Archivo Nacional:

Patrimonio histórico del saber

Míriam Zito • La Habana, Cuba
Fotos: Luis Pérez Borrero
 

Su preservación exige conocimientos, técnicas y suma paciencia para restaurar documentos de incalculable valor, algunos aún inéditos.

Para quien transita frente al vetusto edificio del Archivo Nacional de la República de Cuba, desconoce quizá su valía histórica y actual vigencia hasta para tomar decisiones en un momento dado.Su preservación exige conocimientos, técnicas y suma paciencia para restaurar documentos de incalculable valor, algunos aún inéditos.

No crea que es una aseveración poco juiciosa, sino todo lo contrario, pues consultar  documentos patrimoniales importantes en el pasado histórico de Cuba, resulta  imprescindible para tomar decisiones en el presente.

Así lo asevera la Máster en Ciencias Martha Ferriol Marchena, directora general de una institución que este año arriba a su aniversario 175.

Imagen: La Jiribilla
El Archivo Nacional de la República de Cuba celebra este año su 175 Aniversario de fundado
 

Ubicado en Compostela 906, esquina a San isidro, en La Habana Vieja, fue creado por la Orden Real 531, emitida por la reina regente María Cristina de Borbón el 28 de enero de 1840, cuando quedó constituido el entonces Archivo General de la Real Hacienda de la Isla de Cuba, radicado inicialmente en un almacén de La Factoría.

Quinta institución de su tipo creada por España en sus colonias de América, hoy funciona con una dirección general y seis subordinadas que se dedican a procesos específicos relacionados con la actividad archivística.

Pero, su misión principal, además de dirigir metodológicamente la política de gestión documental en el país, es salvaguardar la memoria histórica de la nación, mediante el procesamiento, conservación, uso, acceso y difusión de los fondos que atesora, los que suman hoy 28 kilómetros lineales de documentos, referidos al acontecer cubano desde 1578 hasta la primera mitad del XX.

Sobresalen 251 fondos documentales correspondientes a las administraciones coloniales, republicanas y algunas del período revolucionario, que pertenecieron a relevantes personalidades de la cultura y la política, además de otras que tributaron escribanos, órganos consultivos, sociedades, compañías, museos y universidades.

Destacan aquellos referidos a las contiendas bélicas para lograr la independencia de la metrópoli, así como el archivo del general Carlos Roloff, y otro vinculado con el Gobierno de la Guerra de 1895, más la correspondencia intercambiada por los principales jefes del Ejército Libertador, detalla Marta.

También colecciones temáticas vinculadas con el corzo, la piratería, levantamientos de esclavos y resoluciones gubernamentales, a lo que se suma la documentación sobre el Partido Revolucionario Cubano, fundado por Martí en 1892.

Mención aparte merece el documento firmado por los mambises, en que solicitan el reconocimiento de la Virgen de la Caridad del Cobre como patrona de Cuba, y los expedientes relacionados con la primera intervención norteamericana.

Por si fuera poco, su mapoteca guarda 27 mil documentos, 70 por ciento de los cuales son materiales manuscritos generados por destacados agrimensores, cartógrafos, arquitectos, dibujantes e ingenieros cubanos del siglo XVIII al XX.

A la mano del investigador también están más de 66 mil fotografías, grabados, pintura y daguerrotipos guardados en la Fototeca, que incluyen desde las imágenes de las familias de José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez, hasta el primer retrato sobre cartulina hecho en 1865, en Cuba.

Una tarea que apasiona

Tanto por hacer y mucho por investigar o procesar recae en los hombros de 117 trabajadores, 45 de los cuales son jóvenes menores de 35 años, en su mayoría egresados del técnico medio de gestión documental y otros de las carreras universitarias de Ciencias de la Información e Historia, y algunos de la Universidad de Ciencias Informáticas, vinculados ahora a los procesos de digitalización documental.

El propósito, nos dice el asesor jurídico, Yorlis Delgado López, es que continúen estudios universitarios y cada cual se especialice en una tarea que les interese y apasione, trabajo abunda para eso, pues además de esta sede nacional, funcionan 12 archivos provinciales y 17 históricos municipales, subordinados metodológicamente a esta institución, pero administrativamente a las delegaciones del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

Imagen: La Jiribilla
Yorlis Delgado Lópezel, asesor jurídico del Archivo
 

Recién graduado, Yorlis nunca pensó, según sus propias palabras, el alcance y la novedad técnica del complejo trabajo que guardaba el Archivo, así se asustó al asistir al primer consejo de dirección, que le abrió las amplias puertas del conocimiento histórico y le posibilitó incluso tener en mano protocolos pertenecientes a la Colonia y a las guerras de independencia, solo conocidos por los libros de texto.

