Premios a la excelencia narrativa, poética y ensayística

María Carla Gárciga • La Habana, Cuba

Los Premios Nicolás Guillén de Poesía y Alejo Carpentier de Novela, Cuento y Ensayo fueron entregados durante la 24 Feria Internacional del Libro en el Complejo Morro Cabaña.

Alberto Marrero resultó acreedor del Premio Nicolás Guillén de Poesía por su cuaderno Las tentativas, cuya calidad estética, nitidez, agudas reflexiones filosóficas, conjugación de experiencia y conocimiento e integración efectiva entre lo coloquial y lo conceptual, fueron destacadas por el jurado, presidido por la poetisa Basilia Papastamatíu.

El Premio Alejo Carpentier en la categoría de Ensayo fue otorgado a Las praderas sumergidas. Un recorrido a través de las rupturas, de Raidel Araoz. El texto realiza un acercamiento a la poesía experimental en Cuba, poco transitada por la crítica e historiografía nacional. José Antonio Baujín, presidente del jurado, resaltó el carácter provocador y arriesgado del ensayo frente a la norma establecida, así como la calidad discursiva, la estructura y el manejo adecuado de las posturas críticas de la literatura y la poesía en particular.

Asimismo, la coherencia estilística de los relatos reunidos en el volumen La gran ola de Kanagawa, junto al eficiente uso del lenguaje y el hábil manejo de la narración para despertar y sostener el interés de los lectores, le valieron a Sergio Cevedo Acosta el Premio en la categoría de Cuento.

Robaron mi cuerpo negro, de Rodolfo Alpízar, fue acreedor de Mención en Novela, por su tratamiento innovador del tema de la esclavitud y la resistencia ofrecida por los negros esclavos, testimoniada desde los palenques de cimarrones, pero esta vez con un personaje femenino al frente del movimiento emancipador.

El Premio Alejo Carpentier en Novela fue conferido a Infidente, de Nelton Pérez. El jurado, presidido por el escritor y ensayista Francisco López Sacha, entregó el galardón a la obra “por llevar al rango de ficción ese breve y casi desconocido lapso histórico que constituyó la estancia de nuestro Héroe Nacional José Martí en Isla de Pinos, luego de haber pasado el presidio político; por el uso impecable dentro del cuerpo del texto narrativo del género epistolar; la imbricación exitosa de diferentes planos, técnicas y tiempos narrativos; la calidad y fluidez del discurso, así como el dramatismo, sinceridad y humanidad con que se aborda el personaje del Martí adolescente, logrando con todo ello una atmósfera conmovedora y orgánica”.

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