Conversación con José María Reyes Cano

“El santo valor de meterme con Cervantes”

Aline Marie Rodríguez • La Habana, Cuba

Los amigos y colegas del profesor e investigador español José María Reyes Cano no creen que venga a Cuba a trabajar. Ya ha visitado la Isla en seis ocasiones y, desde el primer viaje, ha impartido cursos en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.

Esta vez, como invitado de la 24 Feria Internacional del Libro, participó en el coloquio Andanzas cervantinas en América Latina y el Caribe, encuentro que rindió homenaje a la obra cumbre de las letras españolas, a propósito de celebrarse los 400 años de la publicación de su segundo tomo.

Imagen: La Jiribilla

Aunque confiesa que “no es un cervantista al uso” en su conferencia “Don Quijote: Las tres jornadas de Cervantes” precisó que, en la segunda parte de esta obra su autor “consiguió crear un complejísimo e inabarcable universo de asociaciones, referencias y significados de índoles muy diversas: históricas, filológicas, éticas, filosóficas, morales, humanas, a la postre su concepción de un hombre nuevo y moderno”.

Reyes Cano, quien es Miembro de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras, ha complementado su labor como prolífico investigador con la enseñanza en la Universidad de Barcelona (UB), donde se desempeña como Catedrático de Literatura Española del Departamento de Filología Hispánica.

Entre la docencia y la investigación, ¿cuál es su preferencia?

Son complementarias. La grandeza de la clase, más allá de para qué nivel sea, es indiscutible. Si las clases son para los primeros niveles tengo que impartir la historia de la literatura.

Una vez superada la licenciatura, cuando entras a un nivel superior, lo que haces es montar un curso de doctorado sobre el tema que estás investigando o acabas de concluir. Es algo de mayor profundidad. Para un investigador de literatura solo investigar no tiene la trascendencia de la comunicación y, por ello, la docencia siempre me ha gustado muchísimo.

¿Cuáles son los temas que han centrado su labor investigativa?

Me he movido en los siglos XV hasta el XVII. He investigado la poesía de cancionero del siglo XV, cuya línea de continuidad es la influencia del petrarquismo italianizante. Ese petrarquismo venido a España y ahí se empieza con Garcilaso hasta llevarlo a Fernando de Herrera, que con las Anotaciones a la poesía de Garcilaso es el paso a la creación definitiva de la lengua poética del renacimiento español. Después de Herrera todo eso cae en manos de Góngora y él lo lanza hacia otro futuro.

¿Cómo descubrió su pasión por esta etapa de la literatura española?

Tengo una historia de investigación muy clara. Empecé con la tesina estudiando la poesía del renacimiento en Sevilla, en la segunda mitad del siglo XVI principio del XVII, que era Juan de la Cueva. Cuando terminé me di cuenta que el gran maestro de ese grupo era Fernando de Herrera, pero que era muy complejo. Siempre quise estudiarlo, pero para eso tenía que hacer el camino a la inversa.

Cuando aprendí sobre el petrarquismo de la segunda mitad del XVI volví hacia atrás y empecé con la literatura de cancioneros castellanizantes, que comienza a finales del siglo XV a recibir la influencia italiana. Después estudié el petrarquismo italiano, que incluye el neoplatonismo. Entonces edité los grandes textos teóricos del amor. Con todo ese material pude volver a la parte de Garcilaso y cuando lo tuve conocido y superado llegué, finalmente, a Herrera.

Es un espacio del siglo XV al XVII en el cual son caminos de ida y vuelta porque cuando avanzo me doy cuenta que debo regresar porque he dejado colgado algo ahí. Entonces, hasta que rellene ese vacío, no puedo seguir hacia adelante. Es toda una vida dedicada. Son dos siglos y medio, pero ¡qué dos siglos y medio!

La novela moderna es la posibilidad de que un escritor pueda incluir en un texto aquello que quiere, empezarlo y acabarlo por donde desee, romperlo e iniciarlo.

Entonces, ¿en qué momento comienza a trabajar la obra de Cervantes?

Cervantes vino a mis manos por un motivo docente. Soy alumno de José Manuel Blecua, el viejo, hice la tesis con él y siempre fui ayudante suyo. Pero, en la universidad tenía otros profesores, entre ellos, Martín de Riquer, un cervantista reconocidísimo. Cuando él se jubiló, la asignatura que impartía me tocó a mí. Entonces me encargué, sistemáticamente, del curso sobre el Quijote.

Me he dedicado tanto al Quijote en el plano docente que, cuando hice las oposiciones para la Cátedra de Literatura Española de la UB había que, además de presentar el currículum, defender un proyecto de investigación que estuviera en marcha. Tuve el santo valor de meterme con Cervantes y el Quijote. Creo que soy el único que se ha presentado a unas oposiciones con un tema de investigación como ese y tuve suerte.

¿Qué proyectos de investigación lo ocupan actualmente?

Estoy trabajando la poesía de Fernando de Herrera, la edición de los versos de 1619 porque él, en vida, publicó muy poco. Cuando él murió su casa fue saqueada porque había puesto en entredicho a la Escuela de Salamanca, donde la figura era Fray Luis de León. Claro Herrera poéticamente es infinitamente superior a Fray Luis y esto a los castellanos no les gustó. Hay que tener en cuenta que Castilla, a finales del siglo XVI, se había quedado encerrada en sí misma. Mientras que, Herrera es de Sevilla y América estaba en allí. Esa era la segunda Roma.

Herrera, además, había publicado Anotaciones a la poesía de Garcilaso criticándolo y él era modelo salmantino. Luego, cuando murió, dos amigos, el poeta Rioja y el pintor Francisco Pacheco, salvaron todo lo que pudieron y en homenaje a él lo publicaron. Esos textos tienen muchas variantes y hay críticos que aseguran que fueron modificados por Rioja y Pacheco, pero la profesora romana Inoria Pepe Sarno y yo sostenemos que son de Herrera. Nosotros somos muy amigos, hemos publicado juntos muchos libros y ahora estamos trabajando en eso.

Volvamos al autor del Quijote, ¿qué opinión le merece la afirmación de Alejo Carpentier cuando, al recibir el Premio Cervantes, aseguraba que “con Miguel de Cervantes y Saavedra había nacido la novela moderna”?

La novela moderna es la posibilidad de que un escritor pueda incluir en un texto aquello que quiere, empezarlo y acabarlo por donde desee, romperlo e iniciarlo. Por eso la distingo mucho de los libros de caballería, de pícaros, de pastores, de moriscos, el concepto de novela entre comillas, desde que la poesía épica se comenzó a escribir en forma narrativa. Esos son los grandes libros de caballería de los siglos XII, XIII y XIV.

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