Para defender la humanidad

Remberto Febles • La Habana, Cuba

Redes, navegación e intercambio…

Una red, además de un concepto o un campo del ciberespacio, es hoy una dimensión comunicativa capaz de alcanzar e influir en las áreas más sensibles del ser humano. El mundo, en conexión global desde hace más de dos décadas, se ha redibujado en comunidades que trascienden los límites geográficos, culturales y políticos. Incluso las lenguas se han modificado en pos de conseguir una comunicación concreta, directa y emotiva. En redes como Facebook, Twitter, YouTube o Google+, los símbolos muchas veces sustituyen la palabra en expresiones universales, las imágenes descubren rostros, hablan de seres congregados en lugares disímiles del planeta, exhiben sitios y muestran realidades inmediatas. La humanidad actual, mediante las redes comparte su existencia, se comunica en tiempo real y vive…

¿Y acaso estos no son instintos elementales de los hombres y mujeres cualquiera que sea su raza o lengua? La novedad en esta forma de comunicación —si es que a estas alturas resulta novedosa—, radica en el soporte de los contenidos; y, mediante la cibernavegación, facilita la expansión e intercambio de todo lo que sea convertible en digital desde la experiencia humana.

Hablamos, sin duda, de ejercicios ancestrales y por ende vitales que el hombre ha conseguido montar sobre la más novedosa plataforma comunicativa: Internet. Así, hemos sido lanzados hacia un nuevo estilo de congregación para la transmisión multilateral de experiencias, con la posibilidad de modificar nuestro entorno mediante el pensamiento y la convocatoria.

Hasta hace apenas medio siglo ese ejercicio requería del hombre en presencia y en presente, o al menos exigía una publicación impresa con su correspondiente ciclo de expansión; hoy, para hacer escuchar nuestras voces podemos acudir a las redes mediante un ordenador, Tablet o teléfono celular, sin necesidad de grandes desplazamientos físicos; hoy, el mundo es capaz de convocarse en pleno ante cualquier atrocidad o de admirarse ante un gesto de bondad; en cualquier instante un hombre es capaz de generar una matriz de opinión y arrastrar comunicativamente a miles de otros hombres; en cualquier minuto podemos exhibir desde lugares recónditos las más sublimes creaciones artísticas.

Las redes son, desde hace más de una década, lugares comunes para el hombre. Es por ello que, en todas partes, han surgido comunidades de distintas orientaciones que expresan sus puntos de vistas sobre la actualidad política, social y cultural. Cuba no está exenta de tal realidad. A pesar de las limitaciones en materia de conectividad, dentro y fuera del país los cubanos logran navegar y compartir experiencias personales y colectivas, sobre todo en redes como Facebook, mediante las Intranets o incluso a través del correo electrónico. Sectores como Infomed (red médica), y otras instituciones, logran generar vínculos relativamente estables entre ellos y los usuarios, para ampliar así la ciberfamilia, desplazando cada vez más los medios de comunicación tradicionales.

Los artistas, intelectuales e interesados en el campo cultural tampoco están ajenos de esta realidad. El número de visitas a portales y revistas digitales es significativo. Cubarte, La Jiribilla, Cubaliteraria, El Caimán Barbudo, Claustrofobias, Casa de las Américas, entre otros, dan fe de ello.

Creación y pensamiento cultural, en defensa de la humanidad

Quizá, una de las formas más notables de intercambio en el ciberespacio dentro y fuera de Cuba, radica en la posibilidad de compartir desde una plataforma intelectual, materiales artísticos e informaciones que propicien irradiación sobre nuestro entorno social y que estimulen el debate, mediado por un clima de fraternidad entre seres que puedan estar en cualquier latitud. “La cultura”, desde esta perspectiva, es entendida entonces como lengua común o código de barra para acceder a la comprensión del mundo actual, y “la creación” como frente ante el desgaste de nuestros bienes y la apatía del espíritu, tan generalizada por estos días gracias al consumo de productos con poca valía estética.

Desde el año 2004, y por iniciativa de intelectuales mexicanos en oposición a las atrocidades cometidas por el gobierno de los EE.UU. en las guerras contra países del medio oriente, surge La Red de Redes "En Defensa de la Humanidad", una comunidad que, desde Cuba, aglutina a cientos de artistas e intelectuales de muchas partes del mundo, con el fin de pronunciarse en defensa de un planeta para todos, una economía emancipadora y solidaria, por la soberanía y la legalidad internacional, la unidad en la diversidad cultural, el conocimiento y la participación, la veracidad, la pluralidad informativa, la memoria y la paz.

Esta Red tiene un carácter y estructura internacional, horizontal y transversal. Acoge en su seno no solo a escritores o artistas, también forman parte de ella académicos, abogados, maestros, economistas, ambientalistas, religiosos, científicos, estudiantes, deportistas, campesinos, trabajadores, movimientos sociales, medios de prensa alternativos, y todos aquellos que se sienten comprometidos con una causa en defensa de la humanidad. Por otra parte, establece vínculos de colaboración con numerosas redes y campañas, e intercambia ideas y coordina acciones mediante la participación en Foros Sociales y otros espacios de concertación sociocultural.

Pero, entender esta organización que —se expresa en Red— como simple administración y publicación de materiales culturales, mediante un portal y gracias a sus colaboradores, sería limitar el alcance de un fenómeno que va más allá de tal acción; sería enclaustrar un hecho que sobrepasa los límites conceptuales de una red, convertida ya en lo que he mencionado antes: una plataforma comunicativa y de intercambio, con objetivos concretos sobre ejes temáticos trascendentes para el mundo actual y futuro.

El proyecto, desde dicha plataforma, no solo posee una proyección que implica el acontecer relacionado con sus miembros por el mundo, también se retroalimenta e intercambia con procesos creativos y sociales gestados tanto en el interior como en las grandes urbes de nuestra Isla, siempre que estos aporten una nueva mirada a la expresión cultural.

Muestra de ello son las relaciones que posee con organizaciones como la Asociación Hermanos Saíz, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Brigada de Instructores de Arte José Martí, y medios como las revistas Temas, La Jiribilla, El Caimán Barbudo, entre otras instituciones y órganos de prensa, con quienes mantiene un diálogo constante para la revitalización de sus objetivos, y para favorecer las múltiples posibilidades que arroja el intercambio entre numerosas voces, sin actitudes egocéntricas y aisladas como fincas dentro de la Isla.

Desde la veracidad y el gesto honesto, un hecho artístico, nunca mediado por falsos intereses comerciales, puede enriquecer nuestra memoria intelectual, ofrecer espacio a la participación, a la diversidad y generar paz a los individuos.

Divulgar procesos que consigan tales fines, enaltece la capacidad de convocatoria y hace girar la mirada envilecida de quienes ruedan por el planeta sin atender el deterioro de la tierra que pisan, y sin juzgar temas tan sensibles como la destrucción de nuestro patrimonio tangible e intangible.

La Red de Redes comparte lo universal sin desdeñar las particularidades de nuestra tierra y de Latinoamérica, porque lo universal es, sobre todo en el terreno de la cultura, la expresión de cientos de detalles.

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