Piñera en México[1]

Lucila Navarrete Turrent • Mexico, México

El grueso de publicaciones literarias y periodísticas de Virgilio Piñera entre 1937 —año de aparición del poema “El grito mudo”— y 1970 —año de la edición argentina de El que vino a salvarme—se concentran en Cuba y Argentina. Estos 33 años de publicaciones en vida del autor de Las furias responden fundamentalmente a los dos espacios geográficos que él eligió para su (a)sociabilidad artística, lo que conformó así un “cuerpo textual elaborado desde un ojo narrador situado en el borde cuestionador de ambos sistemas.”[2] Exceptuando la publicación de algunos de sus cuentos en las revistas extranjeras Les tempsmodernesen 1957, OdysseyReviewen 1962 y Les lettresnouvellesen 1967-68,[3] las batallas estéticas de Piñera se libran especialmente en La Habana y Buenos Aires.

Cuando aparecieron las obras Muecas para escribientes y Un fogonazo en 1987 en Cuba,[4] asistimos claramente a un parteaguas. Después de un largo olvido del autor, que se remonta a los años de censura cultural de los 70, la aparición de estos libros de relatos, que Virgilio dejó preparados antes de morir, no sólo hace justicia a esta figura tan poco comprendida en vida, lo encausa tambiénhacia una favorable diseminación de su obra en el extranjero.Tan sólo un año después, sale Cold Tales en los EE.UU.,primera edición en lengua inglesa de un libro de Piñera, con una introducción de Guillermo Cabrera Infante.[5] Posteriormente se traduce al inglés, francés, portugués e italiano, y cobra presencia en editoriales españolas como Alfaguara y Tusquets, así como en las mexicanas Vuelta, Lectorum y CONACULTA.

Imagen: La Jiribilla

Piñera se inauguraen México casi imperceptiblemente. La primera noticia se remonta a 1986, cuando el investigador sobre sexualidades y literatura, Daniel Balderston, participa en la revista de la Universidad Veracruzana, Texto Crítico, con un ensayo sobre “El álbum”.[6] La segunda y más importante toma lugar con la publicación de la primeraantología de teatro hispanoamericano dedicada exclusivamente al Absurdo. Preparada y anotada por Howard Quackenbush en1987,[7] Piñera figura conDos viejos pánicos, otrora Premio Casa de las Américas (1968), que a juicio del compilador representa una evidente aportacióna la configuración de un teatro del absurdo de corte hispanoamericano, a diferencia de otros autores y obras que considera reelaboraciones de la forma europea del absurdo.

Tendrán que transcurrir, sin embargo, unos cuantos años para que el autor cubano obtenga su carta de naturaleza mexicana. Es a partir de mediados de los 90 que protagonizan dicha hospitalidad las editoriales independientes Vueltay Lectorum, así comola institución estatal el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).

El año 1994 es paradigmático. Ve la luz un libro que será de consulta obligada para lectores y estudiosos de la obra de Piñera: Poesía y Crítica,[8] bajo el sello de CONACULTA, en la colección “CIEN del Mundo”. El proyecto fue propuesto por Antón Arrufata la Dirección General de Publicaciones de la prestigiosa institución gubernamental, y fue inmediatamente aceptado. Arrufat señala haber escogido la crítica “por la sencilla razón de que nunca se había recogido tan siquiera una parte (…), y la poesía, por ser una zona de su obra poco considerada, y que me parece esencial.”[9] El autor de La caja está cerrada eligió y envió los materiales. La edición consta de 49 poemas y 27 ensayos. Una primera sección corresponde a los poemas que aparecen en la antología personal de Piñera, La vida entera (1969), y una buena parte a los que conforman el libro póstumo Una broma colosal (1988).

El año 1994 es paradigmático. Ve la luz un libro que será de consulta obligada para lectores y estudiosos de la obra de Piñera: Poesía y Crítica,bajo el sello de CONACULTA, en la colección “CIEN del Mundo”.

La importancia de esta sección estriba en presentar una trayectoria poética ampliaque da a conocer a Piñera como poeta fuera de Cuba, con credenciales de alto valor. La segunda sección, la “Crítica”, hará de este libro una referencia simiente para los estudios piñerianos, por tratarse de la primera y última compilación ensayística registrada a la fecha, a pesar de la vasta trayectoria periodística del autor y de la vital importancia de esta reveladora zona que brinda especial luz sobre el resto de su obra. Arrufat señala en el prólogo que “Poesía y crítica ofrece al lector la oportunidad de conocer dos vertientes actualmente poco conocidas de la personalidad artística de Piñera. Y contribuye, por tanto, a completar la imagen de su creación.”[10] Relevante señalar además que en 1994 se publica en Cuba Virgilio Piñera entre él y yo,del mismoArrufat,[11] obra que oscila entre las memorias y el ensayo, y que acompaña el proceso de aparición de Poesía y Crítica. En buena medida Arrufat reproduce muchos párrafos de su libro en el prólogo alde Piñera, contribuyendo así a una caracterizaciónde la vida y la obra de su amigo para tierras extranjeras. Resulta sin embargo lamentable que la edición omita referencias a la procedencia y contexto de producción del material. Probablemente estos descuidos, no menores, se debieron a la premura con la que se preparó el libro. Para cualquier estudioso se trata de una edición incompleta.

