Para comprender el ying yang de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información

Maylin Guerrero Ocaña • La Habana, Cuba

El profesor Felipe Chibás Ortiz tiene el don de la oralidad. Cuando se conversa con él, las horas parecen volar sin que el oyente se percate. Al menos eso le ocurrió a esta periodista la tarde en que fue a entrevistarlo con motivo de su libro Creatividad, Comunicación y Cultura: gestión innovadora de proyectos educativo-culturales en la Era Digital, el cual fue presentado en el marco del Congreso Internacional Pedagogía 2015, y en la Feria Internacional del Libro de La Habana. Esta es la razón por la que Chibás visitó la Isla, porque aunque es cubano, trabaja desde hace varios años en una de las universidades más prestigiosas de América Latina: la Universidad brasileña de Sao Paulo. Graduado de Psicología por la Universidad de La Habana, el doctor Chibás es hoy un experto en creatividad, innovación, cultura, marketing y educación a través de las nuevas tecnologías e Internet, temas que aborda en este nuevo libro y sobre el cual dialoga con La Jiribilla:

Imagen: La Jiribilla

¿Qué relación existe entre los tres grandes conceptos abordados en su libro: Creatividad, Comunicación y Cultura?

Los tres conceptos están siempre intervinculados de manera natural. Si hablas de la creatividad como un cambio, algo nuevo y original, ¿cómo vas a lograrlo sin comunicarte con otras personas? Si vas a hablar de comunicación creadora para expresar ideas novedosas y diversas, tendrás como base tu cultura, entendida como estilo de vida. O sea, la propia cultura es necesaria para poder crear y comunicar. Entonces, en este libro me propuse visualizar esa relación en los tiempos actuales, a través del concepto de barreras culturales a la comunicación que yo elaboro. ¿Por qué barreras?

Los nuevos problemas que tenemos hoy no tienen lugar a causa de las diversas lenguas que existen en el mundo, sino de las diversas formas de enfocarlo, que al aproximarse pueden entrar en choque. Tenemos, por ejemplo, conflictos culturales como las guerras étnico-religiosas actuales. Los enfrentamientos entre Israel y Palestina constituyen un conflicto cultural, son dos maneras diferentes de ver el mundo, eso es cultura, y  formas de comunicar también distintas, y la creatividad puede verse aquí como forma de solucionar problemas afines al conflicto por ambas partes. Igualmente, los atentados que ocurrieron recientemente en Francia fueron totalmente por barreras culturales. No caben dudas de que este es un tema muy actual e interesante. Por eso en el libro definí varios tipos de barreras culturales a la comunicación que ayudan a diagnosticar un individuo, una empresa, una escuela y hasta un país.

En Cuba este concepto se está estudiando en la Facultad de Turismo de la Universidad de La Habana, con el objetivo de que los profesionales del turismo enfrenten de la mejor manera posible las barreras culturales a la comunicación que surgen en las relaciones que establecen con otras culturas diferentes a la cubana.  Por ejemplo, entra una multinacional hotelera a La Habana, la dirección de la empresa tiene una forma totalmente diferente de pensar, eso es cultura, pero además tiene una forma  distinta de comunicar, y tiene también una creatividad, una forma de solucionar los conflictos diferentes de los cubanos, que tienen otra forma de resolver los problemas, otra forma de comunicarse y otra cultura. Entonces vemos que los tres conceptos están siempre presentes en las barreras culturales a la comunicación, y todo ello lo vemos en la cotidianidad de las personas, en los centros de trabajo, y en las formas en que se enseñan en las escuelas.

¿Qué papel juegan las tecnologías de la comunicación y la información en la gestión innovadora de proyectos educativo-culturales, teniendo en cuenta los conceptos antes explicitados?  

Cada vez que un fenómeno nuevo aparece en la sociedad, por lo general tiene un lado positivo y uno negativo, y en el caso de las nuevas tecnologías, todo depende del uso que se les de. ¿Cual es mi sugerencia? No entregarse ellas de una manera triunfalista. Pensar que las nuevas tecnologías resuelven todos los problemas es un error y una manera ingenua de lidiar con ellas. Las instituciones educativas deben apropiarse de estas nuevas tecnologías, ser la vanguardia en este sentido, pero con un sentido critico. La escuela debe saber orientar a los padres, a los niños, sobre cómo  relacionarse con las nuevas tecnologías, y cuánto tiempo dedicarles. Ellas pueden resultar magníficas herramientas para el proceso docente. Por ejemplo, existen los e-books con muchísima información que cuesta imprimir, y permite un rápido acceso a sus contenidos, bases de datos de universidades totalmente gratuitas, juegos virtuales totalmente pedagógicos, páginas web o programas 3D que permiten visitar famosos museos de arte como el del Louvre, sin tener que movernos hacia Francia…¡Eso es riqueza!

