Elogio de la incertidumbre, de Jorge Fornet

Pocas respuestas y algunas certidumbres

Amaia Rosado • La Habana, Cuba

“Un fantasma recorre Latinoamérica: el de la irrupción de una nueva narrativa”. Con semejante provocación se lanza el ensayista Jorge Fornet a su última recopilación, que nos devuelve en ristre páginas dispuestas a ser devoradas en un día, o quizá menos, en una madrugada. Como una saeta al corazón de los amantes y examantes del boom y el pos boom latinoamericano llega Elogio de la incertidumbre a la Sala Alejo Carpentier de La Cabaña, donde fue presentado como parte del programa de esta Feria Internacional del Libro (FIL).

No exagero con el tiempo de su lectura, cada párrafo es incitación en estado puro, incluso para el más escéptico de los lectores. La siguiente es una muestra que alude directamente a la frase del comienzo:  

“Dicha irrupción es estimulada por un fenómeno, más que estético, etario: se pregona la edad como si de una cualidad literaria se tratara, y la juventud parece convertirse en un valor en sí misma (…) se vende a los jóvenes como sinónimo de “nuevo”. Distribuir méritos en virtud de la edad supone de alguna manera diluir el interés por las generaciones precedentes”.

Primer dardo de un fragmento del texto que encabeza esta selección de ensayos a cargo de Ediciones Unión. Su autor decidió empezar con un artículo donde aborda hondas preocupaciones sobre la salud literaria de la región. A la par, despeja posibles incertidumbres sobre la continuidad de la tradición narrativa heredada de las letras paradigmáticas del pasado siglo. Empero, llegado el final uno pasa la página con más interrogantes que las que traía a cuestas.  

A las alturas de este siglo adolescente los nombres aquí reunidos confirman ese repunte del corpus narrativo que toma Fornet como referente. Si desde el Caliban, de Roberto Fernández Retamar, hasta nuestros días los intelectuales a ambos lados del Atlántico se interrogan acerca de la existencia de una cultura latinoamericana una y otra vez, parece ser esta una preocupación cíclica más que una interrogante prolongada.

Como ese gran conocedor y detector de calidades escriturales que es, el director del Centro de Estudios Literarios de Casa de las Américas repliega en cada cuartilla su gusto cribado al calor de lecturas, encuentros, intercambios y diálogos con intelectuales que durante años han visitado la mítica esquina de 3ra y G, en el Vedado habanero.

Luego de esta primera e inevitable incursión, que pone en contexto al lector ya comprometido voluntariamente o no con la terminación de la lectura, Fornet dedica los textos siguientes a varias figuras cardinales del circuito latinoamericano.

Desde el brasileño Machado de Assis, los mexicanos José Revueltas y Sergio Pitol hasta los argentinos Fogwill, Juan José Saer y Ricardo Piglia, pasando por el cubano Guillermo Cabrera Infante, completan el grupo —a riesgo de sonar descolocado— el austríaco Hermann Broch. A quien pueda parecerle sospechosa esta última inclusión, por favor remitirse a Fornet, o mejor, busque la compilación para conocer el porqué de la presencia del europeo.

Culmina esta lista con lo que a muchos indiscutiblemente les resultará el plato fuerte: Elogio de la incertidumbre. Cuba novelada en el siglo XXI, no sin antes hacer una breve parada valorativa en el Olimpo de las antologías, centrada en la producción poética.

Posiblemente el ensayo con el que concluye el libro le cede su nombre no sólo por razones connotativas, dada la importancia que reviste al actualizarnos del estado del panorama narrativo nacional, sino también por las certeras apreciaciones críticas de las obras publicadas en los decenios recientes que su autor cita.

Con osadía y una cierta dosis de riesgo implícito que conlleva el discernimiento, toma Fornet a cuatro novelistas cubanos representativos de la última hornada, para así otear en lo posible el contexto socio-literario cubano, ante lo complejo de realizar un análisis más profundo in extenso ¿Los escogidos? Djuna y Daniel (2006), de Ena Lucía Portela; La soledad del tiempo (2009), de Alberto Guerra Naranjo; Desde los blancos manicomios (2008), de Margarita Mateo Palmer; y El hombre que amaba a los perros (2009), de Leonardo Padura.

¿Por qué la novela para intentar explicarnos la Cuba del siglo XXI? Como colofón de este excelente material responde Jorge Fornet:

“Es obvio que la literatura, y mucho más unos escasos ejemplos de ella, son incapaces de darnos claves y respuestas definitivas, pero sin dudas nos ofrecen pistas y caminos de entrada a cuestionamientos cruciales. Leer la Cuba novelada del siglo XXI es tanto un ejercicio propiamente literario como una práctica con vocación política”.

 

 

 

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