En 1994 también sale a la luz en México El no.[12]Aunque cuatro años antes Letras Cubanashabía hecho posible la salida delTeatro Inéditode Piñera,[13]en el que se incluye esta obra, así como Niñita querida, Una caja de zapatos vacía, Ejercicio de estilo, Tema: Nacimiento de palabras, y El trac, la publicación de El no editada por Vuelta y Ediciones Heliópolis, tiene su origen en la circulación de un mecanuscrito que el director y actor teatral cubano Vicente Revuelta había llevado a México para una puesta en escena en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el año 92. Dicho mecanuscrito había circulado anteriormente en Cuba como samizdat, según señala Ernesto Hernández Busto, escritor cubano que por entonces estudiaba filosofía en la UNAM, y a su vez obtendría copia de dicho documento por su amistad con uno de los actores dirigidos por Revuelta.[14] Hernández Busto colaboraba entonces con regularidad en Vuelta,la revista de Octavio Paz. Fue el entonces joven escritor quien propuso y prologó esta edición que a la fecha ha sido exitosa.[15]

A estas dos publicaciones se añade la valiosa y poca mencionada aparición del número 22 de la revista Biblioteca de México, perteneciente al CONACULTA, donde, bajo la rúbricade “El eterno retorno de lo nuevo”,reflexionan investigadores como Juan Villoro, Carlos Monsiváis, Roberto González Echevarría, y otros allegados a Piñera, sobre figuras disímiles aunque de iconoclastía equivalente como Pablo Picasso, Salvador Novo, WitoldGombrowicz y Virgilio Piñera.[16] El dossier fue propuesto por Hernández Busto, y en él se publicaron poemas inéditos: uno de 1942, “Las plañideras”; otro escrito en Buenos Aires en 1955: “El fondo”. Asimismo leemos “El oro de los días” (1945), intitulado ahí “¿No es por esas ventanas…”, así como su “Memoria de Buenos Aires”, y una breve selección de cartas cruzadas entre Piñera y María Zambrano y Piñera y Gombrowicz. Con artículos varios participan Roberto Pérez León, Ernesto Hernández Busto, y el gran amigo de Piñera, Humberto Rodríguez Tomeu(quien falleciera ese mismo año en la capital argentina).

También en 1994 sale un ensayo de Enrico Mario Santí en Vuelta, en el que presenta un amplio perfil bio-bibliográfico del autor.[17]

En 1995, ediciones Diana publica Muecas para escribientes, en el que se incluyen los dos libros de relatos póstumos, tal como habían aparecido en Alfaguara cinco años antes. La edición por lo demás, es austera.

Después de las iniciativas de Arrufat y Hernández Busto, la editorial independiente Lectorum asume las riendas de la divulgación de la obra de Piñera en tierras mexicanas a partir del año 2002. Esta pequeña editorial ha difundido a tres cubanos tan disímiles como Alejo Carpentier, Miguel de Carrión y Piñera. Porfirio Romo, su director y fundador asumió los riesgos de publicar una obra “inexplicablemente desdeñada”[18] como la de Piñera, para lo cual inició una serie de diálogos con personalidades de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba para la coedición Lectorum/Unión de las novelas Presiones y diamantes y Pequeñas maniobras,[19]publicadas antes en Cuba en 1963 y 1967 respectivamente. Si bien, la edición mexicana reproduce la de Alfaguara de 1986, sin prólogo ni notas introductorias, su diseño de interiores y de portada fue realizado exclusivamente para esta versión por el artista cubano Francisco Masdival. A partir de este momento, que coincide con el nonagésimo natalicio del autor de La isla en peso (1942), Lectorumapuesta nuevamente en 2006 y 2012 por Piñera.

