Sergio Vitier

“La mejor música que hago es para mí”

Eyder La O Toledano • La Habana, Cuba
Fotos: Cubadebate y Yander Zamora
 

Sergio Vitier, considera que el mejor lauro es el reconocimiento de sus colegas músicos y del pueblo, pero se siente sumamente estimado por el hecho de compartir el Premio Nacional de Música 2014 con Leonardo Acosta, un hombre que admira por sus cualidades humanas y como músico, para él uno de los más grandes en la historia de esa manifestación en la Isla y del cual también aprendió.

Ahora Vitier, uno de nuestros memorables demiurgos sonoros en el audiovisual cubano, está inmenso en un proceso de creación, siempre lo está, es un obsesionado que no renuncia a su guitarra para soltar notas imaginadas, a las que aún no corresponde dramaturgia, pero que guarda y atesora, en su memoria o en algún papel pautado.

Junto a su esposa, quizá su más fiel admiradora como músico, el compositor de piezas entrañables como En silencio ha tenido que ser, ahora se adentra en un en ensayos con la Sinfónica Nacional para un concierto de cierre de año y saludar el alto y merecido galardón que se confiere en el país a los músicos.

Imagen: La Jiribilla
Sergio Vitier en el programa televisivo Con dos que se quieran
 

Dicen que atesora muchos premios, pero este es el más importante que se confiere a los músicos cubanos, por lo que entraña un significado especial, ¿lo es también para Sergio Vitier?, ¿siente que lo ha logrado casi todo o es el inicio de una nueva etapa?

El premio es importante porque hay tres potencias musicales en el mundo, EE.UU., Brasil y Cuba. Sin duda, los más influyentes en el siglo XX y lo que va del XXI. En nuestro país hay muchos músicos buenos y colegas que se merecen este premio. A mí me estimula mucho que me lo hayan dado junto a Leonardo Acosta, una figura muy importante en mi vida, lo conozco y soy su amigo desde que empecé en este mundo, es un gran músico y nos ha enseñado a todos, aunque no fue mi maestro oficial. A propósito de maestro le dedico este lauro también a Leo Brouwer, una persona fundamental en mi vida y en mi formación.

Por otra parte, nunca nadie lo logra todo, yo nunca me hago cálculos, ni propuestas ni proyectos, la palabra proyecto me molesta mucho, yo hago música. Cuando me siento inspirado para hacer música, sino me siento inspirado no hago nada, prefiero el silencio, e incluso hay veces que la música me la imagino y no la escribo, porque me basta con imaginármela, con soñarla, porque todo arte siempre tiene un margen de lo desconocido, de sueños. Solamente escribo música, y he escrito mucho, cuando ya no puedo más, tengo necesidad y varias ideas, escojo una.

Cuando comenzaron a utilizarse las grabadoras portátiles, hubo músicos que se las compraron por si aparecía una idea de momento grabarla; siempre me negué a eso, es importante que uno se olvide de muchas ideas para quedarse con la que al final, por decantación, se queda. La mente es más sabia que una grabadora.

Yo he tenido reconocimientos más importantes, que es el de los propios  músicos y el del pueblo, también fuera de Cuba, que han aceptado siempre con gusto mi trabajo, no me puedo quejar, han sido amorosos conmigo, es así. El artista no trabaja para reconocimientos, el reconocimiento viene y uno lo agradece.

Usted, con su música, ha dejado una huella memorable en el cine y la televisión, un proceso creativo complejo si se tiene en cuenta que es por encargo, ¿esas musas inspiran igual a Vitier como cuando hace música por placer, divertimento, a partir de una idea soñada, hija de su espiritualidad?

La música más importante que he hecho no es para cine ni para televisión, es la que hago para mí. El cine como medio me ayudó mucho desde el punto de vista de estructurar la música, fue una escuela, ahí estudié con Leo y Federico Smith, pero sobre todo con Leo.

A veces para una película, hablando musicalmente, uno no hace muchas cosas que tenía en la mente o ya escritas, como las producciones cinematográficas tienen recursos para grabar con orquesta, pues uno las cuela y funciona, otras veces no, es resultado de una forma de inspiración de sí misma, de la imagen de la música. También, tuve ocasiones que piezas que uno no ha tocado, pero tenía en mente o en el subconsciente vieron la luz gracias al cine y las series de televisión. Por ejemplo, hay una obra que le hice a mi esposa, se llama “Liliam”, y se utilizó en el filme Capablanca, es el tema de la cinta, pero yo se lo había compuesto, lo que pasa que con la película tuve la oportunidad de grabarlo, tenía una gran orquesta. Otros momentos no han sido así, he tenido que hacer las cosas en función, totalmente, del trabajo.

