Panel “Una mirada al audiovisual participativo desde la educación popular”

Mirar, participar, hacer, lograr.

Antonio Enrique González • La Habana, Cuba

La presentación este lunes 16 —sobre las diez de la mañana—, en la Sala José Antonio Portuondo, del cuaderno La mirada de nuestros ojos. Una aproximación al audiovisual participativo, tercero de la colección Cuadernos de Comunicación, publicada por la Editorial Caminos, del Centro Memorial Martin Luther King Jr. (MLK), devino axial pretexto para desarrollar un ameno diálogo entre varios de los jóvenes comunicadores cubanos compilados por Marcel Lueiro para el volumen, y el breve pero multinacional público asistente al espacio —intelectuales de Argentina, EE.UU. y Cuba, invitados a la Feria del Libro.

Imagen: La Jiribilla

Moderado el encuentro, o más bien mediado por Miriela Fernández, periodista y especialista de la institución auspiciadora, los catalizadores del intercambio fueron los testimonios de tres de los integrantes de la red cubana de varios cientos de comunicadores populares, promovida desde el MLK: Yohana Lezcano, periodista de la revista Bohemia y promotora del proyecto Escaramujo, que desde hace un lustro labora con niñ@s y adolescentes matriculados en las Escuelas de Formación Integral (EFI), por cometer hechos tipificados como delitos —antes de los 16 años—, desde la implementación de talleres participativos de apreciación audiovisual [1]; y los también periodistas Sayonara Tamayo y Edel Rivero, que laboran actualmente en el telecentro comunitario de Gibara, Holguín, y obtuvieron su licenciatura en la Universidad de Oriente con tesis-proyectos, basadas también en los postulados educativos del pedagogo brasileño Paulo Freire y del comunicador uruguayo Mario Kaplún, quien adaptó a su campo de experticia, tales principios —con el apoyo de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba y el Fondo de Naciones Unidas para la Niñez y la Adolescencia—: Apoyo al desarrollo integral de la niñez y la adolescencia en comunidades santiagueras, que persigue interesar e involucrar a estos receptores-meta en la solución de problemas de sus comunidades,  y Promotores del patrimonio santiaguero, que, vinculado al primero, busca profundizar en el conocimiento del patrimonio local. [2]        

Acorde el texto, Escaramujo está compuesto por jóvenes egresados de las carreras de Periodismo, Comunicación Social y Psicología, que “llegan a estas escuelas —las EFI— y facilitan un proceso dialógico de reflexión grupal, consciente y emancipadora, que apuesta por la transformación de las prácticas sociales de los participantes”. Los coordinadores proponen “el aprendizaje de herramientas para la producción comunicativa, con énfasis en la realización audiovisual. Como parte de este proceso educomunicativo, los adolescentes crean, filman y editan sus propios materiales.” [3] Incluidos algunos en el DVD que acompaña al cuaderno. Sin embargo, “con esa intención de educar, de formar, utilizamos la comunicación, no solamente como herramienta que transversaliza todo el proceso, sino también como sentido en sí misma”, acotó Yohana. “O sea, la comunicación no se utiliza para crear productos audiovisuales al final de la experiencia, sino que el producto y su realización son un motivo para la reflexión sobre las prácticas sociales de esos adolescentes: qué pasa en sus casas, qué pasa en sus barrios, qué pasa en sus familias, qué les pasa a sí mismos, por qué están en las EFI, qué pueden hacer después que salgan de esas escuelas, cómo pudieran dar rumbos diferentes a sus vidas. Ese es el fin de Escaramujo. Para eso utiliza la comunicación desde sus múltiples aristas, desde sus múltiples medios, no solamente desde el audiovisual, aunque siempre es el medio más atractivo para ellos. Se utiliza también el teatro, la danza, las artes plásticas…”

Imagen: La Jiribilla
Edel Rivero y Sayonara Tamayo, jóvenes comunicadores cubanos
 

