y confío en escribir nuevas cosas, que ignoro aún cuáles serán.

2._ El área cultural a la que estoy más vinculado es la de la Casa de las Américas (fundada y orientada siempre por la legendaria Haydée Santamaría), que presido desde 1986. Los retos a los que la Casa debe hacer frente no difieren, en lo esencial, de los del año que está al concluir. Hace algún tiempo que Cuba mantiene relaciones diplomáticas con todos los países de nuestra América, y muchos de esos países conocen un proceso de integración por el que ha luchado sin descanso la Casa. Por lo que debemos esperar cosas mejores el próximo año.

3._ Aspiro a que Cuba alcance las metas que han sido propuestas con el fin de lograr un país que, sin abandonar lo ya conquistado, sea cada vez mejor material y espiritualmente. Y aspiro a que Cuba cuente con más jóvenes en puestos de dirección. Glosando a Martí, debe aceptarse que los jóvenes son la esperanza de la Revolución. Por supuesto, aspiro a que cese el bloqueo que padecemos desde hace más de medio siglo. ¿Cómo será una Cuba sin bloqueo? ¿Llegaré a verla? No sé, pero sé que la verán mis hijas y nietos. Después de todo, mi generación tuvo el privilegio de vivir, entre muchas cosas, el triunfo de la Revolución Cubana, la victoria vietnamita, la consolidación de la independencia de Angola y la obtención de la de Namibia, el fin del Apartheid, y ahora mismo el renacimiento de nuestra América.

 

Fernando Martínez Heredia,
Premio Nacional Ciencias Sociales 2006

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1._ Pretendo terminar al menos un libro, para comenzar a dar salida a proyectos de una media docena que me están mordiendo por dentro; de casi todos esos libros tengo algo ya realizado; de alguno, bastante. Eso me sacaría un poco de la interminable temporada de intervenciones públicas en la que llevo metidovarios años. Pero lo cierto es que no dejaré de hablar en las ocasiones en que me lo pidan y me parezca necesario que lo haga. Y seguiré participando en grupos conscientes y activos que no son indiferentes ante las enormes necesidades que tiene hoy el socialismo cubano.

2._ Mi área fundamental es el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello. Cuando perdimos este año al extraordinario promotor cultural e intelectual revolucionario que fue Pablo Pacheco López, nos quedó al mismo tiempo el consuelo de que el centro que él levantó e impulsó tanto ha seguido avanzando, con gran laboriosidad, ímpetu y sentido del deber que tenemos en el campo cultural de nuestro país, y goza en consecuencia de reconocimiento y prestigio. Sin dudas, tendremos en 2015 desafíos que ya se ven claramente, y quizás alguno agazapado, como las demás instituciones culturales cubanas. Al mirar sus avatares actuales, me viene un recuerdo de mi niñez —sucede cada vez más después de cierta edad—, una canción de soldados españoles durante aquella guerra de independencia de Cuba que fue terrible para ellos: “…se baten desesperados / en el campo del honor”.

Es muy difícil la actividad para las instituciones culturales en la coyuntura cubana actual. Pero nuestro campo es quizás el más desarrollado del país en cuanto a capacidades, y tiene ante sí a un pueblo entero de muy alto nivel, que necesita y desea expresarse culturalmente y tener a su alcance buenos productos culturales, en enorme cantidad y diversidad. En ningún momento debemos olvidar que somos una de las formas de organización de las personas en nuestro país, desde especialidades y con un campo complejo y propio de actividades, problemas, estrategia y proyectos. No descendamos a formar parte de una élite lejana a la mayoría, casi extranjera en su país, como sucede con el abismo que fomenta el capitalismo entre los intelectuales y artistas y sus propios pueblos. Las instituciones, sus funciones y actuaciones forman parte de la política cultural, pero nunca perdamos de vista que la cultura no somos nosotros, que solo somos un aspecto de ella. Lo cultural es mucho más amplio que lo que hacemos los especialistas, y constituye un ámbito más profundo, en cuanto cala en la vida, las actitudes, las motivaciones, la conducta, los intereses, los valores, las relaciones sociales, los gustos, los ideales y los proyectos del pueblo cubano.

