Mabel Suárez Ibarra

La mujer que amaba a los perros y gatos

Hilario Rosete • La Habana, Cuba

“Este libro, desde el mismo título, es una invitación a la aceptación de la diversidad, la tolerancia, a la reunión entre distintos que a la vez somos comunes”, dijo Rafael Grillo al presentar Perros y gatos. Selección, notas e introducción de Mabel Suárez.

“Y es que con relación a los sentimientos”, continuó, “no debe haber tanta diferencia entre amar a un perro, un gato, un ratón y una cucaracha, que no las mato, las agarro con la mano y las echo a un lado… Así la obra es oportunidad para romper barreras entre criadores de perros y gatos, y de pronto reunirnos a profesar el amor por estos animalitos.

Imagen: La Jiribilla

“Algo notorio es que el texto empiece con un relato de perros en una cama, «Demasiados para una sola cama», por definición el lugar del amor; supongo que yo mismo deberé traer muchos pelos pegados a mi ropa; ahora estamos en invierno, quien no se haya encamado con un gato o un perro, no haya sentido ese calorcito, no podrá comprender lo que digo.

“Habrá incontables espacios, monumentos dedicados a animales que nos fueron leales, que actuaron de modo excepcional con los humanos; y uno de los propósitos que consigue el volumen, de forma bella y genial, es invertir los términos: nos exige a nosotros, mujeres y hombres, portarnos con ellos con lealtad; hablamos de los afectos, pero hay otras cosas que les debemos, más allá del hecho de que un día nos alcancen las chancletas y al otro nos las rompan.

“Gracias a esa inversión, las mascotas nos hacen sentirnos agradecidos de que sean ellas quienes estén junto a nosotros, y no al revés, así quiebran nuestro estrecho enfoque de que somos seres superiores, llegamos más lejos, nos alzamos con la inteligencia y sometemos el mundo.

“[…] Mabel apenas se atribuye la selección, notas e introducción, sin embargo, su labor es más significativa; el libro tiene la virtud de no ser una simple recopilación de cuentos sobre perros y gatos; además de recoger una aventura o crónica acerca de ellos, nos permite conocer en profundidad, por medio de una suerte de perfil periodístico, a los protagonistas de la historia, los seres vivos que inspiraron los textos, y luego tratar a los autores, saber cómo es su relación con el animal. En eso pusieron su “granote” de arena el ilustrador Yancarlos Perugorría, ganador de varios premios La rosa blanca, y la diseñadora Norelys Correa. […] Si ya tenemos en la Literatura cubana El hombre que amaba los perros, por ahí alguien debía ir pensando en escribir La mujer que amaba los gatos, ¡que amaba a perros y gatos!»

¿Por qué una isla de perros y gatos?

Para Mabel “cualquier libro es un recorrido, un camino que se inicia, a veces despejado, a veces, lleno de piedras… Una de mis mayores satisfacciones es haber compartido con ellos la armazón, el montaje del libro; diseñarlo fue enfrentar una tarea compleja; sobre todo porque, hablando del camino, no lo tuve claro desde el mismo inicio; quería, eso sí, que resultara una selección de perros y gatos diferente; fueron ellos y los propios autores, quienes, sobre la marcha, me fueron dando las pistas de la ruta, del trayecto que finalmente realizamos”.

Así contó Mabel detalles que, lógicamente, aparecen en el prólogo  de su selección, datos, referencias, pormenores que días antes ella y un servidor habíamos tenido chance de “cordializar”, aprehendiendo desde el exergo de Gandhi, “La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados”, hasta sus interrogantes conclusivas: “¿Por qué no ser leales a estas criaturas que nos escoltan y aprecian desde épocas remotas? ¿Por qué no evitar el rechazo y la violencia contra quienes requieren de la protección del hombre?”

“De pequeña, evoca la jefa del departamento del Libro de la Editora Abril, fueron numerosas las mascotas que me acompañaron: perros, patos, peces, ranitas, conejos, gorriones… Hasta ratones intenté domesticar, pero mi madre me descubrió; en un tristrás, desaparecieron del rincón del patio donde los escondía… Con la ingenuidad propia de los cinco años, confundí guayabitos con ratas de laboratorio, pues un vecino exhibía tres de esos especímenes que usan los científicos en sus experimentos.

