Pablo, los puentes, la memoria

Amanda Velero • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

“Qué maravilla que Pablo haya encontrado a estos centropablianos”, contaba Víctor Casaus  recordando la frase que alguna vez un amigo le dijo… y ciertamente la pasión y el empeño del Centro Pablo por mantener viva la obra del héroe de Majadahonda se ratifica nuevamente con las últimas entregas de Ediciones La Memoria: dos títulos que nos devuelven a Pablo en imágenes familiares, carteles gráficos y cartas de prisión.

Como dijera el profesor Jorge R. Bermúdez, autor del Diario de una imagen, estos libros no podían tener mejor espacio de presentación que la Biblioteca Rubén Martínez Villena de la colina universitaria, “cerca de donde Rubén en manos de Delarra, parece desbordar su agonía existencial para convertirse en una enorme e insomne pupila, la pupila con la que nos asombramos y reímos”, diría después Jesús Arencibia, periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Y además de la relación de Pablo y Villena con la Universidad de La Habana, este sitio se convirtió en el más idóneo para presentar un tercer título de Ediciones La Memoria en la 24 Feria Internacional del Libro: Puentes de memoria, un proyecto pensado y realizado justamente por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), de Argentina y el Centro Pablo, en el cual se reúnen imágenes y letras de jóvenes artistas y escritores de ambos países.

A Puentes de memoria se unirían los dos títulos sobre y por Pablo: Cartas de presidio y Diario de una imagen, este último presentado por el periodista Jesús Arencibia: “Si es de alto valor intelectual leer entre líneas, Bermúdez logra leer entre imágenes, develando las capas de sentimiento y vivencia que hay bajo cada momento eternizado, buscando las claves, los porqués, a veces solo con la brújula magnífica de la intuición, eso sí, una intuición rigurosamente entrenada para captar y compartir la belleza”.

“Si el acto de atender en toda su pureza es, al sentir de Eliseo Diego, la clave de lo poético ―agrega Arencibia en sus justas y cálidas palabras de presentación―, Bermúdez atiende y entiende cada imagen y sus circunstancias como si en ello le fuera su próximo poemario vital. No solo estamos en presencia de una formidable colección de imágenes pablianas  ―la más completa que se haya reunido en una misma publicación o exhibición―, sino que cada una de esas imágenes viene con el abrigo de su interpretación —que no traducción literal ni adornos innecesarios”.

En correspondencia con esa valoración, el profesor Bermúdez explicó por qué se propuso enfocar la vida de Pablo desde su iconografía e interpretar su vida a partir de lo que le provocaba esa selección de sus mejores imágenes: “a veces vemos las fotos descontinuadas de su contexto, pero cuando uno sigue la dirección de estas imágenes y las contextualiza dentro de la trayectoria vital de una persona, comprende que esa persona aunque haya posado involuntariamente está narrando también una situación personal, que puede ser de tipo político, sentimental, existencial, o varias a la vez”.

También aparecen en este volumen los carteles e imágenes creados por los artistas digitales y diseñadores que exhibieron sus obras en las distintas exposiciones que sobre la figura de Pablo el centro que lleva su nombre realizó tantas veces desde su surgimiento, de manera que como recordaba Casaus en la presentación este libro no es solo una reunión de fotos ―lo cual ya sería muy importante― sino que todos esos otros caminos artísticos confluyen en la memoria.

Y como Pablo es el mejor “pretexto” para casi todo el quehacer del centro, al decir de Casaus, lo vuelve a ser para otra indagación en su obra, no ya desde lo visual como es el caso de Diario de una imagen, sino para revelar ahora otras cartas de Pablo: “no las Cartas cruzadas que también hemos publicado, sino las cartas relacionadas con el período de prisión en Cuba”, y que se titula justamente así, Cartas de Presidio.

Este libro, a juicio de su prologuista y realizadora, Denia García Ronda, puede llegarle al lector de una manera muy personal, “pues en él se recoge un grupo numeroso de cartas, gran parte de ellas dirigidas a su esposa Teté y, en otro momento, se incluyen varias cartas que Pablo recibe en ese período:  todas dan una idea muy clara de su personalidad, de esa situación que estaba viviendo… en resumen: completa la imagen que uno pueda hacerse de este hombre a partir de otras lecturas”.

