Amor y mafia en La Habana
una novela histórica

Laidi Fernández de Juan • La Habana, Cuba

El arquitecto e investigador titular Germán Bode Hernández (La Habana, 1937), devenido escritor desde hace algunos años (Décimas cubanas.Improvisaciones rescatadas del aire y del olvido, Fundación Fernando Ortiz, 1997); Cuentos que no son cuentos (Editorial Unicornio, 2006), nos presenta su novela Amor y mafia en La Habana, publicada en Venezuela (Editorial El perro y la rana). Bajo el cuidado del conocido editor Imeldo Álvarez, quien también tuvo a su cargo el prólogo y la nota de contracubierta, el libro, sin grandes pretensiones literarias pero basado en profundas investigaciones que incluyen entrevistas personales a personajes de “época”, funciona como referente histórico en más de un sentido.

Imagen: La Jiribilla

Utilizando el mórbido despliegue mediático que se creara alrededor del crimen de un teniente de la marina de guerra estadounidense llamado Jack Lester Lee a manos de su amante, la bailarina coterránea del occiso, Patricia Schmidt, quien adoptara el artístico nombre de Sátira, Bode Hernández logra retratar a Cuba desde mediados de1947 hasta inicios de 1948, dos de los años más difíciles, corruptos y turbios de nuestra historia. Las manipulaciones truculentas de los llamados gobiernos auténticos (Grau San Martín en su segundo y tristemente célebremandato, y el inicio del de Prío), así como la connotada vinculación del gobierno con los círculos mafiosos más prominentes de la época, dominan la escena literaria, a pesar del atractivo que suscita la narración de los hechos concretos referidos al asesinato.

Estructurada en 15 capítulos, la novela transcurre con una fluidez que se agradece, en tanto no existen saltos temporales ni interferencias que pudieran enturbiar la atmósfera que se requiere cuando nos adentramos en un libro de corte policial. El título es mucho más que una parte formal y necesaria: brinda las claves fundamentales del misterio que se describe, aun cuando el verdadero final se encuentre sepultado hasta los días que corren. Obviamente, la presión que se ejerció en esa época por parte del FBI, la CIA, los poderosos magnates de la mafia y otras fuerzas oscuras sobre la podredumbre que regenteaba el país entonces, ha sido de tan largo alcance, que no es posible ofrecer cristiana paz a los protagonistas (el hombre víctima y la mujer victimaria).

Además de abogados, fiscales y periodistas involucrados en el “caso Patricia”, las figuras de AmlettoBattisti, Lucky Luciano, Meyer Lansky y Vito Genovese sobrevuelan todo el tiempo el nudo central de la anécdota. La penetración de la mafia en Cuba es un tema analizado por varios narradores, historiadores y “escribidores”, como suele autodenominarse Ciro Bianchi, de manera que no estamos ante un asunto que sorprenda. Sin embargo, una nueva óptica se nos ofrece, en términos del dominio que dicha organización llegó a tener incluso en círculos artísticos cubanos. Para el andamiaje que fue desplegado en aras de ocultar los aparentes móviles del delito que cometió Patricia (Sátira), fueron utilizados por la parte cubana medios de prensa plana, la radio, el afamado cantante Daniel Santos (quien por encargo compuso dos canciones alusivas a la inocencia de la dama), mientras que, en contraste, los medios norteamericanos insistían en la culpabilidad intencional de la acusada. De esta suerte de mano a mano publicitario, visto hoy, aprendemos el real valor que puede tener una campaña difamatoria o justiciera.

Comentario aparte merece el tratamiento que Bode Hernández otorga a Ramón Grau San Martín. Presentado como un corrupto de grandes ligas (opinión que he leído en varios libros de Historia de Cuba), queda una vez más envuelto en eldifundido robo y posterior aparición del diamante del Capitolio entre otros delitos de gran magnitud, en contradicción con el criterio del historiador y narrador Newton Briones Montoto, según su novela Dinero maldito. Asalto a un banco, comentada en esta columna.

El hecho de que existan diversos puntos de vista, diferentes opiniones e incluso valoraciones contradictorias como esta que he señalado, lejos de representar un obstáculo para el entendimiento de nuestra nación, contribuye notablemente al conocimiento histórico de nuestra amada Isla, y aumenta nuestro acervo cultural.Recomendamos la lectura de Amor y mafia en La Habana, una novela que agradecerán todos los interesados en un ambiente que aunque lejano, lleva (también) el inequívoco sello de la cubanía que nos identifica, para bien y para mal. 

Comentarios

Soy amigo de Bode, ahora mismo estoy leyendo esta interesante e importante novela. Tuve la suerte y la dicha de obtener un ejemplar de manos del propio Bode y con una bella dedicatoria. Gracias jaruqueño de corazón.

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