Arte y deporte

Un abrazo que afianza nuestra nacionalidad

Paquita Armas Fonseca • La Habana, Cuba
Obra plástica: Arlés del Río

Nunca supe donde fue a dar la punta del alto tacón de mi zapato, cuando el pitcher cubano (entonces bateaban) dio un hit y dejó al campo al equipo norteamericano y yo ejecuté un salto que hoy ni por asomo soy capaz. Era el noveno inning y el juego estaba empatado. Antes, mi padre, que me trasmitió la pasión que siento por la pelota, empezó a pelear porque el mentor dejó batear al lanzador y no lo sustituyó aunque tenía en el banco  hombres de poder en el brazo. Cuando se produjo aquel batazo decisivo  soltó una palabrota y dijo: “le salió bien la burrada que hizo”.

Yo oía y veía los juegos pero no los entendía mucho. Mi interés de entonces se puede medir porque cuando brinqué porque habíamos ganado, yo llevaba solo unos minutos viendo el juego: acababa de llegar del estreno de la zarzuela Los gavilanes, con música de Jacinto Guerrero y libreto de José Ramos Martín, por el Teatro Lírico de Holguín.

Tendría entonces unos 15 años y con mi grupo de amigos compartía el gusto (escondido) por Los Beatles, por las puestas que hacía el tenor Raúl Camayd con sus intérpretes del bell canto, disfrutaba de bailes hasta el cansancio, andaba detrás de libros de poesías, novelas de amor, pero la pelota, ay, la pelota me atraía con una fuerza de imán especial, gusto que me criticaban mis amigas, por lo menos una parte de ellas, que no soportaban ver algo que no entendían.

Sin embargo, sin proponérselo usaban el argot beisbolero desde el “ponche que me dieron en el examen”, hasta el “lo puse en tres y dos para que decida” cuando se referían a su relación con un muchacho.  Porque el uso de palabras propias de la pelota en el diálogo normal, se hace cotidiano sin que la persona que lo expresa sepa a ciencia cierta de que habla. Mi madre alguna que otra vez decía “fulano botó la bola” y un día le pregunté por qué decía esa frase si ella no entendía la pelota.  “Lo he oído desde antes que tú nacieras, así que no me vengas ahora con que si es pelota o no”, me contestó y ratifiqué lo que había leído sobre el impacto que tienen los deportes en la forma de hablar del cubano.

“A fulano lo noquearon” se dice de cualquiera sin que se trate de un boxeador, o “le pasaron la bola y la dejó caer” sin que se esté refiriendo a un voleibolista.

Pero deporte y cultura no solo están unidos por el lenguaje. En diferentes épocas se han compuesto melodías sobre la pelota, el boxeo, el voleibol y otros deportes que han inspirado a músicos de diversos géneros y distintas generaciones.

Imagen: La Jiribilla
"Esperando a que caigan las cosas del cielo ó Deporte nacional"

 

La pelota ha sido escenario o protagonista de películas como la recordada En tres y dos, de Rolando Díaz o la reciente Penumbras, de Charlie Medina, basada en la obra teatral Penumbra en el noveno cuarto, de Amado del Pino.  El cineasta