Selección de poemas

Caridad Atencio • La Habana, Cuba

Con el falso salobre de mi traje y la mancha de sangre que borraron. La hendidura la unimos con bárbaros cordones y puntas afiladas que rodean al cuerpo y a veces lo zahieren, formando al mío un cuerpo paralelo que lo apresa, que lo asusta. Me sostengo en mi misma. Eso lo borra todo. La cola blanca de mi vestido se desarma a mi paso y a la vez carga con lo que ha arrasado.

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Con una cuchilla raspan tu identidad. La idea se mueve como hierro desaceitado. Descubres una voz a tu nombre, ‘en medio del más delicado baño de sangre’ un secreto dentro de un secreto. Ahora soy un peso, un árbol trasplantado. De un golpe acaricio mi cráneo. Del espíritu las puertas de metal cerraron bruscamente, tragando vibración, cada segundo.

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Qué tiene más peso sobre ti, el tiempo o el espacio. Todos se llevarán algo. De momento la vida parece un gran local por el que deambulamos con el negro necesario para la imaginación. Si respiro, cruje mi envoltura. Me acuerdo de los muertos fascinada o describo el giro del columpio contra el miedo.

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Una sensibilidad seca. Dentro de ti tus raíces se quiebran como cuerdas. Te poseían todo: cuerpo y alma. No tolera de mí la moldura imperfecta. Es cruel cuando no ve de mí el sacrificio. No hay nada más terrible que un ojo. Esos horcones han crecido con mi sangre, bordados mis defectos sobre su indiferencia. Una sensibilidad seca, donde se cruzan una vez lo imposible y lo inevitable.

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El precio de ser cruel. ¿Por qué tu cuerpo sufre, se queda ahí estático, sin destrucción abrupta? Soportar el peso de su mundo, virarlo de cabeza. Si todos los caminos conducen al silencio. El collar estrenaba las grietas de mi carne. Cómo gozaba el párpado en el hielo pudriéndose. Me queda la cabeza como un sol. Los fragmentos se unen en mí con su propia música. ¿Florecerá la bocacomo una herida? El dolor reinstaura el poder de la forma. Conservar una forma que se crea.

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Avanzo envuelta en mis ropas de miedo. Si se vive para morir por qué vivo este momento como si siempre fuera a vivir o como si fuera a morir ahora. Entregando un poco de resina me alivié y me contraje. Si voy creando un sello para un cielo y mi secreto se burla de si mismo. Por ilusión el frío, que conserva la forma de lo muerto o algo que cuidan alto en las profundidades.

 

Especial para La Jiribilla

Ficha: Caridad Atencio. Nació en La Habana, el 14 de Febrero de 1963. Licenciada en Filología por la Universidad de la Habana.Poeta, escritora e investigadora. Trabaja como investigadora del Centro de Estudios Martianos, y ostenta la categoría de investigadora auxiliar y miembro del Consejo Científico de esa institución. Entre otros, ha publicado los poemarios: Salinas para el potro, (Ediciones Extramuros, 2001), La Sucesión, (Editorial Letras Cubanas, 2005), Notas a unas notas para L.A., (Ediciones Unión, 2005), El libro de los sentidos, (Editorial Letras Cubanas, 2010), y los libros de ensayo: La saga crítica de Ismaelillo. Editorial José Martí. La Habana (2008) y Del agua refluyente: sobre los versos de La Edad de Oro. (Ediciones Matanzas, 2011). Ha merecido el Premio Pinos Nuevos de Poesía en el año 1996,   Premio Calendario de Ensayo en el año 1999, Premio Dador de Ensayo en el año 2000, Premio Dador de Poesía en el año 2002, Premio de Poesía de la revista La Gaceta de Cuba de la UNEAC en el año 2005, y el Premio de la Crítica 2010 (otorgado en el 2011 por El libro de los sentidos). Por su obra ha sido distinguida con la Distinción por la Cultura Nacional.

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