La fiesta de todos y la ruta hacia adelante

Ricardo Alarcón • La Habana, Cuba

El regreso de nuestros héroes a la Patria y los anuncios de los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama hacen perpetuo este 17 de diciembre. Comenzó entonces una fiesta que no termina en toda Cuba y más allá.

En medio de la alegría desbordante viene el recuerdo de quienes merecían estar en los festejos pero no recibieron a tiempo la invitación. Marie-Dominique Bertolucci, Bernie Dwyer, Saul Landau, Roberto González Sehwerert, Leonard Weinglass y muchos otros. Este día no habría sido posible sin su empeño y el de tantos que desde el anonimato generaron la fuerza solidaria en todo el mundo, decisiva para que el Presidente de EE.UU. hiciera lo que sólo él podía y debía hacer.

Pero la solidaridad era especialmente difícil en ese país, precisamente allí, donde se ganaría, o perdería la batalla. Pienso por ello en Weinglass, insuperable abogado defensor y luchador social, de talento y voluntad tan ilimitados como su modestia. ¿Cómo olvidar a Lenny que cuando le pedí asumiera el papel principal en la defensa de los Cinco no reclamó nada a cambio y sólo respondió “Gracias”?, ¿y sus visitas a los compañeros en las prisiones y sus discursos y declaraciones dentro y fuera de Norteamérica?, ¿y su incansable, minucioso, profundo trabajo en el proceso apelatorio, todo ello  pese a tener la salud gravemente quebrantada? ¿Cómo olvidar que en su última visita a Cuba, al llevarlo de urgencia al médico, exigió regresar porque debía encontrarse con Adriana?, ¿o cuando ya en New York requería inaplazable cirugía pero se negó a ingresar al hospital hasta después que conversara con Gerardo? Y al hacerlo finalmente se fue al del sur del Bronx donde se sentía feliz junto a los pobres, a los inmigrantes, a los perseguidos, a sus “antiguos clientes” como bromeaba al replicar a quienes le reprochaban no estuviese en un centro más sofisticado. ¿Cómo no ver todavía su última foto, ya casi moribundo, revisando los papeles para los Habeas Corpus de los compañeros?

Momentos antes de partir Lenny sonreía. Anticipaba la fiesta.

El 17 de diciembre se anunció también la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas rotas en 1961 y el Presidente Obama dio a conocer un conjunto de medidas que facilitarían los intercambios, hasta donde se lo permiten sus facultades ejecutivas dentro de los límites impuestos por la legislación vigente, al tiempo que anunció su decisión de revisar la arbitraria y carente de fundamento inclusión de Cuba en la llamada lista de países que apoyan el terrorismo. En sus palabras reconoció el fracaso de la actual política para lograr los objetivos norteamericanos y su falta de apoyo internacional y exhortó al Congreso a poner fin al bloqueo.

El Presidente Raúl Castro al saludar las medidas anunciadas en Washington reiteró la disposición de Cuba a sostener relaciones con EE.UU. basadas en la igualdad y el respeto mutuo y en particular la independencia y soberanía de nuestro país que mantendrá siempre los principios revolucionarios y la orientación socialista.

El giro que se propone ejecutar Obama recibió, según todas las encuestas, el respaldo de una amplia mayoría en todo el país, incluido Miami. En esta ciudad apenas han protestado unos pocos gritones a los que nadie hace caso. Pero otros sectores de la derecha incomparablemente más importantes han prometido que tratarán de paralizar las iniciativas presidenciales en un Congreso que, a partir de enero, estará bajo el control total de la oposición republicana.

Unos se empeñarán en perpetuar una política que se propuso doblegar al pueblo cubano haciéndole más difícil la existencia cotidiana, causando penuria y sufrimiento. Otros ensayarán métodos más sutiles para, como en la vieja canción, “matarnos suavemente”. Pero habrá también quienes, sin renunciar a sus puntos de vista e intereses legítimos, acepten a Cuba como a una realidad diferente, un país que no les pertenece. Estarán igualmente los amigos que siempre han amado a Cuba y seguirá siendo inspiración para sus sueños de unos EE.UU. más justos, libres del racismo y la discriminación racial, del odio al extranjero y la inequidad social.

Será otra batalla larga y compleja. Habrá que abordarla con sabiduría y firmeza. Pero debemos avanzar con confianza y optimismo. En primera fila estarán los Cinco Héroes, prueba insuperable de fidelidad, inteligencia y altruismo. Y con nosotros irán otros, como Lenny, el Sexto Héroe de esta historia.  

 

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