El peso de la Historia y la subversión
del arte

Virginia Alberdi • La Habana, Cuba

Fue una de las más concurridas inauguraciones de fin de año. Y también la más desconcertante. En la galería Villa Manuela, de la UNEAC, El peso de la Historia / 9 Leyes, de Reynier Leyva Novo, colocaba en la pared una serie de rectángulos entintados. Cada imagen era la ausencia de la imagen, el horror vacui absoluto.

Imagen: La Jiribilla

¿Una broma estupenda? Es posible. ¿Homenaje a la abstracción? Quizá. Pero el autor nos lleva por un camino explícito al fundamentar la exposición de manera tal que no solo cuenta la imagen sino el aparato textual / conceptual que la sustenta.

Así Novo nos explica que cada rectángulo corresponde al resultado de la aplicación de un programa informático denominado Ink (tinta, en castellano) en el    que trabajó técnicamente Ariel Chávez.

El catálogo describe lo siguiente: “Ink es un software para calcular el área, volumen y peso de la tinta en documentos manuscritos o impresos. El programa realiza análisis que demandan cómputo y precisión avanzados, entre ellos la definición de la profundidad estimada de la tinta en el papel y su densidad. De esta forma, a partir de los documentos digitalizados y el resultado de los cálculos anteriores, la herramienta permite realizar el peso de la tinta, el cálculo de la superficie que ocupa y su volumen. En este caso ha sido aplicado sobre un conjunto de leyes establecidas durante los primeros años del período revolucionario y sus modificaciones actuales como parte de la reforma social y económica aún en curso”.

Independientemente de la imprecisión terminológica de las palabras finales de la explicación —el proceso de cambios excluye a propósito el término reforma para evitar semejanzas con otras realidades y el énfasis del reordenamiemto pasa por lo económico—, no cabe duda que el artista enfoca su ingenio hacia la necesidad de pensar la Historia más  reciente más allá del arte.

Las cinco primeras leyes representadas nos remiten a la esencia misma de la nueva legalidad que acompañó el parteaguas del triunfo de enero de 1959: reforma agraria, nacionalización, expropiación de empresas extranjeras (en su mayoría norteamericanas), educación extensiva y gratuita y Reforma Urbana. Las cuatro restantes se ubican en tiempos recientes y apuntan hacia la actualización del modelo y la atemperación a nuevas e ineludibles realidades: despenalización del dólar, migración, vivienda e inversión extranjera.

La muestra presenta un final abierto: el presunto distanciamiento y la fría referencia a los resultados del programa informático no revelan jerarquías, salvo la que se induce de la continuidad de un proceso histórico todavía en marcha. Dicho de otra manera, las áreas y volúmenes de tinta de cada documento no guarda relación directa con su peso histórico concreto ni con las huellas que dejan en la vida material y la subjetividad de los cubanos.

Novo alguna vez trató de captar lo incapturable, la memoria olfativa de ciertos acontecimientos épicos o históricamente relevantes. Con esta muestra de ahora, vuelve a alinearse en una conducta estética que subvierte los códigos artísticos con una intención conceptual que revela ingenio y agudeza,  y remueve las bases de la apreciación del espectador. Algo para aplaudir aunque se eche de menos una mayor madurez en la perspectiva que asume. Porque para abordar la Historia, el Arte debe tener un peso mucho más específico.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato