René de la Nuez

Adiós a uno de los padres de la caricatura cubana

La Jiribilla • La Habana, Cuba
Imágenes de Archivo

Murió René de la Nuez, uno de los padres de la caricatura cubana, el más popular, quizá; el creador de El Loquito, el simpático personaje de la nariz de cucurucho y sombrero hecho de papel periódico, que con tanta lucidez eludió los silencios a los que estaba sometida la prensa cubana durante la dictadura de Fulgencio Batista, y se inscribía de esta manera en la mejor tradición de la caricatura política de nuestro país.

Imagen: La Jiribilla

Con más de 50 años ligado a la afanosa búsqueda del humor en las esquinas del mundo, su ciudad y su gente de la Nuez creó más de 80 mil caricaturas y dibujos, obra que lo situó entre los cien mejores caricaturistas del orbe, según numerosas encuestas internacionales.   

Aunque su intenso trabajo lo llevó a merecer numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2007, condecoraciones como la Distinción Raúl Gómez García en 1982 y la Medalla Alejo Carpentier en 1988, y distinciones como la que le hiciera la Universidad de Alcalá de Hernares (España) al delcararlo Profesor Honorífico de su Cátedra de Humor, nunca perdió el entusiamo de la creación, el placer de dibujar con bambú, palitos de chino los llamaba, masticar sus pinceles por el cabo, y con ese supuesto destrozo trazar las líneas de sus criaturas, para que siempre parecieran hechas por un niño. 

La prensa periódica cubana, desde antes de la Revolución, tuvo en él a uno de sus más eficaces caricaturistas pues supo nutrir sus creaciones de la sabia popular y las urgencias de cada uno de los momentos en los que debió enfocar su trabajo. De igual manera la prensa mexicana también pudo contarlo entre sus más constantes colaboradores, principalmente el rotativo Por esto, órgano con el que trabajó por más de 40 años.

La cotidianidad, con sus matices, fulgores e incongruencias, le ofreció el mayor nicho de inspiración, de ahí que sus dibujos quedaran recogidos posteriormente como testigos de cada tiempo en numerosos libros, entre los que destacan No hay deuda que dure cien años ni América que la resista, Cuba sí, Allí fumé, El señor de la guerra, Cuba 25, Una nube de ideas, El humor Nuez-tro de cada día, Satirichacha y otras cosas (con textos de su esposa Pucha), La Piedra en el camino, Los monstruos de la globalización neoliberal, Cuba Bici y Humor amargo. La aldea global.

La doctora y crítica de arte Adelaida de Juan escribió sobre la trayectoria de René de la Nuez: "décadas de trabajo hacen que su obra constituya un hito notable en la historia visual cotidiana del país", mientras que el periodista Pedro de la Hoz apuntaba que  "el ingenio de la mano de la sencillez y el talento asistido por la sensibilidad hicieron el milagro: un humor artísticamente implacable y políticamente demoledor", en un dossier con el que La Jiribilla celebró los 50 años de vida del Loquito, su criatura más importante.

De la Nuez confesó alguna vez que cuando tenía un dibujo en la cabeza, lo iba pensando por mucho tiempo hasta que nacía en el trazado distraído de su dedo. Nosotros solo podemos agradecerle estas "distracciones" que nos aguijonearon la conciencia desde el humor y pusieron siempre a prueba nuestra capacidad de "mirar" a nuestro alrededor. 

 

 

 

 

 

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