Poesía y periodismo en Aire de luz

Aline Marie Rodríguez • La Habana, Cuba
Viernes, 13 de Marzo y 2015 (2:53 pm)

Los vasos comunicantes entre la literatura y el periodismo resultan incuestionables. Las palabras de Alejo Carpentier, en enero de 1975, en los talleres del periódico Granma, reafirman tal certeza. Según criterio del novelista, galardonado con el Premio Cervantes de Literatura, “el periodista y el escritor se integran en una sola personalidad”.

Difícil resulta, entonces, intentar separar y discernir las dos profesiones entre creadores que las han ejercido a lo largo de su carrera. El Café Literario Aire de luz, que conduce Basilia Papastamatíu, sirvió como leitmotiv, en esta ocasión, no solo para el diálogo poético, sino también para conocer un poco más sobre dos creadores que cultivan la labor periodística y también la escritura.

Como resulta habitual, en este encuentro, se reunieron dos poetas de diversas generaciones, estilos y tendencias. Compartieron sus versos el reconocido dramaturgo, poeta y ensayista Norge Espinosa Mendoza, quien ha ejercido también la crítica en diversas revistas nacionales y extranjeras, y el estudiante de periodismo Erian Peña Pupo, quien inicia sus pasos en el ámbito poético de la Isla.  

Espinosa Mendoza, quien ha participado en varias ocasiones en el encuentro, compartió la lectura de poemas inéditos, entre ellos Figuras blancas en la nieve y Conversación con Gastón Baquero. Versos que, en palabras de la anfitriona del espacio, “reflexionan hondamente sobre los sueños vividos, actúan más que sobre nuestro pensamiento, sobre nuestra emoción”.

Autor de los poemarios Las breves tribulaciones (1992), Los pequeños prodigios (1996) y Las estrategias del páramo (2000) hace catorce años que no publica un nuevo poemario, pues según confesó la poesía que se edita hoy en Cuba “tiene un síntoma que también acompaña a la vida cubana en sus peores costados y es no concebir aquello que el país tiene como riqueza. Parece estar siendo escrita a espaldas de lo que la Isla, de una manera, dio como legado, como tradición y también está como sorda con respecto a sí misma y eso tampoco ayuda a caminar”.

Igualmente rememoró su primer encuentro con el joven Erian Peña Pupo, a quien lo escuchó leer sus versos hace más de un año y hoy le abre la puerta para que continúe dando a conocer su obra, como se la abrieron a él cuando comenzaba.

Peña Pupo leyó, entre otros, sus textos inéditos Contemplación y Los mares del miedo. Este universo poético, en palabras de la también crítica Basilia Papastamatíu, “todavía está visiblemente en esa etapa de entonación plural de temas y formas que buscan configurar un lenguaje definitivamente personal”.

Durante el espacio el joven holguinero, quien ha sido galardonado, entre otros reconocimientos, con el XXI Premio Nuevas voces de la Poesía, de Holguín; el Premio Juegos Florales, de Santiago de Cuba, y el Premio Memoria Nuestra, de las Romerías de Mayo, anunció la próxima aparición de su primer cuaderno de versos, titulado Puertas para huir de la casa, bajo el sello de Ediciones Santiago, que cuenta con un prólogo realizado por Norge Espinosa Mendoza.

El encuentro Aire de Luz, cuyo propósito esencial es dar a conocer los mejores valores poéticos del país, en particular a los autores de las nuevas generaciones, hizo realidad, una vez más, la máxima carpentereana de que la “la poesía es la expresión suprema del hombre en lo que se refiere al estricto valor literario”.

 

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