Las ciudades de Camejo

Virginia Alberdi • La Habana, Cuba

Al regresar de la contemplación de los cuadros de Luis Enrique Camejo desplegados en la flamante galería Artis 718 que el Fondo Cubano de Bienes Culturales ha abierto en Miramar, repasé imágenes anteriores del creador: la esquina de 23 y 12 bajo la lluvia y con las vidrieras de las tiendas como espejos, y una vista del Malecón después del aguacero en la que un fotógrafo intenta captar lo que el pintor ve.

Imagen: La Jiribilla

Decididamente Camejo es un pintor de ciudades. Y no es solo por el título explícito de esta última exposición suya, Ciudades, sino porque el tema lo domina. Obsérvese que no digo pintor urbano, como lo son tantos que se detienen en personajes, situaciones o escenas que discurren o transcurren en el espacio citadino. Camejo pretende captar la atmósfera física y espiritual de la ciudad, algo que trasciende la aspiración de los paisajistas urbanos al uso.

Lo que comenzó en La Habana, continuó por otras coordenadas de la geografía internacional. Londres, Shanghai, París, Moscú, Madrid, Nueva York… y desde luego Miami, con un tratamiento tan particular como lo merece una aproximación a una urbe signada por la migración desde la perspectiva de alguien que vive en la Isla.

La escala monumental de los paisajes se corresponde con el concepto del artista en su contacto con las realidades urbanas: sintetizar en la visión de un lugar emblemático de esas ciudades la dinámica sociocultural que las define.

En función de esto se manifiesta el contrapunto entre el detallismo fotográfico y la pátina monocroma que cubre composiciones donde los conglomerados humanos se integran a calles, vehículos en circulación, anuncios publicitarios, edificaciones y señales de tráfico.

Imagen: La Jiribilla

De manera que mientras la vista se detiene en lo específico —o quizá típico del paisaje, paralelamente también se va impregnando de una metáfora mucho más abarcadora y sugerente.

Miami es otro costal. Camejo reduce la escala mientras trabaja en serie, o sea, retrata diversos planos de la ciudad, como quien en la fragmentación elegida tratara de explicarse a sí mismo la impersonalidad arquitectónica y urbanística de un destino. Es la Miami del boom inmobiliario de décadas atrás, de pretensiones desarrollistas ultramodernas, de autopistas fastuosas, de palmeras de utilería, que denota, al reagruparse en la lectura sucesiva, cierto vaciamiento espiritual.

Ciudades es puro Camejo, su marca de autor. Una exposición cuidadosamente curada y exhibida como para que no queden dudas de la poética del pintor.

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