El valor de las raíces de una cultura

Guille Vilar • La Habana, Cuba

A menudo, cuando hablamos de las raíces de nuestra cultura, hay quienes piensan, absurdamente, que nada más nos referimos a la clave y el tambor. En realidad, las raíces de una nación, son algo mucho más profundo y a la vez tan cotidiano que aparentemente, no nos percatamos de su presencia.

Por ejemplo, la actuación en Cuba del grupo de rock The Dead Daisies, ha sido la principal motivación para enfocar el mencionado tema.

¿Qué pasó cuando con el primer guitarrazo de uno de sus integrantes, inmediatamente me percaté que estaba ante una muestra de lo que significa la pura esencia del rock? ¿Es que son mejores instrumentistas que los roqueros argentinos, los mejicanos o incluso los propios músicos cubanos de dicho género? No necesariamente. ¿Es que son más profesionales que los músicos latinoamericanos? No, tampoco. Es debido a que los patrones que conforman dicho género, se encuentran tan enraizados en las vidas de los roqueros anglosajones, que esos mismos instrumentos con los que tocan los músicos cubanos, nos suenan diferentes en sus manos.

¿Cuántos músicos de procedencias diversas, ya sean suecos, africanos o hasta japoneses como es el caso de la famosa Orquesta de la Luz que en su aproximación a la música cubana, intentan acercarse todo lo que más puedan a nuestros ritmos, pero nuestro sentido de identidad, aunque agradece la voluntad compartida, nos confirma que no suenan igual? Incluso, salseros como Gilberto Santa Rosa o El Gran Combo de Puerto Rico, quienes beben tanto del manantial sonoro que identifica a las orquestas cubanas, que hasta pudieran llegar a confundirse con lo nuestro, pero tampoco es exactamente lo mismo.

Es que nadie de fuera, podrá reproducir el sabor del Trío Matamoros, la cadencia insuperable de la Orquesta Aragón, el impresionante universo musical desplegado por Benny Moré y su Banda Gigante, como tampoco podrá descubrir el secreto de permanecer en la eternidad, misterio que protegen celosamente Los Van Van de Juan Formell. Pero en realidad, no existe tal secreto. Es sencillamente una cuestión de herencia musical que nos viene desde la cuna conjuntamente con otros rasgos inherentes a nuestra forma de ser como es nuestra singular apropiación del castellano y hasta nuestra comentada gestualidad mientras conversamos. No necesariamente todos desarrollamos desde pequeños una vocación profesional por la música, pero esta si nos acompañara durante toda la vida como un componente fundamental de nuestra cubanidad.

Incluso, el que menos oído musical pudiera tener, no dejará de sentirse impactado por la nostalgia, si en algún momento escuchara una de esas piezas que nos llegan al corazón cuando nos encontramos por el extranjero.

Es más, para subrayar el valor de la identidad, el maestro Chucho Valdés ha logrado que en el exclusivo contexto del jazz norteamericano, se le reconozca que ha bailado en la casa del trompo por el sólido prestigio alcanzado en un contexto tan exigente, pero a la vez no ha pretendido jamás sonar como los pianistas americanos. En todo caso, se le reconoce como un genial músico cubano que puede abordar el terreno del jazz, sin abandonar las raíces de su origen.

Y dicha cualidad, por supuesto no es que Chucho se haya propuesto asumirla ni mucho menos para llegar a ser diferente. Es que le brota tan natural como cualquier otro de los acentos propios que identifican a nuestra nacionalidad.

Por lo tanto, siempre será válido el préstamo de sonoridades musicales entre culturas diferentes aunque por muchísimas otras razones. No obstante, cuando el espectador cubano se sienta atraído por el sonido del rock del grupo The Dead Daisies, no tiene por que pensarlo en ese momento, pero en realidad, ha sido atrapado emocionalmente por las ramificaciones de poderosas raíces musicales de un pueblo, de la cultura de una nación que en las manos y en las voces  de semejantes músicos, conservan toda esa añejada intensidad de lo auténtico como del mismo modo le sucede al espectador norteamericano cuando este disfruta de Los Van Van durante sus presentaciones por la nación norteña.

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