“Esos sentimientos me inspiraron a hacer un libro para niños y niñas: una isla plena de ladridos y ronroneos… Elegí gatos y perros no por ser los más populares, sino por cuánto significan en mi universo personal. Crecí entre ellos, y en la casa de mis padres, al menos los cachorros, llegaban de dos en dos. Luego, en mi propio hogar, me rodeé de muchos mininos…”

¿A qué responde la configuración del texto?

“Las antologías y selecciones como Perros y gatos, siempre las comparo con islas —me mira Mabel ora de frente, ora de soslayo—. Imagino pequeños archipiélagos de palabras flotando en el mar de la Literatura. En un mismo volumen se reúnen poesías, cuentos o cualquier otro género de creación, concebidos, en su gran mayoría, por diversos autores. Los isleños vendrían a ser los textos agrupados (páginas con fisonomía y rasgos comunes), que son visibles, por ejemplo, a partir de su temática, época, o del país de procedencia”.

Imagen: La Jiribilla

El perro, el mejor amigo del hombre, y también viceversa

Pudiera pensarse que el común denominador de las historias del libro lo constituye su tema: el de los perros y gatos.

“¡No es tan simple!, exclama entusiasmada, sabiendo que llega al quid del asunto. Si bien son cuentos muy gatunos y perrunos, presumen de un rasgo especial: nacieron del afecto. Para ser considerados legítimos isleños, los textos deseosos de poblar estas tierras debían certificarse en el vínculo del autor con su mascota. Las criaturas fieles, cariñosas e inteligentes que aquí, desde el papel, asoman su rostro y su mirada, antes colorearon la vida de otra persona; ahora mismo, mientras conversamos y repasamos el libro, algunas de ellas agitan su cola, saltan de alegría o reparten lengüetazos de cariño en las viviendas de los escritores”.

¿Hay modos de comprobarlo?

“Sin duda. Al final de los relatos aparece una crónica ilustrada de las «musas cuadrúpedas», se muestran datos relevantes, direcciones, anécdotas y curiosidades referentes a ellas. Amén de los cuentos, los autores cedieron vivencias, detalles de su mundo íntimo, casa, patio, infancia, fragmentos autobiográficos que facilitarán la comprensión de las historias. Mis comentarios dentro de ese testimonio aparecerán identificados en una sangría mayor”.

También introdujo anotaciones al pie de la primera página de cada narración.

“Cierto, y en lugar de números o asteriscos, Yancarlos, el ilustrador, se auxilió de pequeños dibujos para señalarlas. Las notas aclaran quién es el protagonista, su nombre real, etcétera. Son pistas importantes que guían al lector hacia el cuento del cuento.

¿Qué hay de los autores?

“Figuran nombres conocidos en la literatura infantil cubana, y voces que se estrenan en el género; sobresalen las de dos niños, «dos criaturas de isla» que conocen, por experiencia propia, la alegría y el bienestar que nos embarga cuando, un ejemplo, acariciamos a un animal dormido”.

Los partícipes de esta aventura conformarán una familia, ¿o no?

“Todos los que de alguna manera hemos intervenido en la presente magia de reunir palabras aisladas, darles sentido y convertirlas en pliegos ilustrados, sentimos un afecto especial por los animales. Todos estamos seguros de que el planeta también es suyo, le concierne a cuanto ser vivo anda y se arrastra por ahí. No son relaciones de superioridad o dominio lo que marca nuestra convivencia en la ficción y la realidad, sino de respeto, cariño y comprensión.

“Aquí no hay expresiones tales como «dueño» o «le pertenece»; en su lugar se alzan los vocablos «familia», «compañero», «hermano», y hasta «hijo». Tampoco se descubren admirables pedigríes. La mayoría de los personajes son «purísimamente satos» o «distinguidísimos barcinos». Sus linajes son comunes; aquello que los convierte en criaturas especiales es la evocación, el afecto y fidelidad de los creadores».

Al lector le espera una ruta singular, llena de amor.

“Y al final del viaje logrará entender que nuestro corazón se hace más grande si cambiamos un poco las relaciones de lealtad usuales. Los perros y los gatos han sido amigos, compañeros, defensores o lazarillos. Han ofrecido muestras muy dignas de gratitud y sacrificio; una devoción especial. ¿Por qué no ser leales a estas criaturas que nos escoltan y aprecian desde épocas remotas? ¿Por qué no evitar el rechazo y la violencia contra quienes requieren y de la protección del hombre?”

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