3._ Que haga como tantas veces desde que se puso en marcha para forjar la nación, hace casi siglo y medio: que sea capaz de irse muy por encima de lo que parece posible, que destroce los imposibles y la lógica de los que no confían en el pueblo, que no olvide que todas las gestas nuestras han sido rebeldes hasta contra el sentido común. Para tamaña empresa tiene a su favor una población con una conciencia política excepcionalmente desarrollada a nivel mundial, las vivencias y experiencias de extraordinaria riqueza y complejidad que solo puede dar una revolución, y altísimos niveles de preparación general y técnica. El desafío que Cuba tiene ante sí es tremendo, y es enorme la fuerza de su enemigo mortal de siempre y de hoy, el imperialismo norteamericano, pero sin duda está muy preparada para salir triunfante.

El primer poeta de la patria, José María Heredia, escribió: “la constancia encadena la suerte / siempre vence el que sabe morir”. Pedro Figueredo le cantó a la muerte que repartiría vida para todos en la canción de guerra de Bayamo, la marcha de la bandera, el himno nacional. Por ellos podemos cantarle hoy todos a la vida, y buscar entre todos las bases de la felicidad para todos, que están, como siempre, en la unión de la libertad y la justicia.

 

Aurelio Alonso,
prestigioso sociólogo cubano

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1. Mis proyecciones para 2015 son muy precisas. En primer lugar, hacer lo que me corresponde en la preparación de los cuatro números del año de la revista Casa de las Américas, que significa para mí mucho más de lo que se ve en cada entrega. No se trata solamente de la composición de una publicación sino también de un ambiente ordenador de mi vida cultural. Es una tarea con un peso relevante en la organización de mis lecturas y de mi producción. Por eso mi participación en la revista con colaboraciones personales: artículos de contenido y, sobre todo, reseñas de libros, ha ido aumentando. Por otra parte espero dar a impresión dos libros en este año. El primero, que rescata dos trabajos inéditos (que he revisado y actualizado) sobre las cartas que rigen la proyección de la Iglesia romana en torno al hecho social, sigue con la reproducción de los artículos más importantes que publiqué sobre el papado de Juan Pablo II, y concluye con dos textos sobre el Papa Francisco. El primero apareció en Casa de las Américas con el título de Nadie había pensado en llamarse Francisco y el que cierra la compilación, en el cual trabajo ahora, intenta un análisis de su primer año a cargo de la conducción del mundo católico. Del otro libro, que estará dedicado a la realidad cubana actual, no quiero hablar aún. En un inicio lo pensé también como compilación de materiales que considero expresivos de mis criterios en materia social, pero poco a poco he ido manejando la idea de la redacción de un ensayo extenso sobre cuestiones que he manejado parcialmente en algunas de mis publicaciones anteriores. Es posible que no lo concluya hasta 2016. Finalmente dedicaré mucho tiempo a quehaceres imprevistos, especialmente cuando tengan que ver con la asesoría, las consultas, intercambios con estudiantes y todo lo que pueda servir de algún modo en la transmisión de lo que me ha tocado vivir y aprender, a las generaciones más jóvenes. Si mi salud me da para todo esto, sin mermar la atención a mis seres queridos, 2015 culminará para mí como un año feliz.

2. Para la cultura, en el sentido más general —y no solo para el área en que cada cual se desenvuelva— pienso que la cultura cubana tiene el enorme reto de protegerse. Protegerse, por una parte de la burocratización, mal que penetró los esquemas de la cultura socialista del siglo pasado de muchas maneras diferentes y que todavía está presente en las costumbres cubanas. Burocratización en la conducción de instituciones y en la filosofía de la institucionalidad, en la división de decisores y realizadores, en la cual se asume, como regla, permiso, censura, el punto de vista del funcionario como portador de la verdad. Y protegerse, a la vez del mal de la mercantilización, que puede esconderse en la defensa a ultranza de libertades frente a la institucionalidad. Creo que esta protección hay que defenderla desde los caminos que se abran en cada área de la creación y que no es algo que se limite al 2015. Pero valdría la pena que se pueda contabilizar al final del año un avance efectivo en esta dirección. Y aclaro que no me refiero únicamente a los oficios que se engloban bajo la tutela del Ministerio de Cultura, sino también a la prensa y los medios masivos, a la educación en todos sus niveles, en una palabra, a la producción espiritual sistematizada, sea cual sea la esfera institucional en la que haya sido colocada.