Cuentos fríos(2006),[20]un proyecto confiado al escritor Julio Travieso Serrano, es una juiciosa y vasta selección de los relatos que incluye los de Cuentos fríos de 1956,[21] además de El conflicto de 1942,[22] así como una buena parte de los que conforman El que vino a salvarme (1970),[23]Un fogonazo y Muecas para escribientes, junto a otros no recogidos anteriormente en libros. Según indica Porfirio Romo, se contaba con el antecedente de Cuentos completos,[24] publicado en La Habana en el 2000, misma versión que un año atrás había auspiciado Alfaguara.[25] La importancia de la selección de Travieso radica en ofrecerle al lector mexicano una trayectoria amplia que comprende diversas etapas de escritura y publicación de este género. En su inteligente prólogo, Travieso Serrano tiene el acierto de reclamar que Piñera “debió haber sido reconocido mucho antes, cuando estaba vivo, al igual que lo fueron, mientras vivieron, Jorge Luis Borges, Juan José Arreola, Alejo Carpentier y otros grandes escritores latinoamericanos.”[26] Un lector más curioso, sin embargo, reclamaría del libro sus omisiones a los referentes de producción y procedencia de los títulos que se toman como base para la selección.

Para el centenario del natalicio del autor (2012), se publica por primera vez fuera de Cuba, La vida entera, antología poética que el propio Piñera preparó para su divulgación en 1969.[27] El proyecto fue propuesto y trabajado en su totalidad por la estudiante de la Maestría en Producción Editorial (Universidad Autónoma del Estado de Morelos) Yunuen Gómez. Además de introducir el libro, Gómez incluye una cronología, una bibliografía de autor, así como la bibliografía de una selección de trabajos dedicados al estudio de la poesía piñeriana. Esta versión de La vida entera representa uno de los primeros esfuerzos por hacer más comprensible la obra piñeriana, ofreciéndole al lector múltiples herramientas, con numerosas notas al pie y referencias intertextuales.

Si bien, la obra de Virgilio Piñera no termina por gozar del amplio reconocimiento que merece —tarea que sigue pendiente para sus estudiosos y lectores— la divulgación mexicana de su creación cimera transitó en estricto sentido, de manos cubanas a mexicanas. Antón Arrufat, Ernesto Hernández Busto y Vicente Revuelta fueron las piezas decisivas para dar a conocer a Piñera en México, no sólo a través de iniciativas para públicos amplios, sino en primer lugar en su círculo de amistades mexicanas dedicadas a la literatura y el periodismo cultural. En este sentido, según señala Hernández Busto, la obra de Piñera se fue filtrando por la curiosidad que inspiraba a escritores e intelectuales del círculo Vuelta, a su vez implicados en la revista Biblioteca de México, cuyos editores de entonces eran Aurelio Major, Jaime Moreno Villarreal, Juan Villoro y Rafael Vargas, todos amigos de Hernández Busto. Según Hernández, aunque sus colegas “ya tenían un background cubano fuerte”, era un hecho que “no estaban al tanto de los nuevos materiales inéditos de Piñera y Lezama que por esa época estaban apareciendo en Cuba.”[28] De igual modo, la puesta en escena de Vicente Revuelta es un acontecimiento clave para la introducción de nuestro autor en el escenario teatral de la máxima casa de estudios.

Si bien, la obra de Virgilio Piñera no termina por gozar del amplio reconocimiento que merece —tarea que sigue pendiente para sus estudiosos y lectores— la divulgación mexicana de su creación cimera transitó en estricto sentido, de manos cubanas a mexicanas.

La estafeta recibida en manos mexicanas se debió, en gran parte, a los riesgos que Porfirio Romo, director general de Lectorum, asumió en su aventura de publicar una obra tan iconoclasta para esta editorial. Las gestiones que llevó a cabo con instituciones e intelectuales cubanos para su divulgación en México fueron decisivas: Romo, GrazzielaPogolotti y Olga Marta Pérez —ambas en puestos directivos de la UNEAC— sostuvieron una serie de reuniones para que Piñera se incorporara a la lista de autores de Lectorum, cuyo primer fruto sería Presiones y Diamantes/Pequeñas maniobras, edición que lamentablemente fracasaría en sus ventas. El segundo proyecto —Cuentos fríos— correría con mejor suerte. Mientras que La vida entera—proyecto externo a Romo— se agotaría casi en su totalidad dos años después de su salida, lo que habla ya de una recepción más amplia de la obra de Piñera en México para el año de su centenario.

Yunuen Gómez, quien llegaría a Virgilio Piñera por los diez poetas que conformaron el grupo Orígenes, se interesó en La vida entera por el hecho fundamental de poner a disposición un poemario al que, en sus palabras, “no había podido acceder como estudiante más que en bibliotecas especializadas.”[29] El interés de una joven editora mexicana habla del alcance en la recepción de la obra piñeriana.

Como se aprecia, la hospitalidad mexicana con el autor de La carne de Renétiene como paradigma el año de 1994. En esta década además se reintroduce plenamente a Piñera en el escenario literario cubano, y se incorpora gradualmente a la lista de autores universales. Sin duda, a lo largo de los 90 y de poco más de dos lustros del siglo XXI, México contribuye a diseminar esta obra, gracias a la persistencia de un grupo de escritores, estudiosos e intelectuales mexicanos y cubanos. Queda, sin embargo, un largo camino por recorrer, no sólo para hacer esta obra más accesibleen otras tierras, sino más importante, para hacerla comprensible, por medio de ediciones críticas o anotadas, con estudios amplios y especializados; en fin, lo que Virgilio Piñera merece a 35 años de su muerte.

