Aragoneando

Thais Gárciga • La Habana, Cuba

Rafael Lay (hijo) es el actual director de la septuagenaria Orquesta Aragón que recién celebró su aniversario 75. Cuando conversamos sobre las melodías que la dieron a conocer en Cuba y en el mundo, prefiere identificarlas como música auténticamente cubana, en vez de música tradicional. Para él ese adjetivo es un término asociado a la senectud y a tiempos pasados si se menciona en el ámbito sonoro.

De igual manera alude al son, el danzón, el bolero, el chachachá como valores de la cultura, o géneros que han trascendido en el tiempo. Ritmos que varias décadas atrás hicieron famosos a quienes les precedieron en la legendaria agrupación fundada por Orestes Aragón.

Imagen: La Jiribilla

¿Cuánto pervive de las primeras generaciones en la actualidad y cuánto hay de estos tiempos en la agrupación?

Conservamos el espíritu y la identidad de la orquesta. Tratamos de tocar los temas clásicos lo más fielmente posible a cómo fueron interpretados en sus inicios. El sonido identitario que ya el público tiene como referencia intentamos transmitirlo cada vez que estamos en el escenario.

Después de 75 años la orquesta ha pasado por infinidad de momentos en la historia musical del país, modas, ritmos cubanos y foráneos. Lo interesante es que hemos podido absorber de todos ellos y los hemos adaptado a nuestras posibilidades sonoras e instrumentales. ¿Cuánto influyó su padre para que usted eligiera ser músico de la Aragón?

Él deseaba que la sucesión fuera lo más cercana posible a los miembros de la agrupación. Al compartir lazos familiares entre los integrantes se garantizaba mucho más el interés y el cuidado de la orquesta.

Hemos visto músicos jóvenes en la orquesta, ¿cómo se ha producido la incorporación de las nuevas generaciones y cuánto le han aportado a “la charanga eterna”?

Esta es una agrupación donde los miembros permanecen regularmente por muchos años. Varias generaciones la hemos integrado y cada uno le ha aportado sus conocimientos y experiencias. Los músicos se caracterizan por tomar a la orquesta como algo propio, y resulta muy difícil cada vez que sustituimos a alguien. Casi nunca lo pensamos porque realmente el grupo es muy estable. Cuando lo hemos tenido que hacer casi siempre es alguien allegado a nuestro entorno y conoce el trabajo, algunos han sido familiares, hijos de los propios músicos.

La gente se acostumbra a un tipo de intérprete. Suele suceder que cuando se cambian los cantantes y entran otros es difícil que el público comience de nuevo a adaptarse. Nosotros hemos logrado establecer un sonido grupal, eso nos ha ayudado mucho, continuar con el sonido orquestal y las voces a coro: dos o tres voces al unísono.

Desde que los jóvenes se incorporan comenzamos a trabajar con ellos, entonces se dan cuenta de cuál es el secreto. El propio trabajo te va indicando el camino a seguir. Con la experiencia del día a día se van adaptando y conociendo.

En Radio Progreso tenemos un programa —Alegrías de sobremesa— que grabamos dos veces al mes. Esta labor en la radio nos ayuda a refrescar en la memoria temas que hace tiempo no tocamos, porque tampoco ensayamos tan seguido.

¿Cómo funciona la dinámica de trabajo en un periodo anual?

Tenemos cinco o seis giras internacionales como promedio en el año, alrededor de cuatro meses en total. Cada una puede ser de un fin o tres fines de semanas, quizá diez días. El resto la pasamos aquí participando en fiestas populares, en giras por el país cuando nos invitan, en alguna fecha cerrada. En La Habana participamos en los bailes del Salón Rosado de la Tropical.

En estos últimos seis meses, a partir de los carnavales y una gira que hicimos por los barrios de la capital, tal parece que el público ha redescubierto a la Aragón; quien no tenía referencia, quienes no han tenido oportunidad de vernos. Hemos grabado varios programas en la televisión, el Canal Educativo ha hecho muchas grabaciones de la orquesta.

Felizmente he sentido mucho apoyo para el 75 aniversario en cuanto a la divulgación pues ha sido muy buena, por parte de la televisión también. Tuvimos hace poco un concierto en la Plaza de San Francisco de Asís con el maestro Enrique Pérez Mesa y la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Esta es nuestra tercera colaboración con ellos.

Imagen: La Jiribilla

¿Tiene peñas?

Lo hemos intentado, pero no se han podido mantener. Las giras internacionales compiten con la cartelera de estos lugares. Luego, el público tiene cierta sistematicidad, si cambian la orquesta que se va a presentar entonces las personas se van, y ese no es el objetivo. Nos han propuesto presentaciones en El Sauce, todavía no lo hemos hecho. Los que asisten allí no son los mismos que van al Salón Rosado, sería abrirnos a otro público, buscar otros escenarios.