3. Para mi país, cuyo paso se ha hecho más seguro en tiempo reciente, lo cual contribuye también a ver con más claridad lo que nos falta, espero que se gane aún más en consistencia y seguridad. Me gustaría que las esferas políticas se asuman más a sí mismas como parte de la cultura (en lugar de gastar toda su energía buscando que la cultura se politice), que aprendamos como nación a capitalizar el disenso y no nos conformemos con los espejismos unitarios, que nuestra resistencia a los peligros de desvíos sustantivos no enturbie la comprensión del cambio necesario. Que se entienda en la práctica la idea de que “revolución es cambiar todo lo que tiene que ser cambiado”, porque pienso que del enunciado a la puesta en marcha ha sido muy difícil avanzar. Perdónenme si esto parece demasiado abstracto —es muy genérico; de ningún modo repelente a la concreción— pero me siento cansado de propuestas concretas que no parten de miradas genéricas bien socializadas. Bueno, no voy a seguir para respetar la brevedad solicitada; además, no estoy muy seguro de haber dado en el clavo.

 

Silvio Rodríguez,
músico y poeta cubano

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1. La música cubana es un referente universal de vigor y buen hacer. El vigor nos viene de una cultura y una historia vivas, manifestándose. El buen hacer, aunque también es parte de nuestra tradición, ha mejorado y extendido sus calidades en el último medio siglo, gracias a las Escuelas de Arte. Por eso me parece importante que las políticas que han elevado nuestra excelencia musical no sólo se mantengan sino que, también, se incrementen. Pienso que esa consecuencia debe ser parte de nuestra brújula musical, como país.

Desde el punto de vista de los músicos, cabe que nos sintamos bien por lo conseguido, como igualmente cabe que tratemos de emularlo. No veo forma mejor de hacerlo que no dejándonos llevar por esas corrientes que lo homogeneizan todo, hasta las expresiones de los pueblos. Y es que una de las cosas que nos hace fuertes es nuestra personalidad como Nación.

No me considero un nacionalista: basta con escuchar mi música para entender mi vocación. Desde esa universalidad, sin un chovinismo u autoctonismo primitivo, considero que hay elementos característicos que debemos defender, para no acabar siendo “uno más” de todo eso que suena tan parecido en todas partes.

Esa es una responsabilidad de todos, pero sobre todo de los músicos y de los que difunden la música.

2. Debemos continuar avanzando en todo lo que nos vincula con el mundo, siempre desde el decoro que nuestro pueblo y nuestro país han conquistado, y con igual respeto por lo ajeno.

Más particularmente, considero que debemos profundizar en situaciones que se fueron creando, como las de algunos barrios y zonas de ciudades y pueblos menos favorecidos.

Como un ejemplo, están los casos de ciertas zonas periféricas que fueron creciendo, a pesar de las prohibiciones de mudarse del interior a la capital. Se fueron creando barriadas que, al no ser legales, no se les suministraba electricidad o agua, materiales de construcción, pavimento, pero aún así siguieron extendiéndose y fueron apareciendo comunidades en precarias condiciones de hacinamiento y promiscuidad.

En ningún caso, y menos cuando no haya soluciones inmediatas, puede faltar la constante asistencia solidaria por parte de la sociedad y las autoridades. A esas complejas realidades hay que darles soluciones y atención según los principios de nuestro país.

Debemos incluir en nuestra educación el amor a la naturaleza. No como algo bucólico o decorativo, sino como lazo vital de los humanos, como relación de familia, de forma que mujeres y hombres se indignen y reaccionen ante cualquier desmán ecológico como ante cualquier injusticia social. Debemos llegar a un estado de conciencia ciudadana que haga imposible la basura en nuestras playas, bosques, parques y vías de comunicación.

