Ariel Silva:

“Hay dos grandes temas en la poesía
de hoy: la soledad y la muerte”

Thais Gárciga • La Habana, Cuba

El narrador uruguayo Ariel Silva Colomer es indiscutiblemente un hombre afortunado. Recién arribó a la Isla para participar como jurado de poesía en el Premio Casa de las Américas. El también antologador tuvo la misión de elegir junto a los poetas Piedad Bonnett, de Colombia; Manuel Orestes Nieto, de Panamá; Tony Raful, de República Dominicana; y el cubano Alex Fleites, al ganador de 2015 en este apartado.

Imagen: La Jiribilla

Aunque suene paradójico, Ariel Silva no escribe poesía sino cuentos. Los más suspicaces podrían aducir que el comité organizador del Premio Casa ha cometido un despropósito. El no-poeta, como le llamara Jorge Fornet, director del Centro de Estudios Literarios de Casa, tuvo la dicha de compartir con Mario Benedetti, el más grande poeta de Uruguay, los últimos años de vida y trabajo. De ahí el por qué es un ser dichoso sin discusión. Fue su secretario, colaborador y amigo más cercano en las postrimerías de Benedetti. Actualmente preside la fundación que lleva el nombre del autor de Táctica y Estrategia.

En estos días de lectura maratónica cientos de páginas pasaron por sus manos, ¿aplica algún filtro especial para decantarse por aquellas que usted cree tienen más posibilidades de obtener el premio?

Filtro especial no. Cuando uno es jurado lo que le toca es leer hasta que encuentres algo de valor, te topes con una voz nueva o una que merezca la pena ser escuchada.

Es el único no-poeta en el jurado de esta categoría, ¿ello constituye una ventaja o una desventaja para usted?

No lo sé. Puede ser una ventaja en el sentido de que como yo no tengo una producción poética, no existe una línea a la que yo me atenga directamente, a pesar de que tengo mi propio gusto estético. No descarto nada, tomo las voces de cualquier lugar.

No quiero decir que el resto de los miembros del jurado sí lo hagan. Todos son excelentes poetas, tienen un gran conocimiento y saben muy bien lo que están leyendo y lo que se debe premiar. Yo lo planteaba como un juego porque en realidad no escribo poesía, soy narrador.

¿Qué distingue a las obras poéticas de los últimos lustros (2000-presente) de la producción de décadas anteriores, teniendo en cuenta que los años 70 y 80 en Suramérica estuvieron marcados por el contexto sociopolítico de las dictaduras latinoamericanas?

La poesía surge también de una necesidad de expresión, es reflejo del entorno. En los años 70 y 80 era lógico que la producción poética representara el dolor del poeta ante una situación vivida que era frustrante. Toda voz contraria a ese autoritarismo y terrorismo de Estado era silenciada, ahogada. La voz del poeta debía alejarse para denunciar por una parte lo que sucedía.Siempre hay realidades denunciables, aunque hayan cambiado los tiempos.

Por otro lado debían buscar aquellas (voces) que, sin decir directamente, pudieran hacerlo. En el presente hay una gran diferencia, independientemente de que haya voces que quieren denunciar. Siempre hay realidades denunciables, aunque hayan cambiado los tiempos. Hoy serán otros los reclamos y serán otras las voces. Quizá hubo momentos en que la política estuvo muy cercana a lo estético, tal vez hoy la búsqueda estética sea lo que esté invadiendo un poco más.

Usted fue amigo y colaborador cercano de Mario Benedetti, gracias a ello ha estado en contacto durante muchos años con la literatura latinoamericana y sus autores más relevantes, ¿qué zonas de contacto o puntos en común halla en las voces poéticas de la región?

Creo que los temas siempre son recurrentes. Rulfo decía que se escribe solo de tres temas: la vida, la muerte y el amor. Ahí está la marca. La diferencia reside en la manera en que se dice, cómo se encuentra la marca de eso. La sensibilidad del poeta posibilita que algo antes no percibido se pueda representar en el arte. La variedad de los últimos años está representada en la cantidad de libros que se enviaron, y pudiera decir que hay dos grandes temas en la poesía de hoy: la soledad y la muerte.Pudiera decir que hay dos grandes temas en la poesía de hoy: la soledad y la muerte.

¿Prefiere ser jurado de poesía siendo usted narrador? ¿Qué géneros prefiere como lector, autor y antologador indistintamente?

Acá no es un tema de preferencia. Uno tiene que tener la suficiente honestidad intelectual como para decir: “yo puedo con esto” o “esta tarea es demasiado para mí”. En este caso el jurado pudo llegar a un consenso y el premio se eligió por unanimidad. La discusión alimenta, aprendí mucho con los poetas.

Me siento más cómodo en la narrativa. Como antologador en general he trabajado más con la poesía que con la narrativa.

Como lector tengo la obligación de leer de todo. Creo que son momentos. Hay una división que establezco: muchos textos que se publican hay que leerlos para saber qué se está diciendo, cuáles son las tendencias literarias. Por otra parte, existen autores que uno los lee porque piensa que pueden realizar algún aporte. Por ahí están las diferencias, empero hay que leer todo lo que se pueda.

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