Selección de poemas

Antonio Armenteros Álvarez • La Habana, Cuba

Dicen que podía escribir al revés,
como la imagen del espejo.
De hecho, escribió todos sus cuadernos de notas
en esa forma especular y en parte para hacerle
más difícil la lectura a los curiosos.

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Un haz de luz vibra todavía hacia las baldosas,
deseábamos trazar una sola línea que demarcará
el paso de la materia muerta a la materia viva,
- o viceversa.

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HYPNOTIC

Vivo escapando de tanta gente con el alma enferma. Pobre chica de la calle, le
dije que soy como un perro jíbaro, jamás suelto mi presa.
Pobre chica de la calle, tomó la seriedad de mis palabras cual otro juego
estúpido de adivinanzas.
Estamos reescribiendo la historia, su propia fábula, le digo.
Pobre chica de la calle, como dice B.: Soy un perro del infierno que vive
escapando de almas amargas, como la suya.

 

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DESOBEDIENCIA

La intuición de que todo nade, que todo sea flexible. Quiere hacer que las islas
vuelen. Es algo extraño, transparente, móvil, polivalente. La idea, (re)crear el
sentido de las proporciones / provocaciones. La idea: “Mirar hacia el interior
desde unas dimensiones exteriores perfectas”.

 

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SIRIUS

El paisaje, sitio que implosina de tan solo acercarme, me herí en esa niebla y el
magma biológico / ecológico expone pequeñas dudas, relatos de mí. Atrae la
soledad, subyuga el referente, esquirlas, paisaje y el ojo extremo del adiós.
Paisaje que cual niebla, cual humo, esparce dudas de mí.

 

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LEUKÓS

En tao las cicatrices huyen cual agua, sueña el terror alejándote de los demás,
de lo ajeno gris, el movimiento era profundo, las líneas del silencio, la
predicción, las manos.
El agua es tao, lo circular que el cuerpo agota tratando la perfección, los
sentidos del paisaje. Si lo gris amanece tendría otra disculpa, manera sensorial
de extirpar la ignorancia. —Cicatrices.
Del tao fluyo, del agua bebo lo que sucede / seduce al otro lado. ¿Y tú? 

 

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PLANETAI

Desplazando la lápida veremos / sentiremos el misterio del otro universo. La
ilusión obsesiva de evitar las inscripciones, relegar los símbolos. Lo digo al
momento de comprender sus reversos, lo contrario es la larga espera.
La primera impresión se entrevé hacia los escalones, los mármoles ya sepia,
fríos. Aquí organizamos el festín, casi una orgia. No tememos a la luz, no
tememos a la oscuridad. La losa en su inmaterialidad predecible nos guía,
perdemos humanidad, cedemos fiereza.
El tálamo siempre aguarda / augura: ―Acércate. Después del llamado
aparecen los demás universos, los bien nombrados (anti)mundos.

 

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KACHA1

                                                                                          Para Javier Marimón

No me dio vergüenza contestar semejante pregunta, resistí aquellos meses con
arroz, sus derivados, no me refiero al sake. Verter un poco de té sobre el arroz.
Tomaba el caldo del arroz o el arroz mismo —todo un año de resistencia—, lo
tome como recomienda la filosofía del bushido, con cada sorbo un poco de
aire, en cada libación una bocanada de resistencia / existencia.

 

[1] En Rusia, papilla de patatas—papas—, gachas, la más popular es  de arroz. O sea, risabaia. Se escribe KÁШA.

 

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Al pueblo que ignora ciertos poderes le quiso regalar una lección,
Algún sustrato filosófico, un tratado gigantesco, un símbolo:
“La caída de la dinastía de los Romanov”.

 

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MISTERIOS

Ayer una mujer de la manera más encantadora —que se pueda imaginar— me
dijo: “Estás envejeciendo”. Lo pudo expresar de otra manera, por ejemplo:
―Has envejecido―. No es mi amante, ni mi mujer, ni mi esposa. Es mi amiga y
como otros muchos se marcha. Sé que regresará —su amor por Cuba es tan
grande y digno como el amor de todos—.
Ayer, envuelto en esa ternura bestial de los días, me dijeron: “Estás
envejeciendo”. No es mi esposa, ni mi mujer, ni tan siquiera mi amante, ni nada
que se le parezca. Es mi amiga y cual otros muchos se aleja. Sé que retornará
—más temprano que tarde, pues, su amor hacia Cuba es tan digno y grande
como él de los que se quedan—. Ayer, una mujer inteligente y dulce me ha
dicho enredada en su usual ternura: “Estás envejeciendo, envejeciendo bien y
no constituye el último de los consuelos”.

 

 

Especial para La Jiribilla
 
Ficha: Antonio Armenteros Álvarez: Poeta, narrador, traductor y crítico literario. (La Habana, 1963). Miembro de la UNEAC; ha sido jurado en varios eventos literarios. Ha publicado seis poemarios: Nastraienie, Casa Editora Abril, 2000; La Caída, Editorial Letras Cubanas, 2000; Los Estados Crepusculares, por la Editorial Letras Cubanas, 2002;  Casa  Quebec, por la Editorial Extramuros, 2002; La Cortadura y El Signo, por  Ediciones Unión, 2003; y Kenoma, por  Letras Cubanas, 2014. El libro de relatos País que no era, por Letras Cubanas, 2005. Ha obtenido los siguientes Premios: Calendario, 1998; Pinos Nuevos, 1999; Abdala, 1999; Razón de Ser, 2003; Premio Dador, 2006; La Gaceta de Cuba, 2007.  Ha sido publicado y antologado en varios medios de Honduras, Rusia, Suecia, México, Brasil, España, Estados Unidos, Francia, Ecuador y Colombia.

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