La música incidental existe desde la época de los grandes maestros, por ejemplo desde Bach y otros que tenían que hacer una misa todas las semanas para comer, eso no es nuevo, es muy anterior al cine y la televisión.

Imagen: La Jiribilla

Es un artista hijo de dos grandes de las letras y la cultura cubanas, ¿cómo incidieron sus padres, Fina y Cintio, y el ambiente hogareño, en el hoy músico y compositor?

Papá era un excelente músico, violinista profesional, con un nivel tremendo, pero no se dedicó. Mamá tiene un oído que yo lo quisiera para un día de fiesta, posee una musicalidad increíble, ella fue la que me enseñó el espíritu de la música. Mi abuela materna era una pianista excelente y profesional. Mi tío materno, Felipe Dulzaides, jazzista y profesor de música, en fin la música estaba en casa por todas partes desde pequeño, una gran discoteca con todo tenemos desde Palestrina hasta lo más popular.

Hay creadores que se sienten deudores o influenciados por tal o más cual autor, compositor, etapa de la música universal, ¿sucede igual con Sergio Vitier o se permea de todo y de todos, sin rendirle demasiado honores?

Es muy difícil, porque a uno lo influencia la música popular, el jazz, la vieja trova, el filin, la religiosa afrocubana, Wagner, Bach, Heitor Villa-Lobos, Leo, es una gama tan grande, son músicas y autores que uno ama. No me considero seguidor de ningún músico, no porque haya luchado por ser original, yo escribo la música que me da la gana, que siento en un momento, no me hago un plan o un anteproyecto que diga: “voy hacer tal estilo”. 

Cuando era estudiante sí había que hacerlo, tenía que escribir una obra al estilo de Schumann, del contrapunto primitivo, Palestrina, ejercicios pequeños de clases, fuera de eso, nunca me he considerado seguidor de ningún músico, no es que me crea más original que nadie, pero hago la música que tengo ganas de hacer.

Por su amplio recorrido en la música cubana, sus aportes, su conocimiento teórico y prácticos de la manifestación toda, desde la llamada culta, la contemporánea y la popular, ¿qué consideraciones tiene sobre lo que se hace en materia musical en el país?

En el país hay grandes compositores de la música clásica y contemporánea, jóvenes y no tan jóvenes, que no son famosos, ni les interesa ser famosos, está el caso, por ejemplo, de Juan Piñera, un gran compositor, de Roberto Valera, hay varios, de esa generación. Si vas al ISA te darás cuenta que hay muchos que son tremendo músicos.

Y en la música popular pasa lo mismo, lo que tampoco se conocen, nosotros sabemos  de las orquestas más famosas que salen por la televisión, algunas son buenas y otras son muy malas, igual que los cantantes. Este país está lleno de músicos que incursionan en lo popular y tradicional maravillosos, y en provincia por favor al igual que en La Habana sobran. Entre lo que corren la suerte de salir por televisión los hay muy buenos, ahí está Adalberto Álvarez, o el legado del difunto Juan Formell, pero hay muchas cosas que se hacen  que siempre son desconocidas porque Cuba no tiene capacidad económica para poder cubrir toda esa gama enorme de música, en todos los géneros, incluyendo el campesino, la cancionística…, que se produce.

Es muy difícil establecer un control de eso, de la calidad, de jerarquizar las obras realmente  importantes, porque el hombre así como tiene una tendencia a la creación también posee una tendencia al mal gusto enorme. Una cosa que se llame popular no significa que sea bueno, puede ser malo. O ser muy buena y ser ignorada y eso ha sucedido a lo largo de la historia del arte, están los grandes genios ignorados que después el tiempo los ha salvado, aunque algunos se han perdido.

¿Tiene Vitier alguna pieza compuesta a la cual prefiera más que a todas?

Con eso pasa como con los hijos, uno lo quiere a todos igual, no tengo respuesta para eso, casi siempre uno prefiere lo último que hizo, aunque no sea lo mejor.

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