Hay muchas cosas obsoletas en Cuba, no sólo en mentalidad. Debemos luchar por ponernos al día en la velocidad y eficacia en las comunicaciones. Debemos ser nosotros los que demos soluciones, que deben ser amplias y enfrentando con valentía los retos actuales. Tenemos un pueblo muy capacitado e inteligente. Es un error de principios subestimarlo.

Me complace que en los sectores de la Salud y el Deporte se encuentren soluciones económicas que nos acercan a la justicia. Espero que cuanto antes los maestros cubanos sean tratados como les corresponde.

Aspiro a un país no sólo instruido y capaz, sino también más culto.

 

Nancy Morejón,
poetisa, ensayista y traductora cubana. Presidenta de la Academia Cubana de la Lengua

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1. En principio seguir escribiendo como el primer día del que ya no tengo memoria. Intentar poner en orden mis libros así como mi papelería muy dispersa por causas ajenas a mi voluntad. Traducir a algunos poetas antillanos después de haber recopilado una o dos antologías suyas. Asistir al Congreso de LASA que tendrá lugar, esta primavera, en San Juan de Puerto Rico.

2. Poder equilibrar estos proyectos de escritura y traducción con el desempeño de las labores de dirección de la Academia Cubana de la Lengua.

3. Como es habitual, lo mejor. Daré y daremos lo mejor de nuestra obra, de nuestro esfuerzo intelectual para que el venidero período, lleno de incógnitas y de situaciones inéditas, sea todo un éxito. En medio de la normalización de relaciones diplomáticas con los EE.UU., deberemos insistir en la búsqueda de un lenguaje que se base en el respeto mutuo y que, a la vez, remueva la esencia injusta del bloqueo impuesto a la mayor de las Antillas, Cuba, por más de medio siglo.

 

Fernando Pérez,
cineasta cubano

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1. Espero poder filmar mi próximo proyecto: Chupa Pirulí o Últimos días en La Habana. Una película ubicada totalmente en el barrio de Los Sitios en el día de hoy. También aspiro a filmar mi primer videoclip y dirigir nuevamente en la ceremonia de inauguración de la Muestra de Cine Joven.

2. El reto de siempre: hacer buenas películas. Pero 2015 tiene un reto mayor que enfrentamos desde el 2014: lograr que se aprueben la mayoría de las propuestas que los cineastas hemos elaborado en las asambleas de Fresa y chocolate para perfeccionar el audiovisual cubano.

3. Prosperidad, paz, amor. Y no olvidar que formamos parte de un mundo que hay que cambiar.

 

Oscar Zanetti,
Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2011

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1._ Estoy y estaré trabajando en un proyecto sobre el llamado período republicano de nuestra historia. Se trata de un trabajo a plazo medio o relativamente largo que se propone analizar diversos procesos para establecer tendencias a largo plazo, tendencias que en ocasiones no se perciben bajo una madeja de acontecimientos, pero que están ahí, con sus líneas de continuidad y también con sus rupturas. Claro que siempre surgen compromisos eventuales que no queda otro remedio que atender, aunque uno trate de minimizarlos para no afectar el trabajo fundamental.

2._ Los problemas en el campo histórico, tanto en la investigación y otras formas de actividad historiográfica, como en la enseñanza y la divulgación son muy grandes y no se solucionarán en un año. Creo que resultaría bastante si logramos establecerlos con claridad, sin tapujos, y dejamos de escandalizarnos ante la presencia de versiones distintas —y a menudo tergiversadas— de ciertos hechos, que circulan precisamente por nuestra incapacidad de brindar narraciones e interpretaciones lo suficientemente amplias, con toda su variedad de matices.

3._ Para el país, que es decir para su gente: salud, paz y prosperidad.

 

Eduardo Heras León,
narrador y director del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1._ Mis retos profesionales son los que prácticamente me planteo en cada año. Primero, seguir escribiendo. Estoy armando lentamente un nuevo libro de cuentos de tema contemporáneo. Es una necesidad casi visceral. Segundo, continuar al frente del Centro Onelio Jorge Cardoso, sobre todo por los jóvenes que son la materia prima de ese centro, precisamente para quienes está diseñado. No fabricamos escritores sino les damos los instrumentos fundamentales para la creación literaria, y luego a esperar los resultados. Son jóvenes muy talentosos que vienen de toda la Isla. Por el Centro han pasado más de 800, eso es algo.