Con métodos semejantes, los proyectos de Sayonara y Edel, desarrollados con niñ@s y adolescentes víctimas de los estragos que hace unos años causó el devastador huracán Sandy sobre la ciudad de Santiago de Cuba, tanto en sus casas como sus escuelas, siempre partiendo del presupuesto de que “vivimos en una sociedad adultocéntrica, donde las voces de los niños y las niñas, en muchos casos se desconoce, y en otros se tergiversa o se manipula su participación real en los procesos que viven y que vive toda la sociedad”, según señaló Edel. “Y a nosotros nos parece que en la sociedad cubana, aunque adultocéntrica, existe una preocupación por lo que consumen nuestros niños y niñas”, subrayó Sayonara, “(…) por cuáles contenidos se les hacen llegar a los niños y niñas, o incluso por darles participación sobre qué quisieran ver, cómo quisieran ver reflejada su sociedad. Pero todavía las ideas o los planteamientos de nuestros niños y niñas en cuanto a cómo construir su sociedad desde el punto de vista de la comunicación, no tiene una influencia real y determinante en las decisiones que toman las instituciones cubanas;  esa era una de las preocupaciones: por qué no permitimos que sean nuestros niños y niñas quienes construyan desde la comunicación esta sociedad, y por lo tanto, uno de los objetivos de este trabajo es que fueran ellos quienes contaran sus historias.”

Además de los principios y métodos de Freire y Kaplún, Sayonara explicó que “nos llamó la atención, fundamentalmente, un modelo desarrollado por el estadounidense Roger Harris en el año 1992, donde se establecieron ocho niveles de participación para los niños, niñas y adolescentes en diversos procesos comunicativos. Particularmente los tres últimos niveles que de  manera ascendente establece Harris: el seis, donde los adultos toman las decisiones sobre cuáles productos comunicativos hacen llegar a sus hijos, y después les comparten la decisión. Hay un séptimo nivel donde son los niños y niñas quienes deciden qué productos comunicativos consumen; y hay un nivel ocho donde son los niños y niñas quienes deciden conjuntamente con los adultos”.

Otros de los aspectos fundamentales mencionados por Sayonara fue la relación de los infantes con las tecnologías de las comunicaciones más sofisticadas: “Partimos de una gran preocupación, y es trascender el debate que hoy tenemos sobre el acceso a las Nuevas Tecnologías, que ya en Cuba tiene algunos años, para concentrarnos en otro debate que a nuestro modo de ver tiene un matiz ideológico: qué hacen nuestros niños y niñas con esas tecnologías...”. Y precisamente, según anunció Miriela hacia el final del encuentro, un próximo cuaderno de la serie Comunicación Popular, versará sobre el internet y el universo virtual.   

Mas el desarrollo teórico y práctico del proyecto implicó una direccionalidad múltiple para los periodistas-comunicadores populares, pues, además de la propia labor con los públicos meta, previamente “tuvimos que librar una batalla en la academia, porque aun cuando en América Latina se acumulan más de 40 años de prácticas de educación popular, también en la construcción teórica que implica la comunicación popular, cuando en Cuba, incluso, hablamos mucho sobre este tema y nos acercamos teóricamente en la academia; consideramos que todavía estamos formando periodistas y comunicadores desde el paradigma trasmisivo de la comunicación, desde la dominación, desde la hegemonía. Por eso debemos tener mucho cuidado con la manera como muchas veces solapamos el poder en los medios de comunicación. Todavía en la academia cubana de comunicación los postulados con los cuales nos estamos formando son de dominación, son postulados de la comunicación hegemónica. Por lo tanto, la primera batalla fue convencer al claustro de la Universidad de Oriente, con casi medio siglo en la formación de comunicadores y periodistas, de la importancia de que comenzara a desarrollarse otra mirada de la comunicación, la mirada popular”.

 

Notas
[1] Registrado en el texto “Proyecto Escaramujo. Para conectar historias comunes”, del cuaderno referido, p.p. 9-13,
[2] Desarrollado en el artículo “Huellas de un viaje audiovisual”., del cuaderno referido, p.p. 65-66
[3] Romero Rodolfo y Yohana Lezcano: “Proyecto Escaramujo. Para conectar historias comunes”, p.p. 9 

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato