Julián Orbón

Música con plena vigencia

Joaquín Borges-Triana • La Habana, Cuba

Tengo el convencimiento de que en el panorama fonográfico de Cuba en el presente, el sello Producciones Colibrí, perteneciente al Instituto Cubano de la Música, es el que está aportando una visión más ecuménica acerca del rico y complejo universo sonoro facturado entre nosotros, tanto en la actualidad como en el pasado. Sus discos en torno a la llamada música académica constituyen parte de lo que catalogo, sin temor alguno a que me tilden de exagerado, como un componente del patrimonio cultural de la nación. Buena muestra de lo antes expuesto ha sido la puesta en circulación de un álbum en torno a la obra de Julián Orbón, ese compositor destacadísimo en nuestra historia pero que, por motivos en esencia extra artísticos, resultó silenciado o cuando menos soslayado por demasiado tiempo.

Cuando uno escucha este puñado de temas, obligatoriamente nos sorprendemos por el aire de contemporaneidad que se registra en la obra autoral de Julián Orbón, alguien que fuese miembro en la década del cuarenta de la pasada centuria del afamado Grupo de Renovación Musical. Este CD es la quinta entrega de una serie que sobre el quehacer de dicho grupo ha preparado Producciones Colibrí, en un auténtico ejemplo del rescate de la memoria cultural del país.

Entre las figuras que intervienen en el álbum, se encuentran los jóvenes pero muy talentosos pianistas Ana Gabriela Fernández y Fidel Leal, la soprano Bárbara Llanes, sin duda una de las actuales voces líricas cubanas  de mayor importancia, y la Orquesta Sinfónica del Instituto Superior de Arte (ISA), bajo la batuta del matancero José Antonio Méndez.

Así, de inicio podemos disfrutar de la obra titulada Libro de cantares, a cargo de  Bárbara Llanes, que cuenta con el respaldo pianístico de Ana Gabriela Fernández. Es una interpretación en que lo dramático y lo expresivo marchan en plena comunión. En el caso de Fidel Leal, él ejecuta una pieza llamada Tocata, perteneciente a la etapa neoclásica de Julián Orbón y en la que el pianista evidencia sus notables posibilidades técnicas.

Finalmente se incluye en el fonograma la obra titulada Tres versiones sinfónicas, sobresaliente por reflejar el costado hispanoamericano del compositor. Esta es una síntesis entre lo hispano, lo latinoamericano y lo cubano, ideal para que funcione como cierre de la grabación.

Con una excelente nota de presentación, escrita por la musicóloga Ana Casanova, el fonograma contentivo de una pequeña porción de la obra de Julián Orbón surge gracias a una idea del pianista Ulises Hernández,  que fue quien propuso editar una serie discográfica a propósito de los compositores que pertenecieron al Grupo de Renovación Musical, iniciativa que hay que agradecer, no solo por su sentido de preservación de la memoria, sino porque para personas que como yo no vivimos por nuestra edad aquel instante y no escuchamos en su momento primigenio este repertorio, encontrarnos con él ahora en el segundo decenio del siglo XXI resulta un verdadero hallazgo, y eso siempre es bienvenido.

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