Otro tanto le sucede a Ricardo Mosqueda Borroto, apasionado por la Paleografía, que trabaja en el Archivo Nacional, desde que comenzó el segundo año de técnico medio en gestión documental.

Procedente de La Habana, afirma que la Paleografía le aporta muchos conocimientos, acerca del surgimiento de la Colonia, y le da una visión integral de las leyes emitidas en aquella época, cómo pensaban y actuaban las personas, así como la forma en que llevaban sus litigios, un mundo poco conocido actualmente.

Imagen: La Jiribilla
Ricardo Mosqueda Borroto, apasionado por la Paleografía
 

Estudiante hoy del Colegio de San Jerónimo, Ricardo agradece la ayuda recibida por todos sus compañeros del Archivo, que le han facilitado esa matrícula por curso para trabajadores, y le brindan además de asesoría, todos los medios y herramientas que contribuyen a su desarrollo.

A este amor a primera vista por la Paleografía no escapa tampoco Grisel Cristina García Bastard, pero en el área de la fototeca y la preservación de documentos fotográficos, con un buen resultado en la restauración de hojas caladas, de por sí única y curiosa.

Premiado en la exposición provincial Forjadores del Futuro, es una pequeña colección de cinco hojas: cuatro de tabaco y una de álamo, que pertenecieron a diferentes personalidades.

“Trabajadas por el método de esqueletismo selectivo, aplicamos carbometilcelulosa, pegamento ideal para restaurarlas dada  sus características, también papel tisú, tratando de salvarla, porque era la única colección de su tipo, además de la que se encuentra hoy en el Museo del Tabaco”, explica.

Imagen: La Jiribilla
Grisel Cristina García Bastard en el área de la fototeca y la preservación de documentos fotográficos
 

Asistente a un curso de microfilm en el Archivo Histórico de Madrid, España, Grisel no es la única joven que tiene posibilidades de formación y desarrollo foráneo para prestar servicios no solo en Cuba sino también en el extranjero.

Por primera vez el Archivo Nacional presta asesoría en el Ministerio para la Función Pública de Guinea Ecuatorial, y no ha dejado de brindar información a catedráticos de España, Canadá, EE.UU. y América Latina, a quienes les interesa consultar los fondos históricos de la institución.

Si de resultados se habla

“Implementar una nueva cartera de servicios, que abarca consultoría, asesoría y diagnóstico, propició sobrecumplir el plan de ingresos el pasado año, al que se suma la digitalización de la primera etapa del boletín del Archivo, la publicación más antigua en materia de archivística en América Latina, que data de 1902. También se concluyó el tratamiento de cinco fondos documentales, que se encuentran a disposición del público”, explica su directora general.

“Los planes de la institución hoy, afirma, están vinculados a perfeccionar la gestión documental, y seguir integrándola  a los sistemas de control interno nuestro y de otras instituciones, con una visión integral del sistema de la administración central del Estado, a fin de perfeccionar todo el trabajo.

Continuar la digitalización de manera acelerada y el procesamiento de los fondos es parte de los grandes retos para este año que recién comienza, dice, convencida de que el Archivo Nacional dista mucho de ser una entelequia, sino un universo del saber histórico al servicio de la población”.

Algo para recodar

Hasta el 2010 este era el único edificio construido para archivo en Cuba, ya que en ese año el Ministerio de Relaciones Exteriores construyó uno propio para esa actividad. Son los dos únicos inmuebles construidos en Cuba para archivos, pues los demás son adaptaciones. Fabricado hace 170 años, debe su obra al capitán del Ejército Libertador Joaquín Llaverías, el patriota insigne de los archiveros cubanos, con más de cinco décadas dedicadas a esta institución y más de 25 como su director.

Muy moderno para su época, en este lugar durante la colonia existía un sitio denominado el palenque, donde se reunían a los cimarrones que huían. Después, el Archivo compartió el edificio con un cuartel de artillería y un laboratorio de zootecnia, dos enemigos acérrimos del papel: pólvora y animales rabiosos o infectados de insectos.

El Archivo Nacional radicado en el segundo piso, no obstante estar rodeado de un ambiente desfavorable para su gestión, fue uno de los grandes logros de Llaverías, ya que la edificación como tal reúne las condiciones para la gestión archivística, y hoy  posee todas las condiciones ambientales y tecnológicas para lo cual fue destinado.

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