La carta desesperada

Hebert Poll Gutiérrez • La Habana, Cuba

Estimados Reyes Magos:

Se que resolver problemas no está en su contenido de trabajo pero si no hablo con alguien… ¡EXPLOTOOOOO! Volviendo al tema…

Todos los años ocurre lo mismo. Llega Enero, mis padres piden
vacaciones y sacan dinero del banco. ¿Por qué lo hacen?

Quieren celebrar mi llegada a este mundo y demostrar a sus vecinos que no somos pobres, aunque después tengamos que comer puré de mentiras sin sal.

En el primer mes del año cuando mis pesadillas se hacen realidad descubro que la Magia existe. No fue inventada para vaciar mágicamente las billeteras de las personas. ¡La Magia existe!  

Mi familia solo tiene ojos para mí, y es raro. Siempre están peleando y fingen llevarse bien al venir Tío Aparicio del extranjero con muchos paquetes.

Para no aburrirlos. Primo Manolo confecciona las invitaciones en
computadora. Cuando cobra te deja la cartera con un hueco más grande que la capa de ozono. Muchas veces lo hemos regañado por su ambición, él siempre contesta:

Sí fío, pierdo lo mío.

Si presto, al cobrar molesto.

Y para evitar todo esto.

Lo mío primero.

Papá dice que no puede sacar más nada de la fábrica sin permiso del jefe. Mamá invita a los trabajadores de RLL (Radio Lengua Larga) quienes informan a todas las orejas del mundo si la fiesta sale bien o mal.

Soy obligado a buscarme una novia para el día esperado por todos. Si tengo que alquilarla, no hay problema, pero tiene que aparecer.

El almanaque grita: “24 de Enero” y... comienza la fiesta. La música es molesta para los que tienen edad de momia y usan formol para conservarse. Algunas personas se quejan del tamaño de las cajitas de comida, elaboradas por Pulgarcita S.A, el payaso le pinta monerías a las botellas de cerveza cristal y los amigos de mis padres, vecinos y demás adultos beben, bailan y se comen los caramelos de la piñata.

Yo y mis amigos no nos atrevemos a desobedecer las órdenes de los mayores que siempre son: “Siéntate. No te muevas”. Pero día a día, hora a hora nos preguntamos: ¿Por qué nos roban nuestras fiestas?

 

Especial para La Jiribilla. Este cuento pertenece al libro: 23 cuentos y una carta desesperada. Editorial Libroptica, Argentina, 2014.
Ficha: Hebert  Poll Gutiérrez (Ciudad de La Habana, 1977) Licenciado en Comunicación Social. Narrador  para niños y Adultos. Animador Turístico. Guionista de Cine, Radio y Televisión. Comediante. Dramaturgo. Investigador Folclórico. Narrador Oral Escénico. Colaborador del periódico Girón. Miembro de la Asociación Hermanos Saiz (Pertenece al Departamento de Literatura) Miembro del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”. Miembro de la Cátedra de Estudios Multiculturales “Fernando Ortiz” de la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”. Por su labor ha obtenido reconocimientos nacionales e internacionales. Tiene publicado los libros: Emi Laará: Pequeñas historias para soñar (Cuentos afrocubanos para jóvenes), Editorial Matanzas, 2004; y Cosas de un niño grande (Cuentos para jóvenes), Editorial El Abra, Cuba, 2012; Cuentos de un cubano sin miedo (Editorial Portilla, Usa,2012); 60 pasos para cambiar Cuba (Editorial Portilla, Usa, 2012); El asesino de la Luna (Editorial Libroptica, Argentina); ¿291 sueños para Cuba? (Editorial Obra Propia, España); 23 cuentos y una carta desesperada (Editorial Libróptica, Argentina). También escritos suyos parecen en revistas y antologías de Cuba, Venezuela, Estados Unidos, Uruguay, Argentina y otros países. Actualmente es el encargado de la sección de Crónica y del Proyecto “El Barco Ebrio” en la Revista Desde Ahora, Venezuela.

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