Se trata de usar estas herramientas de forma creativa, que satisfaga y cree cultura. A los niños de ahora les gusta todo eso. Los profesores no pueden ser enemigos de lo nuevo. Tienen que ser líderes de información y de conocimiento, saber que está sucediendo en el mundo y conocer sobre las tecnologías, programas, tipos de información, juegos, porque así no pierden prestigio frente a sus estudiantes. Por eso resulta necesario orientar a los educadores sobre cómo deben lidiar con las nuevas tecnologías, y este libro puede resultar una herramienta para lograrlo.

También para las familias que, por ejemplo, deben saber que un niño menor de dos años no puede ser expuesto a las nuevas tecnologías, como a veces pasa, porque cuando un infante interactúa con estos medios desde temprana edad, cuando crece comienza a rechazar una revista, un libro, no le va a gustar leer porque tiene más desarrollado el pensamiento por imágenes, no va a tener consolidado el pensamiento lógico que es necesario para el alumno. Las familias y la escuela, dígase universidad, instituto o centro de capacitación de una empresa, no se deben negar a las tecnologías, pero tienen que saber dosificarlas y emplearlas con sentido crítico, porque no cabe duda de que son herramientas maravillosas.

Aunque en Cuba el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación es limitado, resulta evidente el gran impacto que ya tienen en la sociedad. ¿Están nuestros educadores preparados para enseñar a lidiar con estas?

Pienso que se debe invertir más en la preparación de nuestros maestros y profesores. La capacidad de orientación, en este sentido, es limitada, por eso pienso que mi libro Creatividad, Comunicación y Cultura: gestión innovadora de proyectos educativo-culturales en la Era Digital puede constituir una de las herramientas para revertir esta situación. En la medida en que en nuestro país las nuevas tecnologías tengan mayor presencia, tenemos que estar mucho más preparados para educar el consumo de las nuevas generaciones, que cada vez más se sienten atraídas hacia este mundo, pues un niño se siente más motivado hoy por un juego de celular que a veces por un juego físico con otras colegas como el de pelota. Este texto precisamente es muestra de la preocupación que tienen, en torno al fenómeno, diversas instituciones como el Ministerio de Educación, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y otras entidades, como la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Sin embargo, según los resultados del estudio que sobre el tema realicé en 11 países, y que incluyeron a disímiles proyectos comunitarios, a pesar de que del otro lado del mar tienen más recursos, poseen mucho menos creatividad que los cubanos. Mientras que en la Isla existe bastante creatividad y solidaridad, pero poquitos recursos tecnológicos. Ahí entra a jugar el tipo de creatividad, que en el caso de los cubanos se caracteriza por aceptar desafíos; mientras que en los extranjeros se define por la flexibilidad, pues tiene muchos recursos y pueden darse el lujo de escoger. La creatividad del cubano, su potencial, está muy direccionado para lo comunitario, incluso usa las nuevas tecnologías de una forma comunitaria, y esto potencializa nuestra forma de buscar soluciones. Por eso tenemos una creatividad que acepta desafíos.

Entonces, pienso que con un acceso más amplio a las tecnologías, esta potencialidad se multiplicaría en el contexto cubano, porque forma parte de nuestra identidad el ser creativo, buen humorado, solamente hay que direccionar del modo correcto esta fortaleza. Vi proyectos culturales en otros países que muchas veces no tenían el talento que se ve en los de nuestra cotidianidad, pues no tienen la creatividad en vena que nosotros tenemos, por eso en nuestro caso esta potenciaría teniendo acceso a más recursos, que abrirían posibilidades creativas de comunicarse, de buscar patrocinios para proyectos culturales, y todo esto puede ser utilizado de forma creativa para estimular la cultura del país.

¿Qué pudiera ocurrir si no existiera preocupación por parte de profesores y padres sobre cómo limitar el acceso de los niños a las tecnologías?

La falta de orientación en los niños, adolescentes y jóvenes sobre cómo relacionarse con las tecnologías puede provocar enfermedades asociadas a su uso excesivo, debido a la dependencia que pueden desarrollan a estas. Además de las enfermedades, la afectación puede ser déficit de atención, son personas que no consiguen concentrarse, o que no son capaces de razonar utilizando una base numérica, una base de palabras. O sea, son más capaces de utilizar la lógica de pensamiento de la imagen, pero no llegan a tener un razonamiento profundo de las cosas. Por eso es que resulta necesario preparar a nuestros profesores, a nuestra población en general, en torno a los aspectos positivos, y también negativos, de las tecnologías de la comunicación y de la información.

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