2._ El centro concluirá en junio otro ciclo, cada año se presentan entre 140 y 150 aspirantes, lo cual deja ver que en Cuba el talento está a flor de tierra. Ya Cuba no es solo un país de poetas, sino de narradores también. Mientras tanto seguimos en esta especie de lid, los jóvenes y nosotros, para tratar de engrandecer la literatura cubana.

Creo que en la literatura cubana ha comenzado otra generación a partir del año 2000, con la irrupción de una promoción que ellos mismos se denominan Generación 0. Tienen una concepción nueva de la literatura. Escritores con muy pocos años, mucho menos que los que teníamos nosotros cuando empezamos, apenas con 20 años tienen obras publicadas, porque son jóvenes muy talentosos. Tú los lees y no se parece en nada a la literatura anterior. Toda evolución de la literatura tiene continuación y ruptura; en un momento determinado se rompe, ahora es precisamente ese momento. Nuestra tarea es estimularlos a que escriban, eso es lo que provoca y estimula el desarrollo de la literatura.

3._ Que los cambios que se están efectuando se hagan cada vez más rápidos y sean consistentes. Creo que es la única forma de salir de la situación difícil por la que atravesamos. Uno nunca pierde la esperanza. No pudimos lograr la utopía del Hombre Nuevo. Aspiramos a ella y no pudimos lograrla, pero no creo que las utopías se hayan muerto. Me resisto a pensar que este país no tiene un futuro mejor, llámese como se llame. Que cada día mejore, esa es la aspiración máxima que tiene todo el país, principalmente para los que hemos llevado toda una vida la patria a cuestas.

 

Isidro Rolando Thondike,
regisseur de (DCC). Premio Nacional de Danza 2009

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1._ Después de 53 años trabajando directamente en la compañía Danza Contemporánea de Cuba (DCC) y más de 30 como regisseur de la misma, la renovación huelga. Primero por el fortalecimiento de la propia compañía, y luego para que la continuidad sea verdaderamente efectiva. Las nuevas generaciones tienen que desarrollarse y ya la compañía tiene una serie de bailarines que se han convertido en muy buenos profesores unos y ensayadores otros. Esos mismos podrán llegar a ser excelentes regisseures.

Entre mis proyectos personales quiero comenzar a escribir. Durante estos años he acumulado material suficiente, y creo que tengo la experiencia también, para dar a conocer ese legado a los estudiantes que he tenido en la Escuela Nacional de Arte (ENA) y a los del Instituto Superior de Arte (ISA). Creo que ese saber les puede ayudar como fuente de consulta y también para conocer la historia de la danza y la cultura cubana.

Pienso seguir asesorando a la compañía en la formación de artistas. Técnicamente hay profesores que están capacitados para enseñar a los bailarines, pero en la formación de un artista —no ya solo de un bailarín— la condición y experiencia de otro artista es fundamental.

Desearía además crear otra coreografía, he tenido la suerte de transitar por varias épocas, he sido receptivo con los cambios y he podido nutrirme de lo que me han dado mis alumnos.

2._ Danza Contemporánea de Cuba tiene perspectivas muy favorables para este nuevo año. En enero y febrero tiene dos temporadas en el Teatro Mella con varios estrenos de diferentes coreógrafos extranjeros y cubanos.

3._ Como cubano renací después del triunfo revolucionario. Cuando recibí el Premio Nacional de Danza (2009) dije que había nacido antes de la Revolución, pero que existí después de ella. Consolidé todo el potencial que traía gracias a ese suceso, de lo contrario no hubiera sido fácil para mí lograrlo. Durante todos estos años hemos tenido problemas graves, pero la cultura siempre se ha mantenido a un alto nivel, y ha aportado mucho al reconocimiento de este país. Este año no va a ser diferente, independientemente de que los tiempos han cambiado. Las condiciones y los conocimientos están influidos mucho por la tecnología, sin embargo, los artistas cubanos están a la vanguardia.

