Harold Gramatges

La guitarra y yo

Joaquín Borges-Triana • La Habana, Cuba

Entre las muchas entrevistas que he realizado durante mi vida como periodista, una de las que conservo un recuerdo especial fue la que le hice al eminente compositor Harold Gramatges. Por aquellos lejanos días, él era el Presidente de la Asociación de Músicos de la UNEAC y la ya desaparecida revista Salsa Cubana me encargó hablase con Harold a propósito de sus funciones en dicho sentido. Por supuesto que yo aproveché la ocasión para dialogar con el maestro acerca de otro grupo de temas relacionados específicamente con los problemas a los que se enfrentan los cultores de la música académica en nuestro país.

Cuando repaso el resultado de aquella conversación, al leer la entrevista impresa, me doy cuenta que la situación descrita por Gramatges hace más de 15 años continúa igual o incluso, pudiera asegurarse que peor. Pero en fin, ese es asunto para otro texto. Hoy mi objetivo, a tono con esta sección, es comentar uno de los últimos discos en los que Harold Gramatges se vio involucrado, poco antes de fallecer. Me refiero al fonograma titulado La guitarra y yo, un compendio del repertorio compuesto por el maestro para el instrumento de las seis cuerdas. El álbum sale en la colección Unicornio, perteneciente a Producciones Abdala.

Una de las primeras cosas que sobresale en el CD es que en el mismo se recogen varias grabaciones tomadas directamente de recitales, conciertos y del Festival Internacional de Guitarra de La Habana. Destaco lo anterior porque durante años, en Cuba hubo la práctica de grabar esta clase de funciones, no solo para la posibilidad de que saliesen editadas como disco sino para conservar un registro sonoro para la memoria histórico musical de este país. Lamentablemente, semejante práctica hoy no se lleva a cabo, cuando en la actualidad es mucho más fácil hacerla que en los tiempos en que era parte del accionar cotidiano de los encargados de tales funciones en nuestro contexto.

Gracias a la iniciativa de grabar esos recitales y conciertos, ahora podemos disfrutar de un álbum con estas composiciones de Harold Gramatges. Así, encontramos las interpretaciones de prestigiosos guitarristas como son los casos de Rey Guerra, Marcos Tamayo y Rosa Matos, en representación de los ejecutantes cubanos. Mientras tanto, por la parte foránea, figuran aquí personalidades de la guitarrística internacional al corte de Volker Höh y especialmente Leonardo D´Angelis.

Con una excelente nota de presentación a cargo de Jesús Ortega, de seguro quien más ha hecho por difundir el repertorio guitarrístico de Harold Gramatges, este fonograma con la obra del compositor de temas como “Canti de Villa Grazioli”, mi pieza favorita entre las escritas por el maestro para la guitarra, resulta en conjunto un disco muy atractivo para todos los amantes de esta clase de música.

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