Además tenemos presentaciones en sitios turísticos, con otras características, más bien dirigidas a extranjeros.

¿Han colaborado con otros grupos de música, orquestas, artistas, etc…?

Las colaboraciones han sido con solistas. La contabilidad de nuestros más fervientes seguidores estima que más de 120 solistas han estado acompañados por la Orquesta Aragón. Interpretan temas suyos y nuestros.

Se ha dado el caso de algún productor foráneo que nos busca específicamente para interpretar un tema con nuestra sonoridad, con el sello de la Aragón, eso nos pasa muy a menudo. Vienen de todas partes, de África, EE.UU.

¿Tienen un repertorio definido en cada presentación, temas que no puede dejar de tocar?

Hay un repertorio clásico, alrededor de 30 canciones, bien conocido en buena parte del mundo. En los espectáculos te puedo interpretar cuatro, casi siempre empiezo con uno de ellos. Por otro lado, el repertorio activo ronda las 80 o 90 canciones. Por supuesto introduzco números actuales.

Imagen: La Jiribilla

La orquesta ha logrado mantener un sello sonoro distintivo en el repertorio musical cubano, a pesar de los cambios vertiginosos que se suceden en el ámbito musical a causa de nuevas tendencias, géneros, fusiones y el impacto tecnológico en la industria musical en términos globales.

La palabra tradicional no me gusta. Yo hablo de géneros cubanos que han trascendido en el tiempo. Cuando mencionas la palabra tradicional se asocia a un significado antiguo.

Una cosa es hablar de valores de la cultura cubana, lo prefiero a tener que usar la palabra tradicional. ¿A partir de cuándo se empezó a aplicar? ¿Cuál es el momento en que un género pasa a ser tradicional o hasta qué punto lo es? ¿Qué tipo de música es tradicional entonces? Aquí hay orquestas de más de 40 años y nadie dice que su música es tradicional. Cuando la Orquesta Aragón se fundó nadie hablaba de eso, era música auténticamente cubana, nada más.

En su repertorio defienden el son cubano, el chachachá, el bolero, el danzón, y han convertido en verdaderos hit-parade las letras de “El bodeguero”, “Pare cochero”, “Sabrosona”…, aunque cada vez menos se disfrute al estilo “Suavecito”. Tampoco soslayan explorar con otros géneros.

Todavía se componen sones y chachachás. Se versionan temas que adquieren otra connotación cuando son interpretados a nuestra manera y llevados a nuestro formato.

Hemos tocado el charlestón, rock and roll, siempre en formato charanga. Aprovechábamos la ritmática, la base: piano, bajo, percusión. Aunque no tengas batería, ni trompeta, ni saxofón, puedes interpretar estos géneros. En la década prodigiosa se hicieron versiones de los combos españoles, con el mozambique, el pilón, el casino. La orquesta siempre ha estado al tanto de los ritmos que suenan en el momento.

Luego de 75 años todavía preservan el formato charanga desde el punto de vista orquestal, ¿hasta el presente han realizado algún cambio instrumental que influyera en la sonoridad que han mantenido durante tantos lustros?

Hemos tenido los mismos instrumentos desde el principio. Durante un tiempo utilizamos un sintetizador, sin embargo, a una parte del público no le gustó mucho ese experimento.

En los años 90 incorporamos algunos metales en los conciertos.  Irakere nos invitó a un concierto e integramos sus metales a unos temas nuestros. Luego en la televisión utilizamos los de NG la Banda. Hay muchos comentarios del público que dice que nos oímos mejor en vivo que en el estudio.

¿Qué proyectos tienen para el 2015?

Se montaron dos nuevos temas que saldrán en el próximo disco: “La gata del segundo piso” y “El desorden”, son de autores jóvenes. Ese álbum debe salir este año y se va a titular Aragoneando. Hay varios invitados: la soprano Bárbara Llanes; El Lele (padre), cantante; el trompetista Robertico Valdés que tocará un tema de Ignacio Piñeiro. La idea es acompañar a solistas que interpretarán temas clásicos de nosotros con los arreglos originales. Incluso hay un número con fragmentos de rap.

También vamos a estrenar videoclips. El último que hicimos fue en 2001. Aspiramos a insertarnos en otros espacios, como en El Sauce, que ya mencionaba, para atraer a otro tipo de público; queremos que nos vean en vivo y entren en contacto directo con nosotros. Luego de un espectáculo se nos han acercado personas de 40 años a decirnos que era la primera vez que nos oían.

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