 

Arturo Arango,
narrador, ensayista y guionista de cine cubano

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1._ Los trabajos y los días me han ido colocando en varias esferas a la vez, y mis deseos se multiplican y complementan. Así:

          . Quisiera que el sistema del cine cubano al fin se transformara, más allá de las promesas, y se comience a legislar para Ley de Cine que cada vez se hace más necesaria.

. Tengo la esperanza de que las autoridades cubanas acaben de comprender que la EICTV es un proyecto excepcional, que necesita cuidarse y protegerse porque no solo es una de las principales escuelas de cine del mundo, sino el principal espacio de formación de cineteleastas preparados para liberase y liberarnos de las influencias colonialistas.

. Aspiro a que la industria poligráfica no continúe imponiendo su monopolio con aumentos de precios que cada vez son más difíciles de soportar sin que se dañe la relación de los lectores con las revistas y libros cubanos.

3._ Para Cuba, ahora más que nunca, que los esfuerzos por alcanzar una economía sustentable y próspera no vayan en detrimento de la dignidad de los seres humanos: de todos y cada uno de quienes habitamos el archipiélago o nacimos en él. Que la soberanía nacional no olvide la justicia social; que esta última esté acompañada por la posibilidad de que cada día, cada persona sea más libre y más plena espiritualmente.

 

Juan Carlos Cremata Malberti,
director de cine y teatro

La Revista de Cultura Cubana La Jiribilla invitó a un grupo de intelectuales y artistas a participar en una encuesta en la que debían responder tres interrogantes muy sencillas que más bien funcionaron como incitaciones para que compartieran con los lectores los deseos para el tiempo por venir. Ellas fueron: (1) los proyectos personales para el 215, (2) los retos en su área de desempeño para el nuevo periodo y (3) sus aspiraciones para la venidera vida del país. De esta manera, con las esperanzas de ellos, que son las de todos los cubanos, damos la bienvenida a un nuevo aniversario del triunfo revolucionario de enero de 1959.

1._ Seguir haciendo cine y teatro, que siga gustando a todo el público. Tengo proyectos concretos. Nos hemos propuestos empezar el 2015 con (la obra de teatro) Cloaca, ya el 2014 lo terminamos con ella. Después tenemos pensado reponer La Hijastra o estrenar El Rey se muere. Quiero asumir el estreno en Cuba de una obra de Margarithe Durain que se llama La música; además de un nuevo espectáculo, Todo por dos, segunda parte de Todo por uno, que también pienso reponer. Ojalá a fines de año pueda montar Casa de muñecas, de Henrik Ibsen.

En cuanto al cine, espero filmar mi próxima película, titulada Fe de ratas. El sueño más grande de mi vida es filmar la adaptación cinematográfica de Hombres sin mujer, la novela de Carlos Montenegro. Ojalá pueda filmar el tercer cuento de Crematorio, para convertirla en un largometraje y luchar por su distribución. Tiene hecho ya dos cuentos: Crematorio 1 En fin el mal y Crematorio 2 Más allá del bien y del mar; falta el tercero, En el mal la vida es más sabrosa.

2._ Es raro, pero en diciembre se ha desatado una avalancha de eventos en la ciudad. No solo el Festival de Cine, también está la puesta del Decamerón, por Carlos Díaz y Teatro El Público. Hasta la semana pasada estuvo El tío Vania, por Argos Teatro. Las opciones se han vuelto difíciles porque hay mucha oferta y diversidad para escoger, con varios estrenos incluso. Ojalá que se mantenga así, más allá de la concepción de eventos. Creo que hay un eventismo tremendo en el país, es un evento seguido tras otro.

Por supuesto deseo una Ley de Cine y que los cineastas independientes sean reconocidos fuera y dentro de Cuba. Todavía no está escrita, anhelo que así sea y que se acabe de aprobar para que el cine, el teatro y la cultura prosperen. Pienso que si la cultura prospera los seres humanos podemos soportar mejor las vicisitudes económicas.

3._ Deseo paz, salud, cambio, oportunidades, aire, libertad, camaradería, solidaridad.

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