Artes

Cira Romero • La Habana, Cuba

La figura de Paco Alfonso (La Habana,1906-1989), autor teatral de reconocidos méritos, apenas es recordada en nuestros días, pero ya que organizó y fundó la revista Artes, órgano oficial de Teatro Popular, entre finales de 1942 y comienzos de 1943, es justo recordarlo ahora.

Nacido en La Habana, a los 18 años debutó como cantante en una compañía de zarzuela. Posteriormente integró distintos conjuntos dramáticos, cubanos y extranjeros. A su actividad añadió la de autor teatral. En 1930 cofundó el Teatro Cubano de Selección y con su obra dramática Reivindicación ganó un premio especial. Hacia 1940 participó en los empeños del Teatro de la Juventud y de las Brigadas Teatrales de la Calle y escenificaciones suyas, basadas en la actualidad nacional, eran presentadas en mítines del Partido Socialista Popular, del  cual era miembro.

La fundación de Teatro Popular ha sido reconocida como el primer esfuerzo cubano por acercar el arte dramático a las masas trabajadoras. Fue creado como un organismo artístico-teatral filial de la federación de Trabajadores de La Habana y el Sindicato de la aguja, textil y similares. Integraron el comité gestor, además de Alfonso, RenéePotts, el crítico español Ángel Custodio, Obdulio Morales y Romero Arciaga, entre otros. El lema del grupo, formado por unos cuantos artistas profesionales y el resto aficionados, era “el arte al servicio del pueblo”. Su interés fundamental estaba dirigido a llegar a las masas trabajadoras mediante obras que reflejaran los problemas sociales de la época. Editaron folletos y obras teatrales. Otra iniciativa del grupo fue la creación de un escenario portátil que facilitaba la puesta en escena de los diferentes espectáculos, aún en los lugares más alejados. La primera función de este tipo se efectuó en la Plaza de la Catedral el 15 de septiembre de 1944. En el programa entregado ese día a los espectadores se declaraba:

Teatro popular, lograda su aspiración de este escenario portátil, siente el alborozo de saberse más útil, de producir uno de los hechos que determinan su postura como organización al servicio del pueblo, así como la de poder contar con un motivo más de acercamiento con todas las organizaciones artísticas de nuestro país que tendrán la cooperación de Teatro popular para que su arte no se quede estancado en pequeños grupos, como hasta ahora, por falta de locales apropiados y baratos, sino que extiendan su labor hacia las capas más humildes de nuestro pueblo, que anhela y merece disfrutar de los pronunciamientos artísticos y educativos de todas las organizaciones culturales cubanas. Con este esfuerzo además, estamos contribuyendo a nuestro propósito de sentar las bases para una dramática nacional.

Este grupo fue además quien dio a conocer al pueblo cubano obras del teatro soviético y también ofreció las mejores obras del teatro universal. De nuestro repertorio nacional escenificó piezas de Félix Pita Rodríguez, Luis Alejandro Baralt, Luis Felipe Rodríguez y José Antonio Ramos, así como obras de autores cubanos del siglo xix. Organizó, en mayo de 1944, un concurso nacional de obras teatrales.

“Teniendo en cuenta, expresaba la convocatoria, nuestra pobre tradición teatral y el poco estímulo que reciben nuestros escasos autores, quienes por lo regular no tienen oportunidad de ver representadas sus obras, e interesado profundamente en propiciar el desarrollo de un arte dramático nacional, Teatro Popular auspiciaesta actividad teatral”.

La institución fue perseguida por la dictadura de Batista, el local que poseía en la Asociación de Torcedores fue destruido y aniquilado el escenario portátil a manos de las bandas dirigidas por Eusebio Mujals. Afrontaron además problemas económicos, al punto que la asociación cerró sus puertas en agosto de 1945.

En 1950 Paco Alfonso ganó el Premio Nacional de Teatro por su obra Cañaveral, título al que le siguieron Hierba honda (1951) y ¡Yari – Yari, Mamá Olúa! (1956). “En el conjunto de la actividad de Alfonso, ha expresado la estudiosa Bárbara Rivero, se destaca su vocación de promotor que persigue el desarrollo de un teatro popular interesado en las expresiones de una cultura de los sectores más humildes de la población, aunque no ajeno a las técnicas y recursos novedosos del teatro europeo  de vanguardia, y en lo conceptual estrechamente vinculado con las ideas de la izquierda internacional”.

Otro de los empeños de Teatro Popular fue fundar una revista. Así nació Artes, dirigida por el propio Paco Alfonso y con Juan Más como subdirector. La redacción y la dirección artística estaban a cargo de Benicio Rodríguez y el pintor Roberto Diago, respectivamente, este último participante de las transformaciones operadas por los maestros del período vanguardista junto con Wifredo Lam, Amelia Peláez y René Portocarrero.

Artes  estuvo dedicada plenamente a la difusión del quehacer teatral y a reseñar las actividades del grupo del cual era órgano. Dio cabida en sus páginas a otras manifestaciones como la música, el cine, la literatura y las artes plásticas. Entre sus colaboradores figuraron Juan Marinello, José Antonio Ramos, Luis Felipe Rodríguez, Rafael Marquina, Luis Amado Blanco, Luis Alejandro Baralt, Rafael Suárez Solís, José Luciano Franco y Josefina de Cepeda, así como el músico Félix Guerrero y el crítico de arte Guy Pérez Cisneros. Al parecer solamente vieron la luz tres números, el último en agosto de 1944.

El empeño de Paco Alfonso no cesó tras el aniquilamiento de Teatro Popular y el fin de la revista. En 1956 creó la sala teatral El Sótano, que aún continúa dando funciones en tanto sede del grupo Rita Montaner, se vinculó a la radio e intervino en varias películas. Fundó la Asociación de Artistas Teatrales de Cuba y la Federación Nacional de Espectáculos de Cuba. Su fallecimiento ocurrió el 13 de enero de 1989, gozando del respeto y la admiración de sus colegas y del público. Con su muerte se cerraba una vida dedicada plenamente a tratar de enrumbar el teatro cubano y su nombre estará vinculado plenamente a este arte. Cultivador de un teatro de intención revolucionaria con una crítica explícita al momento de su desarrollo, se relaciona además a los primeros intentos, en Cuba, por desarrollar un teatro  de agitación, más conocido como teatro de agit-pro, tipo de escenificación surgida después de la Revolución de Octubre.

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