Creatividad en alerta máxima

Toni Piñera • La Habana, Cuba
Viernes, 6 de Marzo y 2015 (4:24 pm)

La energía desborda su creatividad, esa que salpica cuantas superficies son avizoradas por un talento en “alerta máxima” ante la realidad circundante que, al pasar el tamiz de su imaginación, se transforma en algo diferente, con nuevos significados que atrapan al espectador por todas sus aristas. No hay dudas, estamos ante un artista en ma­yúsculas que se interna en la materia con la cual trabaja y se identifica, al punto de crear obras de arte que alcanzan una fuerza y un purismo plástico que sorprenden.

Por estos días, quien visite la hermosa galería Villa Manuela de la Uneac (H entre 17 y 19, Ve­da­do) podrá tocar de cerca las creaciones de Jorge Luis Santos (Quivicán, 1973), y repasar algunas series de su quehacer abstracto y encontrar nuevas propuestas que le reforzarán la idea de que en arte hay mucho aún por hacer; sobre todo cuando se ponen en juego el pensamiento, la experiencia, los deseos de hacer distinto, las ganas de trabajar y hacerlo sin dar tregua al cansancio y la rutina. Su brújula artística persigue la contemporaneidad dondequiera que esta se encuentre, y logra hallarla hasta en lo más inverosímil.

En la muestra Fuera de la raya se suman series conocidas como Materia y el tiempo, Sueños prohibidos donde los protagonistas fueron esos colchones repletos de conceptos, y los nuevos trabajos realizados con ¡cigarros!, picadura que se mezcla con el acrílico y le regala nuevas texturaciones sobre el lienzo, y le permite seguir transitando por los caminos del arte con ese afán aventurero de encontrar tierra firme donde cimentar ideas.

Es que desde el mismo instante en que Santos inició su carrera, este creador autodidacta, más allá del oficio y la certeza de que la pintura debe ser esencialmente pintura, ha sabido enfocar con tenacidad su propia senda, que converge entre abstracción, gestualidad, arte concreto, informalismo matérico y expresionismo lírico. Su tenacidad le ha entregado un espacio bien ganado en nuestro contexto.

Las miradas pasarán de obra en obra salpicadas con tintes de admiración, encontrando respuestas a preguntas internas, descifrando claves, recreando la mente, buscando el futuro desde un pasado cercano y tratando de desvelar el misterio de la creación. Es que cuando uno observa sus piezas no se retienen después, objetos ni figuras. Algo adentro los borra, oculta o reemplaza por una sensación indefinida, que trata de reconstruir en vano algo real y concreto. Aunque solo logra hacer presentir una realidad diferente a la que la mirada percibe. Es que sus trabajos se presentan ante la vista del contemplador desde el lugar en que se unen la sensibilidad y la inteligencia.

Detengámonos en Sagrado corazón. Es una de las nuevas piezas con picadura, acrílico que semeja una manzana con texturas y tonalidades alcanzadas con el elemento rector de la pieza; y Obra en proceso resulta un trabajo ¡en plena acción! Una suerte de electrocardiograma arma­do con cigarros que se van descomponiendo so­bre la tela y va cambiando su forma. El azar y el tiempo hacen de las suyas allí. El artista lo asemeja al cuerpo humano, a los pulmones que se van corroyendo por el cáncer que produce, irremediablemente el cigarro. Es también una alerta, un espejo para no olvidar.

En Desnudo nos trae un colchón, encapsulado en una caja de acrílico transparente. Es la reminiscencia de aquellos colchones artísticos que utilizó como soporte para creaciones anteriores y que dieron mucho de qué hablar. Solo que a este le quitó el “ropaje” (forro), lo desnudó y muestra tal y co­mo estaba por dentro. ¿Una radiografía del colchón?

Hay una Mesa con sus patas que conforman otro “cuadro” trabajado con colillas de cigarros, y la Puerta 1 y 2 repletas de grafitis originales de cuando se “desempeñaban” en la realidad como guardianes de sendos garajes. Todo se transforma en arte cuando Santos lo toca.

Suma a este arsenal de creatividad recuerdos de Pintura y papel, una serie del 2013 realizada en collage, óleo y papel sobre tela, donde las formas y los colores eran protagonistas de sus historias abstractas. Mientras que en la obra Blanco y negro exhibe esa técnica que le permite trabajar sobre la tela, disfrutando con la aplicación de la materia (arena) y otros elementos rememorando su otra serie Negro sobre negro, acompañado de esa li­bertad que lo guía en el encuentro de la mancha, las texturas y la distribución de luces y sombras con las que conforma una obra original, de espacios espontáneos. Todo ello aderezado con signos muy personales que escarba desde la memoria, donde símbolos e imágenes diversos se funden en un lenguaje en el que, año tras año, el paso del tiempo le va otorgando la solidez de la experiencia.

Fuente: Granma

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