En esencia, poder asomarse en estas cartas a sus conflictos personales, a ese lado más humano y real, permite comprender que, como dice Casaus, “Pablo es un héroe vivo y no uno de cartón, rebasado por el tiempo”.

El tercer título presentado en la segunda jornada de Ediciones La Memoria en la Feria del Libro fue Puentes de memoria, volumen que se propuso reunir la memoria a través de dos lenguajes: el de la escritura y el de la fotografía, a partir de los trabajos presentados por jóvenes artistas cubanos y argentinos, con ninguna orientación estrecha en cuanto a las temáticas, sino todo lo contrario: “invitándolos a mirar alrededor suyo, lo que se vive y cómo se hace, incluidas las falencias de estas vidas nuestras, tanto allá como aquí, y expresarlas a través de la fotografía y la escritura”.

Diez fotógrafos, tres de ellos cubanos y el resto argentinos, integran los Puentes de fotografía, lo cuales se convirtieron primero en una hermosa exposición que la UNRC realizó para adelantar lo que este libro sería. En el caso de los cubanos se trata de Kaloian Santos Cabrera, Alain Gutiérrez y Lynet Pujol, mientras que los argentinos son Lucas Ortiz, Belén Juárez, Luciana González, Julieta Orlando, Mario Besolo, Luciana Marcelo y Ana Carolina Ugolini, además del Colectivo Matanga.

Por su parte, los Puentes de escritura incluyen visiones de jóvenes a los que tampoco se les impuso un tema específico, subraya Casaus, sino que se les dijo: “abran sus pupilas, miren en derredor y cuéntennos lo que están observando. Ese es el espíritu con que hemos hecho este libro los amigos de UniRío y la gente del Centro Pablo”.

Conforman los Puentes de escritura cuatro ensayos realizados por los jóvenes periodistas cubanos Yoel Suárez, Mónica Rivero, Julio Batista y Leyda Machado y, por otro lado, tres textos de los argentinos María José Zapata, Paola Norma Sgro y Santiago Masetti; en tanto los Puentes entramados ―que combinan el texto y la imagen― incluyen las obras de los artistas argentinos Álvaro Yamil Tesio, Eliana Pontoriero, Melina Demasi y el colectivo La lata que parla.

“Este es un libro que muestra un recorrido de los vínculos entre los autores (fotógrafos y escritores) con los ejes convocantes de la convocatoria”, escribe Claudio Asaad, impulsor y coordinador del proyecto de la UNRC, en un fragmento del prólogo que fue leído durante la presentación. Y continúan diciendo las palabras de Asaad: “La lectura de los hechos, paisajes y objetos que abordan, se mueven entre la belleza y la crisis, la dificultad y la pulsación vital del deseo y la voluntad de sobrevivir… De manera individual o colectiva, con habilidades distintas en la manipulación técnica, lo importante emerge como fuerza, algo que se declara por su propia presencia, una libertad de decir que no se ha condicionado por su voluntad de pretender ser unívoca con los conceptos de la convocatoria”.

Por su parte, el rector de la UNRC, Marcelo Ruiz, agradeció a los integrantes del Centro Pablo por esta apuesta conjunta entre ambas instituciones por recrear los diferentes sentidos de la memoria. Asimismo se refirió al valor de los ensayos ―escritos y fotográficos― que el libro recoge: “Los creadores de esta obra son jóvenes que nos están invitando a recrear en código de puentes y de memoria un proceso que da cuenta de la memoria viva y no como un recorte fotográfico y que es una invitación permanente a pensar la cultura en términos de nuevas estéticas y poéticas”.

Para cerrar la velada el trovador Juan Carlos Pérez, quien fuera el ganador del concurso una Canción para Pablo que convocado por el Centro Pablo hace algunos años, regaló al público primero esa canción titulada “Contra lo oscuro” y luego otros dos temas suyos: “De olvido y amor”, y la conocida “Habana 1-1998”, cuyo título se ha acortado y asentado ya en el imaginario de los trovadictos con el solo nombre de esta ciudad.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato