Para entender el complejo mundo de la migración humana

Aline Marie Rodríguez • La Habana, Cuba

“Cuba es un país de migraciones desde 1930, cuando el saldo migratorio se convierte en negativo. El tirano Gerardo Machado expulsa a un grupo de tabaqueros de origen español que ya eran cubanos. Ahí cambia el flujo migratorio, deja de llegar a Cuba la emigración que venía desde Europa, particularmente de España y también del Caribe, y comienza una tendencia hacia la emigración, que se mantiene hasta hoy”.

Imagen: La Jiribilla

Con estas palabras valoró el Dr. Antonio Aja el proceso de las migraciones en la Isla, conferencia que sirvió de presentación a la segunda edición de su libro Al cruzar las fronteras, galardonado con el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba en el 2010, que aparece ahora bajo el sello editorial de Ciencias Sociales.

La preparación de esta obra comenzó cuando su autor trabajaba en el Centro de Estudios de las Migraciones Internacionales, entre los años 2005 y 2006, y terminó en lo que él mismo calificara como “la aventura de dirigir el Centro de Estudios Demográficos (CEDEM)”.

El amplio análisis presentado en este libro —cuya primera edición vio la luz, en el 2009, por el CEDEM y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) —, es resultado de varias investigaciones, realizadas en Cuba y en Estados Unidos sobre el tema migratorio.

En casi 300 páginas se reflexiona sobre la magnitud y complejidad de las migraciones internacionales, la historia de la Isla como país de migrantes, la situación de la inmigración y las políticas migratorias en Estados Unidos, así como las tendencias de la emigración desde Cuba a inicios del siglo XXI. Complementan los temas analizados una extensa bibliografía actualizada sobre el complejo universo de las dinámicas migratorias.

Durante la conferencia el también director del Programa de Estudios sobre Latinos en los EE.UU. de Casa de las Américas —quien ha investigado temas relacionados con la emigración cubana, la migración indocumentada y las dinámicas demográficas de la nación cubana—, realizó un recorrido histórico por el fenómeno migratorio en la Isla desde sus orígenes hasta la contemporaneidad.

“El año 1959 marca un cambio en el patrón migratorio cubano —aseguró—, en primer orden, porque las clases altas de la sociedad cubana, ligadas no solamente a la dictadura de Fulgencio Batista, sino en sentido general al desarrollo del capitalismo en la década del 50, migran porque son desplazadas del poder político y económico. Eso normalmente no sucede”.

Además, precisó que otras causas de este fenómeno son las magnitudes de la migración y que EE.UU., principal receptor del flujo migratorio,  es también el principal antagonista de nuestro proyecto económico, político y social. Lo que debería existir es una relación de complementariedad entre ambos, que incluye acuerdos migratorios.

Sobre los sucesos ocurridos el 17 de diciembre y la influencia en las relaciones migratorias con EE.UU. destacó que “abren un grupo grande de interrogantes. Cuba nunca puede olvidar su historia con los EE.UU. No nos podemos equivocar en la percepción de qué son las relaciones diplomáticas y la historia de intransigencia de Estados Unidos hacia Cuba. Sin embargo, el diálogo es importante, la aproximación también y en el tema migratorio mucho más”. 

Al cruzar las fronteras invita, desde su introducción —escribe el investigador Esteban Morales Domínguez en el prólogo—, a adentrarse en ese complejo mundo de la migración humana, que no es solo de fuerza de trabajo, sino también de culturas diversas, aspiraciones y hasta sentimientos, tema en torno al cual existe un amplio y rico debate, que asume nuevos bríos en la contemporaneidad”.

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