 

[1] El presente trabajo no hubiera sido posible sin las conversaciones virtuales que sostuve con Antón Arrufat, Ernesto Hernández Busto, Porfirio Romo y Yunuen Gómez. La bibliografía del sitio virtual dedicado a Virgilio Piñera (albergado por la Facultad de Filosofía y Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de Sao Paolo) que prepararon Teresa Cristófani Barreto y María Victoria Rigueiro Roldán fue muy valiosa para rastrear mis búsquedas (http://www.fflch.usp.br/sitesint/virgilio/bibliografia.html); al igual que la bibliografía que Thomas F. Anderson enlista cuidadosamente al final de su libro Everything in its place: Thelife and works of Virgilio Piñera, USA, BucknellUniversityPress, 2006, pp. 290-309. Debo además a Dainerys Machado la idea original de este trabajo.
[2] Nancy Calomarde, “La ficción sin límites (la ruta argentina de Virgilio Piñera)” en Tinkuy: Boletín de investigación y debate, España, Año 2010, Núm. 13, p. 157.
[3] Cfr. Nota al pie núm. 2 en Teresa Cristófani Barreto, “Los cuentos fríos de Virgilio Piñera”, Hispamérica, Año 24. Núm. 71 (Agosto 1995), pp. 23-33.
[4] Virgilio Piñera, Muecas para escribientes, La Habana, Letras Cubanas, 1987.
Virgilio Piñera, Un fogonazo, La Habana, Letras Cubanas, 1987.
[5] Virgilio Piñera, Cold Tales (trad. Mark Schafer), New York, Eridanos, 1988.
[6] Daniel Balderston, “Lo grotesco en Piñera: Lectura de ‘El álbum’”, Texto Crítico, Núm. 34-35, 1986, pp. 174-178.
[7] Cfr. Howard Quackenbush (ed.), Teatro del absurdo hispanoamericano: antología anotada, México, Patria, 1987.
[8] Virgilio Piñera, Poesía y crítica, México, CONACULTA, 1994.
[9] Entrevista concedida a la autora el 25 de noviembre de 2014, vía correo electrónico.
[10] Antón Arrufat, “Prólogo” en Virgilio Piñera, Poesía y Crítica, op. cit., p. 41.
[11] Cfr. Antón Arrufat, Virgilio Piñera entre él y yo, La Habana, Unión, 1994.
[12] Virgilio Piñera, El No, México, Vuelta/Heliópolis, 1994.
[13] Virgilio Piñera, Teatro Inédito, La Habana, Letras Cubanas, 1990.
[14] Según cuenta en entrevista concedida a la autora el 7 de diciembre de 2014, vía correo electrónico.
[15] Cfr. Ernesto Hernández Busto, “Una tragedia en el trópico” en Virgilio Piñera, El No, op. cit., pp. 7-25.
[16] Cfr. Biblioteca de México, núm. 22, julio-agosto de 1994.
[17] Cfr. Enrico Mario Santí, “Carne y papel: El fantasma de Virgilio”, Vuelta, Año 18, núm. 208, pp. 59-63.
[18] Entrevista concedida a la autora el 8 de diciembre de 2014, vía correo electrónico.
[19] Virglio Piñera, Presiones y diamantes/Pequeñas maniobras, México, Lectorum/Unión, 2002.
[20] Virgilio Piñera, Cuentos fríos, México, Lectorum, 2006.
[21] Virgilio Piñera, Cuentos fríos, Buenos Aires, Losada, 1956.
[22] Virgilio Piñera, El conflicto, La Habana, Ediciones Espuela de Plata, 1942.
[23] Virgilio Piñera, El que vino a salvarme, Buenos Aires, Sudamericana, 1970.
[24] Virgilio Piñera, Cuentos completos, La Habana, Ediciones Ateneo, 2000.
[25] Virgilio Piñera, Cuentos completos, Madrid, Alfaguara, 1999.
[26] Julio Travieso Serrano, “Prólogo” en Virgilio Piñera, Cuentos fríos, México, Lectorum, 2006, p. 7.
[27] Virgilio Piñera, La vida entera, La Habana, Unión, 1969.
Virgilio Piñera, La vida entera, México, Lectorum, 2012.
[28] Entrevista concedida a la autora el 7 de diciembre de 2014, vía correo electrónico.
[29] Entrevista concedida a la autora el 31 de diciembre de 2014, vía correo electrónico.

 

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